
Las cuatro parroquias que ocupan nuestra atención, están atendidas
pastoralmente por dos sacerdotes, D. Alberto Morán Luna, que sirve a
Dehesas, La Martina y San Juan de la Mata y D. Maximino Álvarez Rodríguez,
que, además de Molinaseca, atiende también las parroquias de
Campo, Riego de Ambrós y El Acebo.
Cada
una de nuestras parroquias es como una gran familia de la que formamos parte
todos los cristianos y en la que no podemos ni queremos renunciar a la presencia
y a la participación de nadie.
La parroquia es nuestra casa donde nos sentimos a gusto y compartimos, desde
la fe, las realidades de nuestra vida, acogidos siempre por el gran Amor y
el gran cariño de nuestro Padre Dios.
Es un lugar de encuentro y de comunicación donde, entre todos, tratamos
de vivir el evangelio y hacerlo presente con nuestras palabras y nuestras
obras en la vida de cada día.
Todos pertenecemos a esta gran familia y todos tenemos mucho que aportar al
enriquecimiento de la misma. Así pues te invitamos a acercarte, integrarte,
colaborar y poner lo mejor de ti mismo y un poco de tu tiempo para que el Evangelio
siga siendo anunciado y, desde ese compromiso evangélico, atender y
comprometerse en la ayuda y la caridad solidaria con las necesidades de los
más pobres de nuestro entorno y los lugares más necesitados.
La parroquia te necesita. Únete a los que, contigo, formamos parte
de esta familia de los hijos de Dios. Todos somos protagonistas y necesarios y, además de tratar de formarnos
cristianamente, de orar y celebrar juntos nuestra fe, piensa dónde,
cómo y en qué puedes y quieres colaborar con la misma.
¡Bienvenido a tu casa!
ACTIVIDADES PASTORALES
Las principales actividades pastorales de nuestras parroquias
se centran en la formación de niños y de adultos a través
de los distintos procesos de catequesis, la atención personal a todos
los feligreses, en especial a los enfermos y los más necesitados y
la celebración y administración de los Sacramentos.
En casi todas está constituido en Consejo Pastoral Parroquial y el
consejo Económico.
Existe también, en la mayoría de ellas, alguna Asociación
o Cofradía religiosa que se mantiene viva en la actualidad, y, a través
de las cuales se profundiza y se dinamiza la vida espiritual y se realizan
labores de formación, sociales o caritativas.
Aunque en el apartado de nuestros pueblos hacemos una referencia,
en algunos casos muy precisa y abundante, sobre el aspecto artístico
de sus monumentos religiosos Hacemos también aquí una pequeña
referencia a los mismos.
IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PEDRO APÓSTOL
DE DEHESAS
Párroco
D,. Alberto Morán Luna.
Horario de misas: Domingos y festivos 12 horas.
Días de semana, Según la estación del año.
En los meses de verano a las 20,30 horas.
Fiestas Principales: S. Pedro: 29 de junio.
El Cristo: 14 de septiembre.
Corpus Christi. (Movible)
Ntra. Sra. De Fátima: 13 de mayo.
Santa Marta: 29 de julio.
En el centro de una frondosa chopera se encuentra situado el templo parroquial
de San Pedro Apóstol de Dehesas.
La iglesia de San Pedro, de origen románico -del que quedan restos
de una estructura del románico tardío-, es de una sola nave
rematada por ábside semicircular y espadaña a los pies.
La torre de espadaña tiene dos grandes campanas, la de la derecha está
dedicada a san Pedro y fue refundida en el año 1949 en Torredonjimeno
(Jaén), la de la izquierda es un poco más pequeña y los
parches ocultan su edad.
El presbiterio es de menos amplitud, y se divide por un arco total de medio
punto sostenido por contrafuertes muy desarrollados hacia el interior. Toda
1a nave y el tramo recto del presbiterio se cubre con cañón
corrido enmarcado por arcos fajones sobre ménsulas muy planas. El ábside
se cierra con bóveda de horno. Una cornisa recorre toda la iglesia,
sirviendo de base a las bóvedas.
La zona del altar aparece sobreelevado, y tiene como fondo un impresionante
retablo. A los pies se eleva un coro sobre dos pilares de madera y arcos tendidos.
La portada es de piedra, con arco de medio punto y un alfiz claramente gotizante.
En la parte posterior y sobre el muro sur de la nave, se adosa un pequeño
cuarto que da servicio al cementerio. La portada norte estaba al oeste hasta
el año 1951 en que se cambió.
A continuación, un porche protege la puerta posterior. Está
construido con pies derechos sobre 1 a tosca basa de piedra y con una cuidada
estructura de madera. La portada que protege está resuelta como la
principal, en piedra y con alfiz, pero está ligeramente apuntada y
moldurada con baquetón. El pavimento de este porche es de guijo y forma
cuadriculas moduladas con los apoyos del porche.
La espadaña se corona con un cuerpo de campanas claramente diferenciado,
tanto por el material, sillería de piedra, como por el estilo, pretendidamente
clasicista. Está partido por líneas de imposta con los arcos
exageradamente peraltados, y se remata por dos niveles de bolas sobre pirámides.
El retablo mayor, de estilo manierista, fue contratado en 1557 por Nicolás
de Brujas, entallador, y Lucas Formente, imaginero, que lo terminaron a finales
de 1560. Es un retablo arquitectónico perfecto que se conserva íntegro
sin pérdidas ni añadiduras, incluso conserva 1as tablas que
lo tapan en el adviento muy ricamente pintadas. La pintura se debe a Pedro
de Mondravilla que la ejecuta entre 1568 y 1570. Sobre el banco se distribuyen
tres cuerpos y at1antes, más ático sobre la calle central y
crestería sobre los demás; dividido todo en tres calles y dos
entreca11es. Está repartido en tres paños que se adaptan perfectamente
al ábside. En friso, columnas y pilastras, la ornamentación
plateresca resalta en relieve con abundantes motivos mitológicos que
ocupan hasta el sagrario. Los tres órdenes clásicos se suceden
en los pisos. El primer cuerpo representa a los evangelistas; el segundo.
el titular San Pedro; el tercero escenas de la vida de la Virgen; el frontón
triangular que remata el ático lo ocupa el Padre Eterno y por último
es creencia popular que el banco representa a los escultores y sus esposas.
Dada su gran importancia artística e histórica vamos a detenernos
un poco en sus características siguiendo el estudio que de él
hace en su libro “Arte religioso del Bierzo en el Siglo XVI” D.
José María Voces Jolías y que reproducimos a continuación.
RETABLO DE DEHESAS
En el testero de la nave de la iglesia parroquial de Dehesas
hay un monumental retablo de grandes proporciones, que a primera vista resalta
por su sencillez y claridad de su Estructura.
Tiene tres cuerpos sobre banco y atlantes, más ático sobre la
calle central y crestería sobre las demás; dividido todo en
tres calles y dos entrecalles. Forma un conjunto equilibrado y de gran corrección.
Está repartido en tres paños: el central está formado
por la calle central y las dos entrecalles; los laterales, en desviaje, por
las calles de los extremos.
