Bueno amigos, en realidad, esto que yo digo museo, no son
museos como tal, ni siquiera pretenden serlo, pero por llamarlos de alguna
manera...
MUSEO ARTÍSTICO DE TEO
El Museo de Teo es un homenaje a mi padre que, como tantas
otras personas mayores, sin haber tenido muchas oportunidades en la vida y
sin haber adquirido más conocimientos que los que la vida misma les
iba dando, consiguieron ser personas integras y cabales, personas autenticas,
buenas personas que dedicaron su tiempo y su vida para ayudar y hacer felices
a los demás.
Mi padre, con sus años y sus enfermedades a cuestas supo, entre otras
muchas ocupaciones y trabajos, dedicar parte de su tiempo a dar vida a pequeños
trozos de madera, sobre todo de los manzanos de esta tierra de Dehesas, para
dejar volar su imaginación y hacer felices a niños y mayores
con una de sus banquetas o una de sus figuras.
MUSEO ETNOGRÁFICO
Lo mío es una afición, desde siempre, a las
cosas de la tierra, a la vida y a las tradiciones de nuestros antepasados.
No hace mucho tiempo, aproximadamente unos diez años, se me ocurrió
la idea de pedir a algunas personas de mi confianza esas cosas “inútiles”
e “inservibles”; “trastos viejos” que “no servían
para nada” y “lo único que hacen es estorbar y ocupar sitio”
y que se estaban estropeando para irlos guardando en mi casa.
Después comencé a buscar en escombros de las casas derribadas
y en los basureros y me fu haciendo con un “montón de chatarra”
que empecé a limpiar de óxido y a colocar de cualquier manera
en las paredes de la casa.
Poco a poco la afición se incrementó y algunas personas me regalaron
parte de el material que hoy esta colocado por todos los rincones de mi casa
y sirve de satisfacción personal y de aliciente para compartirlo y
enseñarlo a las personas que lo solicitan, en especial a los niños
que no lo conocen y a los mayores que les llena de nostalgia y de recuerdos.