Todo él está dedicado a escultura, aunque en su primera traza
se destinasen cuatro tableros a pintura .
CRONOLOGIA Y AUTORES
Hasta fecha reciente era desconocido el autor del retablo
y su posible cronología
.
Tan solo se sabía que en 1562 ya se había realizado, ya que,
según Gómez Morenio, “consta que Becerra contrata en ese
año su pintura". Al ponerse a disposición del público
en el verano de 1977 los protocolos notariales eclesiásticos del Archivo
Diocesano de Astorga, he podido conocer la fecha y paternidad de dicho retablo.
En 24 de febrero de 1557 contratan detalladamente la realización del
retablo de Dehesas en su parte de talla e imaginería los escultores
Nicolás de Brujas, vecino de Los Barrios de Salas, y Lucas Formente
"imaginario" vecino de Villafranca.
Se da un presupuesto tope de 400 ducados y, si fuese tasado en un precio superior,
se les daría solamente los 400 ducados.
Con fecha de 7 de octubre de 1560 es tasado el retablo por Esteban Jordán,
"entallador estante en Astorga'; en 507 ducados. Pero el Obispado manda
pagar solamente 427 a Lucas Formente, no citando a Nicolás de Brujas,
a quien en el documento anterior del escribano Iñigo de Miranda lo
nombra también e indistintamente como Nicolás de Bruxelas. Es
de advertir, como nota curiosa, que en este año de 1560.
Esteban Jordán tiene treinta y un años y que deberán
pasar dos más para encontrar su primera obra documentada (95). Esta
estancia en Astorga por parte de Esteban Jordán es un dato precioso
para la historia del arte, ya que es este el único documento conocido
en el que consta el contacto de Jordán con Becerra, quien en 1560 estaba
terminando su retablo en la catedral maragata, y cuya influencia en el estilo
de Jordán es de todos conocida.
Al repetirse en varios documentos el oficio de entallador para Nicolás
de Brujas, y el de "imaginario" para Lucas Formente, se concluye
que la parte de imaginería pertenecerá a Lucas Formente, y el
resto de la talla a Nicolás de Brujas. &te, una vez concluido el
ensamblaje, comenzaría la ejecución del retablo de San Pedro
Castañero, lo cual sería una razón para que aparezca
solamente Formente a la hora de cobrar éste de Dehesas.
No será ésta la única ocasión en que trabajen
asociados estos dos escultores. Si hacemos una comparación entre ambos,
la talla del de Brujas aventaja casi siempre a las imágenes del principal
escultor de Villafranca en el siglo XVI.
A pesar de todo esto, la tradición atribuía a Becerra este retablo
de Dehesas. Pero ni siquiera pudo hacer éste la traza, ya que este
retablo se contrata en febrero de 1557, y Becerra contrata el de Astorga el
8 de agosto de 1558, año y medio después.
COLUMNAS Y ENTABLAMENTOS
Todas las columnas del retablo tienen de común el
tamaño, y el tener el tercio inferior decorado, separado del resto
estriado; solamente el ático se diferencia, con el fuste completamente
estriado. Todas las columnas llevan también sus correspondientes traspilares,
estriados en la calle central y con ornamentación vegetal en las laterales.
En el primer cuerpo las columnas van sobre alto basamento, decorado con relieves
de cabezas de angelotes, medallones o escudos con figuras humanas portando
calaveras, plumas, frutas, etc. La basa de las columnas es ática y
los capiteles tienden al dórico, aunque con alguna decoración.
En el segundo y tercer cuerpo se diferencian de las anteriores en que el capitel
es jónico y corintio respectivamente.
Los entablamentos, con arquitrabe y cornisa, sobrios el inferior, y más
ricos los superiores, llevan frisos cubiertos de motivos grotescos; pero es
de notar que en ninguno de ellos aparecen motivos mitológicos, como
es normal en otros retablos anteriores a Becerra.
Por
abajo las calles exteriores van sobre dos parejas de cariátides y hermes,
que dejan en medio sendos huecos bajo arco. Arriba se remata con crestería
con arcadas, flameros y floreros simétricos a ambos lados del ático.
A excepción del banco y de cinco tableros que van en los cuerpos segundo
y tercero (los cuatro de los extremos y el central del tercer cuerpo) todas
las. demás imágenes están bajo arco y hornacina.
El sagrario, también bajo arco, ocupa el espacio correspondiente al
banco y al primer cuerpo. A simple vista se da uno cuenta que está
contemplando el sagrario más hermoso del XVI berciano. Consta de tres
cuerpos; el sagrario propiamente dicho y dos templetes que disminuyen hacia
arriba.
El primer cuerpo del sagrario consta de basamento, parte central columnada
y entablamento. Es de formas convexas. Lo mismo en el basamento que en el
friso hay abundantes angelitos con cortinajes y guirnaldas, y en el arquitrabe
y comisa van multitud de molduras. En la parte central resaltan las cuatro
columnas de finas estrías y capiteles compuestos. Lo mismo en la puerta
del sagrario que en los lados hay relieves bajo arcos de medio punto.
El segundo cuerpo casi repite la misma estructura, pero con más sobriedad.
Es de formas rectas; no hay talla en basamento ni entablamento; columnas con
anillo al tercio; entre las columnas, hornacinas rehundidas cobijando estatuillas.
El tercer cuerpo es un templete vacío con tres columnas estriadas y
con sensible éntasis.
En este sagrario se aprecian analogías con el de Astorga, en particular
por los dos cuerpos que van sobre el sagrario propiamente dicho.
Por su bello encuadramiento entre las dos grandes columnas y bajo el arco
de medio punto; por su escalonamiento de cuerpos, disminuyendo también
hacia arriba la decoración; por el suave contraste de las curvas convexas
del primer cuerpo con las hornacinas cóncavas del 2 Q. en fin, por
la íntima unión de todo él con el estupendo estofado,
se convierte este sagrario en el más proporcionado y bello de todo
El Bierzo en el S. XVI.
Dentro del sagrario hay una tabla al óleo que se estudiará en
la sección de pintura.
EL ESTOFADO
Nos dice Gómez Moreno (96) que la pintura del retablo
de Dehesas la contrató Becerra en 1562. Sin duda tomó este dato
del Archivo Diocesano de Astorga. En efecto (97), con fecha de 16 de junio
de 1562 contrata la pintura de este retablo; dos semanas más tarde
que el contrato de la talla y pintura del retablo del cercano Casoyo.
Lo cierto es que Becerra no pintó este retablo de Dehesas; el 18 de
enero de 1568 (98) el Obispado de Astorga da permiso y mandato a los mayordomos
de Dehesas para que contraten a Pedro de Mondravilla, pintor de Ponferrada,
para pintar el retablo; firmándose el correspondiente contrato diez
días después, el 28 de enero (99). Es su fiador Nicolás
de Brujas.
El día 14 de marzo del mismo año de 1568 ya ha concluido la
pintura del sagrario y se le paga ese trabajo (100). Y continúa con
la pintura de todo el retablo, como lo prueba que en 9 de setiembre de 1570,
pone por fiador de su obra, a la muerte de Nicolás de Brujas, a Lucas
Formente, cuando ya hacía dos años que se había concluido
de pintar la custodia.
A Mondravilla se volverá a encontrar en algunas otras obras pequeñas.
En general hay en el retablo un buen estofado, con abundancia de oro, que
ha llegado a nuestros días en buen estado de conservación. En
particular hay que admirar la ornamentación en albanegas y arcos con
motivos vegetales estilizados, de clara ascendencia clásica. Especialmente
destaca todo el conjunto del sagrario, con finos matices en columnas y figuras;
fue lo primero que realizó Mondravilla y parece que quiso deslumbrar
un poco a los de Dehesas luciéndose en su pintura.
CAPILLA DE EL CRISTO DE LAS MARAVILLAS
(Dehesas)
La
Capilla del Bendito Cristo, con portada en arco de medio punto y dos pequeños
ventanucos, bajo porche, es un sencillo edificio rectangular del S. XVII con
campanil y una pequeña espadaña que remata con una sgracil cruz
de hierro forjado.
En el Interior hay una hermosa imagen de Cristo Crucificado, cuya fecha de
ejecución y su autor desconocemos, llamado “de las Maravillas”,
acoplado a un retablo del que tenemos detalla información gracias a
la tarea investigadora de Mª Antonia Gancedo López .
“Según consta en un documento de los Protocolos Notariales de
El Archivo Histórico Provincial de León este retablo se contrataba
el día seis de marzo de 1683.
Por una parte, el cura de Dehesas don Antonio de Gudo y el concejo de vecinos,
y por la otra, Francisco López de Sisto, ensamblador villafranquino
de gran relevancia artística en este último cuarto del siglo
XVII, dentro de la corriente prechurrigueresca berciana y provincial.
Se seguirían las trazas de la planta que ya habían hecho.
La parte superior es trilobulada, recurso muy utilizado en el Bierzo para
los retablos que cobijan la imagen de la Cruz, como podemos contemplarlo también
en otros ejemplares bercianos, como el de San Miguel de Arganza, el de Carracedelo
o el de la ermita del Santo Cristo de Rimor, entre otros muchos.
Los dos primeros, como el de la ermita de la Vera Cruz de Dehesas, presentan
abundante decoración rococó, rasgo que los caracteriza y les
confiere una ersonalísima línea de trabajo comarcal.
La madera sería de nogal.
El remate del retablo se debería hacer para la festividad de mayo,
momento en que se efectuaría el pago de la obra "si todos estaban
de buena conformidad y si el perito pertinente, que entendiere sobre el arte
de los retablos, considerase conveniente y justo lo ajustado".
Este mismo autor, en 1673 trabaja en el convento de San Francisco de Astorga
al lado de otro importante escultor, Francisco González.
Se le reconocen otras obras de interés a este artista en el Bierzo.
Así en 1693 contrata el retablo de la iglesia de San Esteban de Valdueza.
En 1699 contrató el retablo del colegio de la Compañía
de Jesús3, junto con José de Ovalle y Bernardo de Quirós”.
Durante algún tiempo en la Capilla, exceptuando la fiesta del Cristo,
apenas había culto, pero, a raíz de iniciarse las obras de restauración
del retablo por la empresa GATRANZA S.L. en 1989 y la restauración
del tejado y la cubierta de toda el edificio, así como un drenaje para
evitar humedades, en el año 1990, los actos litúrgicos se trasladaron
a la capilla. Desde entonces, durante los días de semana, se alterna
la celebración de la Eucaristía en la misma y en el templo parroquial.
En abril 1997, los Alumnos de la Escuela Taller de Ponferrada comenzaron las
obras de restauración de misma, cuyas sobras se inauguraron el día
14 de septiembre festividad del Cristo.
Por la evolución de los trabajos realizados, sacamos la conclusión
de que es muy posible que la imagen del Bendito Cristo estuviese adosada a
la pared de piedra en una hornacina que se descubrió al lado de la
puerta de entrada a la pequeña sacristía.
En este proceso de restauración de limpieza interior y exterior de
las paredes, consolidación y reparación de la techumbre, del
piso y del tejado; al limpiar la piedra de granito de la espadaña y
bajar la campana para cambiarle la melena, cuya madera estaba muy deteriorada
por el paso del tiempo, descubrimos otro dato interesante inscrito en el bronce
de la misma: “J.H.S. –Maria-Joseph-Año-1676”.
Tres siglos largos de permanencia y de testimonio de la vida y la religiosidad
de nuestro pueblo.
PARROQUIA DE SANTA MARTINA
Párroco
D. Alberto Morán Luna.
Horario de misa dominical: 13 horas.
Fiestas Principales: Santa Martina: 30 de enero
La Ascensión (movible)
En la finca solar denominada Munilla, sita en el Barrio de
Vega Alegre, Municipio de Ponferrada, con una extensión de 1943 metros
cuadrados que fue donada a la Diócesis de Astorga en el año
1932 por los hermanos Rosendo, José, Isidro; María, Alejandro,
Victoriano y Ángel Fernández Fernández para fines culturales
y religiosos, se encuentra el moderno templo de Santa Martina.
Este templo se ubica sobre los restos de un primer edificio muy sencillo que
fue construido, allá por los años 50, para atender las necesidades
religiosas de este barrio en constante crecimiento, por los propios vecinos
del pueblo que aportaron la madera y acarrearon las piedras del río
para que las colocaran un grupo de empleados de la Térmica, que, mientras
duró la obra, comían en las casa de los propios vecinos. siendo
párroco de Dehesas y encargado del Barrio de Vega Alegre, D,. Pedro
Álvarez Gundín.
Esta pequeña capilla se inauguró el día 15 de mayo de
1958, Solemnidad de la Ascensión, pero dada la precariedad de sus materiales:
piedra de río asentada sobre cal y argamasa, pronto empezó a
sufrir las inclemencias del tiempo y el deterioro continuo de sus materiales
desmoronándose pocos años después.
Durante unos años, se trasladó el culto a los barracones de
“Cachafeiro”, hasta que en Noviembre de 1973, la inquietud del
nuevo Sacerdote consiguió que, una vez conseguidos los necesarios permisos,
tanto del Obispado como del Ayuntamiento de Ponferrada, y recibidas algunas
subvenciones, por parte del Instituto Nacional de la Vivienda y de la Diócesis,
iniciara, con el entusiasmo de los entonces 67 vecinos del barrio, la construcción
del actual templo.
Los planos del templo, de una sola nave de planta octogonal y cubierta de
hierro y uralita, fueron realizados por el arquitecto D. José María
Fernández Pérez, Todos los materiales fueron proporcionados
por la Junta Parroquial
Los propios vecinos de la Martina, aprovechando los fines de semana, bajo
la dirección técnica correspondiente, ejecutaron toda la cimentación
y los muros de hormigón del sótano de la parroquia.
La colocación del ladrillo de las paredes principales con dos tabicones
de media hasta, desde el piso a la altura superior de la viga perimetral,
se contrataron a Francisco Merayo Blanco “el moucho” y a José
Luis Rodríguez Pacios, que debían terminar la obra antes del
31 de julio de 1978.
En el Nuevo templo, con altar y ambón de granito, se colocaron tres
imágenes de escayola: Santa Martina, donada por D. Pío Fernández
Carrera; San Isidro Labrador, donado por D. Isidro Fernández Fernández
y un Cristo crucificado donado por D. Julio-...
Al quedar abandonado el pueblo de Ferradillo, parte de su vecinos se asentaron
en esta zona y se trajeron para la Iglesia la Imagen de San Bartolo, la única
de madera, recientemente restaurada, una cruz procesional, la cajonería,
algún vaso sagrado, candelabros y algunos objetos relacionados con
la liturgia.
Las obras del nuevo templo parroquial fueron bendecidas e inauguradas por
D. Antonio Briva Mirabent.
En septiembre de 1992 se hace cargo de la Parroquia D. Alberto Morán
Luna. Que restaura y coloca en la cabecera del templo un retablo sencillo
de madera de Castaño con dos credenciales, que su antecesor había
recogido de la Capilla del Hospital de La Minero y que tienen tres imágenes
de escayola: En el centro la Virgen del Rosario y a ambos lados pequeñas
y un poco deterioradas, S. José Y el Niño Jesús de Praga.
Una
vez constituido y puesto en marcha Consejo Pastoral, se inician los trámites
y se hacen todas las gestiones oportunas para conocer el sentir de los miembros
de la comunidad, buscar la forma de recabar fondos y acometer la construcción
de la torre.
D. Octavio Gómez Gómez, arquitecto natural del pueblo, hizo
el estudio y elaboró los planos acordes con el estilo de construcción
anterior y, una vez obtenidos los pertinentes permisos del Ayuntamiento y
del Obispado, en marzo de 1997 se inician las obras de la torre.
La cimentación y alzado de la estructura fue ejecutada por el sacerdote
y algunos miembros de la Comunidad y el cierre con bloque blanco se encomendó
a la empresa de construcciones Hnos. Reguera Carballo de Dehesas. La Escalera
interior, Cruces y demás elementos metálicos de la misma fueron
obra de la Empresa Carrocerías Toño de Dehesas.
Como la parroquia no tenía titular y figuraba en los archivos con el
nombre de Vega Alegre, coadjutoría de Dehesas, D. Alberto solicita
que se declare titular de la parroquia a Santa Martina , concesión
que se otorga con fecha 8 de abril de 1997.
Se aprovecharon dos de las campanas que estaban en mal estado en el sótano
de la parroquia y se hicieron otras dos nuevas que, junto con el reloj y con
su mecanismo electrónico, dan las horas y convocan a los fieles a participar
en la comunidad.
El día tres de mayo de 1998, con motivo de la primera
Visita Pastoral de D. Camilo Lorenzo Iglesias a nuestra parroquia, Se procedió
a la bendición e inauguración de todas las obras.
Queda así pues el templo enmarcado en un entorno maravilloso de naturaleza
y armonía donde emerge, entre los chopos la torre, y se confunde con
el trino del pájaros el tañer de las campanas.
IGLESIA PARROQUIAL, DEDICADA A SAN NICOLAS DE BARI.
(Molinaseca)
Párroco D. Maximino Álvarez Rodríguez
Horario de Misa Dominical: 12 horas
Horario de misas semanales: 17 horas
Fiestas Principales: Ntra. Sra. De las Angustias: 15 de agosto
S. Roque: 16 de agosto
Sta. Bárbara: 17 de agosto.
S. Nicolás: 6 de enero
Es un espléndido edificio, rodeado de añejos olivos, enclavado
en lo alto de un pequeño montículo de roca a manera de fortaleza,
majestuoso y señorial.
Pertenece a la segunda mitad del S. XVII al cual se accede mediante una subida
empedrada de gran barroquismo y adornada de olivos..
Su elevada y elegante torre, de base cuadrada a los pies, y en sillería,
a partir de las campanas, muestra un reloj centenario de grandes proporciones,
que acompasan el diario vivir de esta Villa.
En el primer cuerpo de la torre, sobre hornacina, la escultura, en piedra,
del Titular, S. Nicolás de Bari, obispo, con el símbolo de uno
de sus milagros.
La portada principal, muy interesante, es neoclásica. En el interior
tres naves separadas por pilares de piedra y arcos de medio punto con cúpula
ciega en el crucero sobre pechinas. Los retablos barrocos están bien
acomodados a la arquitectura.
El mayor, recientemente restaurado, es churrigueresco. Fue realizado por el
villafranquino Pedro Núñez de Losada en 1674. Esta dividido
en dos cuerpos y tres calles, con columnas salomónicas ajarronadas
y tiene un hermoso sagrario barroco.
El patrono San Nicolás ocupa el centro y culmina con una singular talla
de Cristo Resucitado.
En la cabecera de las naves laterales hay dos retablos semejante al mayor,
en el de la izquierda se conserva un bello sagrario renacentista y la magnífica
talla gótica del crucificado, que es de lo mejor que de esta época
se conserva en toda la provincia.
Hay otros dos pequeños retablos a ambos lados en la mitad de la nave
con a talla de la Inmaculada de ampuloso ropaje, la de S. Juan Bautista, los
relieves del Bautismo de Jesús y Presentación en el templo.
La Sacristía tiene una hermosa cajonería del S. XVII con su
decoración floral. Todo ello hace de este Templo parroquial una muestra
de arte religioso de gran valor histórico - artístico.
MOLINASECA. ARTE EN EL CAMINO
Vicente Fernández Vázquez
(Publicado en la Revist Bierzo de 2005)
La Villa de Molinaseca es una de las más notables de nuestra comarca y un referente imprescindible de nuestro patrimonio cultural y artístico en el Camino de Santiago. los interesantes tipos de arquitectura popular repartidos por todas aquellas calles que mantienen su trazado medieval se unen destacados ejemplos de arquitectura civil con sus casonas y palacios blasonados, un puente de origen medieval y muy especialmente un notabilísimo patrimonio religioso formado por templos de factura barroca como son su iglesia parroquial, el Santuario de las Angustias y la ermita de San Roque (reconvertida en albergue jacobeo), y por un extraordinario repertorio de arte mueble religioso distribuido entre sus dos templos donde sobresalen algunas tallas de gran mérito artístico así como el conjunto de todos sus retablos.
La Iglesia parroquial de San Nicolás de Bari
Si hay un hito urbano que destaca en el casco de la villa éste es el volumen rotundo de su iglesia parroquial. Su fábrica de piedra, de granito y de mampostería, se levanta sobre un altozano que señorea todos los rincones de la villa. Frente a un exterior dominado por los potentes volúmenes que configuran la torre, la capilla mayor, la sacristía y sus naves, nos encontramos en su interior con una planta rectangular con una distribución en tres naves, cubiertas por bóvedas pétreas (de arista, excepto la del crucero que es de media naranja y la del presbiterio, de medio cañón) y separadas por pilares de sección cuadrada y arcadas de medio punto.
La fábrica actual, construida casi toda ella a finales del siglo XVII, se levanta sobre el solar de otra anterior de origen medieval, de la que se conserva únicamente el primer cuerpo de la torre en la que se abren dos vanos de medio punto, uno de ellos cegado en la actualidad.
Las obras de la nueva iglesia comienzan a finales de la década de los sesenta del siglo XVII y se prolongarán hasta las primeras décadas del siglo XVIII, si bien la mayor parte del edificio se construirá en las dos últimas décadas del Setecientos. Las condiciones de la obra así como sus trazas las debió de realizar Pedro Gutiérrez, maestro de cantería que también actuó como su maestro de obras hasta por lo menos el año 1683.
En los primeros años se construirán la cabecera de la iglesia, sus tres ábsides y el muro que mira al río Meruelo, con su portada, realizada por los maestros trasmeranos Juan Ajo y Antonio de Ceballos en 1678 y 1679. El muro meridional se edifica a continuación, y será en esta ocasión el maestro de cantería Juan de Collado el que construya en él la portada principal durante los años 1685 y 1686, una portada adintelada, de bella factura barroca realizada en piedra de granito, y que ya en su día expusimos la idea de que se trata de la primera de las portadas barrocas levantadas en El Bierzo.
Paralelamente a la construcción del muro meridional se irá realizando el occidental, el que cierra a la iglesia por los pies y en el que se construirá su torre. Ésta por su potencia volumétrica es uno de los elementos más distinguidos, comienza su construcción en los años 1683 y 1684, aprovechando en gran parte el cuerpo de la torre medieval. Andrés de Benavente rematará esta obra con la construcción de un extraordinario chapitel de tipo madrileño en el año 1690 completado por una cruz con una bola dorada y plateada.
Una vez concluidos los muros perimetrales de la iglesia le tocará el turno a sus cubiertas. Todas ellas serán pétreas, sirviéndose para su construcción de la rajuela de las canteras del entorno y de piedra de toba de Priaranza, un tipo de caliza muy ligera. Previamente, en 1683 y 1684,los maestros de cantería Juan Fernández y Domingo Martínez , asturianos de Llanes, habían construido los pilares y arcos sobre los que apoyarían las distintas bóvedas pétreas.
La primera de las bóvedas en construirse fue la de la media naranja, realizada por los mismos canteros asturianos que habían hecho los arcos. Diez años más tarde, en 1693, los canteros Martín de Vada y Pedro Barrero se comprometen a cerrar el casco de la capilla del Santo Cristo, en el lado del Evangelio "por arista ysu medio cañón", además de revocar, etc. El resto de las bóvedas se harán en 1699, la bóveda del presbiterio, que fue la primera en hacerse, se tendrá que rehacer en el año 1714 por "estar falsa y sin arte
Otras obras menores como la torre de caracol del campanario, la pared del coro y el calvario exterior se hicieron en la última década del siglo; y ya en el siglo siguiente, el crucero del exterior, el nicho de la fachada de la torre con la imagen de piedra de San Nicolás y finalmente, en 1779, el maestro de obras Francisco de los Ríos hizo la entrada y la cerca del atrio.
Molinaseca contaba con una población de poco más de 80 vecinos , tuvo que realizar un gran esfuerzo económico para hacer frente a los gastos tanto de su construcción como a los de su dotación (retablos, imágenes, ... ), gastos que podemos considerar próximos a los 200.000 reales, una verdadera fortuna para la época; y para ello se sirvieron de las rentas de la propia iglesia y de las aportaciones del concejo, y, como éstas no alcanzasen, fue necesario que las autoridades religiosas embargasen los diezmos de la villa en el año 1682: "por quanto la iglesia parroquial no alcanza para dicha obra mando su Ilma. (el Señor Obispo de Astorga) que el tesorero de la catedral de Astorga, que lleva la mitad de los diezmos y la otra el convento de Carracedo y Carrizo, se les embarguen los diezmos a todos hasta que la iglesia se haga". Pese a estas medidas excepcionales, aún haría falta más dinero, y éste provino de los donativos de los vecinos feligreses y de sus párrocos, "el concejo y cura gastaron muchos reales" se recoge en uno de los Libros de Fábrica Parroquiales, y entre los últimos sobresalen D. Antonio de Castro y Yebra y D. Juan Antonio de la Vega y Castro , tío y sobrino, los dos curas de la parroquia mientras se construyó la iglesia.
Solamente con el esfuerzo de todos, se consiguió levantar una de las mejores fábricas parroquiales de El Bierzo, que sigue conservando su gran esplendor y grandeza gracias a las atenciones y desvelos de su párroco actual y de sus feligreses, como así lo evidencia el estado actual de su fábrica y la decencia de su interior, y buena prueba de ello es la reciente campaña de limpieza y restauración de sus cinco retablos, y que aunque no ha concluido podemos ver sus excelente resultados en el retablo Mayor ya restaurado. Precisamente de sus retablos nos ocuparemos a continuación.
Retablos de la Iglesia parroquial
Desde el punto de vista formal y artístico, los retablos con su imaginería son los auténticos protagonistas de las iglesias barrocas, convirtiéndose en escenarios teatrales de la liturgia cristina y en auténticos escenario de la fe y de lo sagrado. Es precisamente en ellos y con ellos donde la iglesia parroquial de Molinaseca se muestra más fiel al estilo barroco, pues en lo puramente arquitectónico y constructivo los aspectos genuinamente barrocos "típicos" brillan por su ausencia, ya que todo el interior dimana un severo clasicismo que se refleja también al exterior donde como sólo se perciben como neta mente barroco, además de su monumentalidad, el chapitel, la portada principal y la escalinata.
Los cinco retablos de San Nicolás de Bari son barrocos: los dos colaterales, prechurriguerescos y el mayor con los de las capillas de la epístola y del evangelio, churriguerescos. Los tres últimos destacan tanto por su mazonería como por su imaginería, pese a que el hecho de que al aprovechar tallas de anteriores retablos en la obra nueva condicionara su desarrollo mermando su potencialidad expresiva y artística. Los tres se realizan casi en la misma época, entre el año 1672 (el Mayor) y 1690 (el de la capilla de la epístola). Los tres se caracterizan por tener bancos altos, presentar un único cuerpo con potente ático, columnas salomónicas, abundancia decorativa formada por temas vegetales y tarjetas, y por su dorado, que en los tres casos alternan con la policromía.
El Retablo Mayor
Es el de mayor calidad y envergadura de todos, como suele ser habitual. Se trata de un retablo hexástilo, formado por el banco, un único cuerpo con tres calles y un ático semicircular. Su único cuerpo se levanta sobre una predela o banco decorado con motivos vegetales en sus netos y entrepaños, y en el centro el sagrario con su expositor integrado por cuatro columnillas salomónicas y rematado por varios nervios curvos que le confieren el aspecto de una falsa cúpula.
Tanto en el cuerpo como en el ático se distinguen tres calles. La central es la que tiene un mayor protagonismo tanto desde el punto de vista espacial, al adelantarse ligeramente hacia el espectador, como formal por las columnas pareadas de sus lados y sobre todo por el mayor tamaño de sus tallas: la del santo titular de la iglesia, San Nicolás (con báculo y mitra, los atributos que lo caracterizan como obispo) en la hornacina del cuerpo, y la de Jesucristo Resucitado en la caja del ático, que sostiene con su mano izquierda el lábaro sagrado mientras mantiene levantado el brazo derecho, en una representación típica del barroco peninsular. Esta última imagen es la única del retablo que es contemporánea del mismo, ya que todas las demás son anteriores. Ambas imágenes están separadas por una gran cartela rematada por un escudo con las armas del Obispado de Astorga. En las hornacinas semicirculares de las calles laterales se disponen las tallas de San José y San Francisco, en la calle derecha y la Virgen con el Niño y San Antonio, en la izquierda.
Es digno de destacar el dinamismo de su planta producido pro el perfil quebrado del banco y del entablamento que separa el cuerpo del ático con sus netos y entrepaños, así como sus columnas salomónicas decoradas con vástagos de vid, racimos y hojas y las pilastras festonadas de los laterales, siendo significativo así mismo, que el ático no se cierre en los laterales con las típicas albanegas y coloque en su lugar dos pequeñas hornacinas, ligeramente desproporcionadas, pensamos que para adaptarse al tamaño de las tallas de San Francisco y San Antonio, imágenes más antiguas que el retablo y que ahora se reaprovechan.
Su autor fue el ensamblador villafranquino Pedro Núñez de Losada que lo contrató en 1672 por 700 ducados y lo entregó el 29 de julio de 1674. Hasta la fecha poco conocemos de este artista a no ser que anteriormente había hecho y pintado en el año 1652 el sagrario-custodia de la iglesia de Villarbón, pintado el sagrario de Lumeras y que en 1671 tomó de aprendiz a Larén, de Villafranca, por cinco años, por lo cual pensamos que éste también intervendría en este retablo Mayor. Núñez de Losada debió de trabajar con los grande ensambladores villafranquinos del momento: López de Sisto y Ovalle Bernardo de Quirós, y si no fue así, es grande la influencia que tiene de los mismos, ya que son muchas las semejanzas estilísticas ente este retablo mayor de Molinaseca y los que los citados maestros ensambladores hicieron para las iglesias de los jesuitas de Villafranca y del Monasterio de San Miguel de las Dueñas, entre otros.
La policromía y el dorado son muy posteriores a su fabricación. La iglesia no puede hacer frente a esos gastos y tendrá que esperar hasta mediados del siglo XVIII, trabajo que realizará el maestro dorador Caetano Cantes que terminó de dorarlo y policromarlo en el año 1759, cobrando por su trabajo 7.000 reales entre los años 1756 y 1757
Los retablos de las capillas de la Epístola y del Evangelio por la cronología, ejecución, estilo y factura están muy próximos al Mayor. El de la Epístola lo realiza el ensamblador Pedro de Lerén en el año 1680, año en el que se le pagan 800 reales. Está dedicado a la Virgen del Rosario. Al igual que el Mayor, presenta un solo cuerpo que se levanta sobre un alto banco. La única calle está flanqueada por dos pares de columnas salomónicas, pintadas y doradas y decoradas con motivos vegetales. En su caja, reparada en 1783, está una imagen de la Virgen del Rosario, y sobre ella la pintura de un Ecce Homo. El conjunto se remata con un medallón entre pilastras con festones en cuyo interior hay una imagen que representa al apóstol San Pedro que en vez de utilizar como atributo sus llaves tiene un gallo, subrayando el tema de la Pasión.
Este retablo es obra del ensamblador Andrés de Benavente que lo hizo en 1692. Este autor, vecino de Villafranca, aprendió el oficio con el maestro Francisco Quiroga. Intervino, en 1690 con José de Ovalle y Bernaldo de Quirós y el escultor Isidro de VaIcarce en el retablo del convento de San José de Villafranca y con el primero realizó también el retablo Mayor de la iglesia de San Andrés, de Ponferrada . Alternó asimismo el oficio de ensamblador con el de maestro de carpintería, y así en 1690 contrató la obra de carpintería de la iglesia del monasterio de San Miguel de las Dueñas por 4.500 reales y en el 1691 el chapitel de la torre de la iglesia de Nicolás, de Molinaseca, como hemos señalado anteriormente.
En la caja del cuerpo se encuentra la talla en madera policromada de Cristo Crucificado, Una de las joyas de la imaginería berciana y que por su alta calidad fue expuesta en la exposición de las Edades del Hombre celebrada en Astorga en el año 2000. Se trata de un Crucificado gótico con los brazos muy elevados y que presenta la singularidad, casi única en la imaginería gótica española, de cruzar la pierna izquierda sobre la derecha, algo muy raro como señala Clementina Julia Ara Gil. Esta misma autora atendiendo a sus características estilísticas y formales, a la ausencia de dramatismo, a su movimiento, a la delicadeza de la composición, a la posición muy baja del perizonium, a la tendencia naturalista de su anatomía, a la fragilidad de su cuerpo, al ritmo de las flexiones del cuerpo y a la forma de los pliegues, la considera realizada entre los años 1300 y 1340.
Los otros dos retablos, los de los colaterales, esconden cierta complejidad, pese a su apariencia de simplicidad. Se trata de retablos que reutilizan probablemente en sus respectivos áticos relieves ajenos en un principio a los mismos, como lo evidencia el hecho de que las dos inscripciones en la base de cada uno de los relieves del ático estén cortadas tanto al comienzo de la frase como al final, lo que nos lleva a suponer que en origen estuvieran colocados o pensados para otro lugar. Dichas inscripciones son idénticas, aluden a su benefactor y dicen: “ (...) de Don Juan Alonso de la Bega y Caastro, cura desta iglesia (...)”.
Además de presentar ambos una estructura muy sencilla, es digno de destacar la presencia en sus cajas de una serie de tallas exentas y relieves de meridiano interés artístico. El colateral del Evangelio está dedicado a la Virgen Inmaculada. En su única hornacina destaca una bella talla de la Virgen Inmaculada del siglo XVII y en el ático un relieve en el que se representa a La Sagrada Familia con el Espíritu Santo, mientras que el colateral de la Epístola está dedicado a San Juan Bautista. El relieve del ático se representa al Precursor bautizando a Jesús ante la atenta mirada de Dios Padre y del Espíritu Santo y en la caja principal una talla de San Juan Bautista realizada en el año 1714 y que sigue modelos iconográficos del gran escultor gallego Mateo de Prado. En el interior de su ropa se puede leer la siguiente leyenda: "Hízolo y pintolo para su devoción D. Juan Antonio de la Vega y Castro, cura de Molinaseca, año de 1714". A los lados de la imagen de San Juan Bautista, dos tallas de canon corto/ que representan a los arcángeles San Miguel y San Rafael, cada uno con sus típicos atributos, el primero tiene bajo sus pies al demonio, mientras que al segundo se le representa acompañado de un niño.
SANTUARIO DE NTRA. SRA. DE LAS ANGUSTIAS.
(Molinaseca)
La
historia conocida de Molinaseca y su Santuario de nuestra Señora de
las Angustias se desarrolla a la par que las peregrinaciones jacobeas. En
tiempos de dichas peregrinaciones el nombre de Molinaseca aparece citado como
uno de los puntos más importantes en la ruta que une Astorga con Santo
Tomás de las Ollas por el paso de Foncebadón. De entonces arrancan.
los primeros conocimientos de sus Capillas y fundación de Hospitales.
En el trabajo titulado: "Santuar1os Marianos del Bierzo", su autor,
D. Silvestre Losada, Rector del santuario de la Encina de Ponferrada, año
1.903, afirma que ya existían en Molinaseca, en el S. XI situados sobre
el mencionado camino, la capil1a de Nuestra Señora de las Angustias
y un hospital, tal vez para leprosos, que funcionaba bajo la advocación
de San Lázaro y que, más tarde, al ser destruido por un voraz
incendio, fue reconstruido, hacia 1.512, a expensas del Obispo de Astorga
Don Sancho Pérez Rodríguez Acebes.
El Santuario de Ntra. Sra. De las Angustias, en sus dimensiones actuales,
es decir, con los atrios colaterales y con la dotación artística
interior dentro del estilo barroco, data del año 1705.
El interior tiene Bóveda de cañón y gran cúpula
con linterna de cabecera. En la verja o reja que divide la nave está
escrita la autoría del Santuario y en la parte opuesta la dedicación
a la Virgen el día en que se celebraron “los dolores de esta
soberana Señora”, 3 de abridle 1705. Esta reja y el retablo mayor
son de 1715.
La torre actual, cuadrada, que corona y oculta parcialmente su anterior fachada
de espadaña, fue construida para detener el empuje de la montaña
que deterioraba la iglesia, en 1931 .
La Imagen actual de Ntra., Sra. De las Angustias, forzada por algún
tiempo a salir del Santuario, por el estado ruinoso del mismo, hacia la iglesia
parroquial, en la que estuvo durante treinta años, regresó a
su lugar de origen el día 5 de agosto de 1984, una vez restaurado y
rehabilitado.
Como titular del mismo sigue presidiendo desde su majestuosos trono neoclásico
los solemnes actos de las fiestas patronales que se celebran el día
15 de agosto y el resto de las celebraciones que durante el año se
realizan en el santuario y confortando, situada a la vera del camino, a todos
los que peregrinan.
La talla de esta voluminosa imagen de la Piedad, toda ella de madera de nogal,
cuyo autor se desconoce, si bien “podría inscribirse dentro de
los gustos estéticos de la escuela de Becerra”, como dice Javier
Ribera, muestra al Hijo muerto en el regazo, cuyas líneas de anatomía
es de lo mejor del grupo, y toda ella expresa un gran dolor
Tampoco se conoce la fecha concreta de ejecución de esta importante
talla de la Virgen. Sin embardo, lo que sí consta y se puede establecer
con toda certeza es la que la ejecución de dicha imagen corresponde
al período entre los años 1678 y 1689. También se conocen
otros datos referentes a su coste o al párroco, en cuya época
se hizo la talla, el cual murió y fue enterrado en esta Parroquia el
año de 1689.
La
imagen más antigua de Ntra. Sra. De las Angustias, que corresponde
a un período anterior en la historia del Santuario y de la devoción
a María y que es, prácticamente, el testigo que queda del antiguo
culto, se conserva en la sacristía y a la que, por sus características
especiales los expertos la sitúan en la transición entre el
S. XV y el S. XVI.
La devoción a esta imagen y a su advocación ha rebasado siempre
los límites del pueblo y de la parroquia.
Además del número incontable de peregrinos de todos los tiempos,
son los segadores gallegos que iban a Castillas en la temporada de la siega
los que han dejado un recuerdo entrañable, aleccionador y digno de
elogio en la devoción a nuestra Señora y en la tradición
religiosa de este Santuario. En su situación, de abandono de la tierra,
de pobreza y de dificultad, sentían necesidad de su protección
y se encomendaban a ella a su paso para las tierras de Castilla y, a su regreso,
se llevaban astillas de sus puertas, que arrancaban con la punta de su hoz,
como reliquias, por lo que para que no se destrozaran dichas puertas, tuvieron
que ser forradas con unas chapas de hierro que todavía permanecen en
la actualidad.
Así mismo los segadores dejaban como obsequio las hoces que habían
usado y que luego, hasta finales del siglo pasado, se subastaban en beneficio
del Santuario.
Por otra parte en el año 1561, siendo Obispo de Astorga el Ilmo. D.
Diego de Sotomayor, fue fundada canónicamente la Asociación
o Cofradía de Ntra. Sra. De las Angustias en su Santuario de Molinaseca,
y restablecida en el año 1883.
Esta Asociación contaba con socios en una parte importante de la Diócesis,
desde la misma capital hasta Magaz de Arriba, Carracedelo, Dehesas Peñalba,
ctr... y desde Filiel y Luyego ...Hasta Igueña, Pobladura de las Regueras,
ctr. Por citar algunos de los pueblos que pueden ayudar a configurar el espacio
geográfico sobre el que se extendía.
A partir de los años 1930 en que la citada Cofradía se extingue,
la devoción a Ntra. Sra. De las Angustias, “La Preciosa de Molina”
no se ha extinguido, y sigue aún, si bien en menor escala, atrayendo
a gentes de muchos pueblos, en especial de los pueblos cercanos a la Villa
y de todo el Bierzo, siendo su procesión una manifestación multitudinaria
del gentes de fe, que cumplen sus promesas y sus ofrecimientos y manifiestan
su fe sencilla y confiada en la figura de María.
SAN JUAN BAUTISTA
(San Juan de la Mata)
Sacerdote
Encargado: D. Alberto Morán Luna.
Horadio de la Misa Dominical: 10,30 de la mañana
Fiestas Principales: La Pastora (Movible)
San Juan Bautista: 24 de Junio.
Santa Bárbara 4 de diciembre
Las impresionantes ruinas de lo que, en su día fue el templo parroquial,
se alzan majestuosas en lo alto de un pequeño cerro que domina el pueblo,
al lado del Cementerio Parroquial, como testigo vivo de la memoria histórica.
Sus recios muros, casi cubiertos por la maleza muestran la fortaleza y el
esplendor del edificio del cual, hasta nace poco tiempo, se contemplaban los
arcos en pie y del que ahora solamente quedan un arco ojival de entrada en
el centro de la pared lateral y la puerta de acceso al campanario con arco
de medio punto semiderruido.
La Construcción del templo actual, un edificio moderno de planta rectangular,
se inició en noviembre del año 1982, siendo sacerdote de la
Parroquia D. Florencio Domínguez Vázquez, sobre el solar de
la antigua ermita de San Juan y los terrenos adyacentes que se adquirieron
para dicho fin.
La fábrica es de ladrillo visto con pequeños ventanucos de madera
y un pequeño porche que da acceso a la puerta principal.
Al lado Izquierdo se levanta una pequeña torre cuadrada con dos campanas.
El interior, de una sola nave, es muy sencillo. Dos escalones separan la nave
del presbiterio cuyo frente esta presidido por una imagen del crucificado.
A Ambos lados destacan dos cuadros de meritorio valor artístico, con
el Bautismo de Jesús en el Jordán y Sto. Domingo y la Virgen
María, y en las esquinas las imágenes de San Juan Y la Divina
Pastora.
Hay otras imágenes, todas ellas modernas, en los laterales del templo
y una pequeña sacristía confesionario del lado de la torre.
El 18 de agosto de 1985 fue bendecida solemnemente por el Sr. Obispo de la
Diócesis DR. D. Antonio Briva Mirabent, como se refiere en el documento
adjunto.
LA DIVINA PASTORA
Historia de su invocación 
Resulta curioso comprobar que las primeras imágenes plásticas de Jesucristo, que encontramos en las catacumbas de Roma, lo representan como el Buen Pastor, llevando sobre sus hombros una oveja. Según esto, es natural que a su madre, La Virgen, se la denomine La Divina Pastora de las Almas.
Es de admirar cómo la Virgen quiso anunciarse a los corazones y preparar los caminos a la nueva devoción manifestándose repetidas veces vestida con el encantador y sensible traje de pastora.
San Juan de Dios fue el primero, de quien se tiene noticia, que recibió esta gracia celestial. Siendo soldado en la plaza de Fuenterrabía, cuando estaba cercada por los franceses en 1515, yendo una vez él solo en busca de provisiones para las tropas, le derribó el caballo en que montaba, haciéndole perder el sentido el terrible golpe. Al volver en sí y verse en peligro de caer en manos de las fuerzas enemigas, acudió con fervorosa confianza a la Madre de los desamparados, la que amorosa y compasiva, se le apareció en traje de pastora y le dio un vaso de agua que le calmó la ardiente sed que le consumía.
- ¿Quién sois señora? - dijo San Juan. - Yo soy, aunque en tan humilde traje, la Reina de los cielos y la tierra, que he venido en tu ayuda.-
Ydesapareció la celestial visión, dejando confortado y seguro de todo peligro al piadoso soldado que no tardaría en merecer por su caridad heroica el glorioso dictado de Padre de los pobres.
Entre otras apariciones de la Divina Pastora, se cuentan la que tuvo S. Pedro Alcántara, la de Sta. María Francisca de las cinco llagas, la de Sor María de Jesús y otras.
Sin embargo, hasta el año 1703 no aparece esta invocación entre el Pueblo Cristiano. Su origen se debe al Padre Isidoro de Sevilla, religioso Capuchino español, que nació en 1662 en Sevilla. En 1681 ingresa en la Orden Capuchina y se ordena sacerdote en 1687, dedicándose a la predicación. Es él quien comienza a sacar los Rosarios por las calles. La noche del 15 de Agosto de 1703, cuando estaba orando en el coro bajo, tras altar mayor de la Iglesia de los Capuchinos de Sevilla, la Santísima Virgen le premió su fervor apareciéndose con traje y aspecto de Pastora, mandándole predicar la devoción a ella bajo este título.
Al día siguiente de la aparición, el Padre Isidoro se entrevistó personalmente con un famoso pintor, Don Alonso de Tobar, a quien encargó la reproducción en un lienzo de lo que había visto, dándole el fraile una idea detallada de cómo debería ser el cuadro de La Virgen: un rostro lo más bello que pudiera pintar, sentada en una piedra sobre un montecillo, rodeada de árboles y blancas ovejas que portaban en la boca una rosa cada una, que le ofrecían como tributo de veneración y cariño. Tendría la mano derecha sobre la cabeza de un cordero, que representa a su Divino Hijo según lo vio San Juan en el Apocalipsis. La Virgen vestiría una túnica talar ceñida a la cintura y sobre la misma una zamarra como acostumbraban a llevar los pastores, el manto recogido en el brazo derecho, un sombrero caído hacia la espalda y cubriendo su cabeza un finísimo velo. Separada de la imagen, una oveja portaría en su boca un cartel que diría AVE MARIA Y tras una roca un dragón acechándola, mientras un ángel, vendría volando raudo espada en mano. Este fue el primer cuadro de La Divina Pastora, tal como la concibió el Padre Isidoro.
El 8 de Septiembre de 1703, el Padre Isidoro presentó ante el pueblo sevillano el cuadro de la Divina Pastora, organizando una grandiosa procesión desde la parroquia San Gil hasta la gran alameda de Hércules. Allí, bajo un álamo secular, colocó el hermoso cuadro de La Divina Pastora, improvisó cerca de él un púlpito y predicó un elocuente sermón glosando la frase del Libro de los Cantares: "Oh, Tú, la más hermosa entre las mujeres, sal fuera y sigue las huellas del rebaño y apacienta a los cabritos junto a las cabañas de los pastores". Interpretó y desarrolló estas preciosas palabras con tanto fervor, que el pueblo sevillano conmovido y rebosando entusiasmo, rompió en vítores, aclamaciones y cánticos de amor a la hermosa Virgen, que dejando su manto de realeza y majestad, se ceñía la humilde pellica pastoril, para mejor estrechar contra su pecho a sus amadas ovejas e infundir mayor confianza a los pecadores.
A raíz de este acontecimiento, se fundó en Sevilla La Hermandad de La Divina Pastora en la Parroquia de San Gil y después en San Marino, que organizaban famosos Rosarios en los que el estandarte de La Virgen, era llevado triunfante por las calles de la ciudad andaluza.
En 1729, Felipe V y su corte llegaron a Sevilla, visitaron el convento de Los Capuchinos y el Padre Isidoro les dio a conocer la nueva devoción por él fundada; constituyendo tal hecho un fasto nacional que repercutió en toda España. Los reyes, príncipes, infantes y la nobleza no sólo se habían afiliado en Sevilla a la Hermandad de la Divina Pastora, sino que costearon las funciones de la novena consagrada a su imagen.
En 1750 moría en Sevilla el Padre Isidoro y en 1755 ingresó en ese mismo convento el que con el tiempo sería el misionero más popular de su época, el Beato Diego José de Cádiz, que en todas sus misiones por la geografía española llevaba desplegado el estandarte de La Divina Pastora, como su patrona y guía.
Estos son a grandes rasgos, los principios y el origen del culto y devoción a la Divina Pastora. Devoción y culto que para las provincias capuchinas de España, fueron aprobados por su Santidad Pío VI el día 1 de Agosto de 1795, señalando para el rezo y fiesta de la nueva Advocación, la del segundo domingo después de Pascua.
Los Capuchinos en sus misiones populares, siempre han ,sido entusiastas propagadores de la devoción a su ilustre Patrona de modo que la imagen de la Virgen está presente en todos los altares de sus iglesias. El trasiego de misioneros de unos conventos a otros, fue extendiendo la devoción por toda la península, lo que llevó a que en 1863, le fuera presentada al Papa Pío IX una súplica firmada por muchos Cardenales, Arzobispos, Obispos y superiores de otras muchas órdenes religiosas para poder celebrar la fiesta de La Divina Pastora en todas aquellas diócesis que así lo quisieran, a lo que el Sumo Pontífice accedió gustoso.
Durante 1918, los misioneros Capuchinos permanecieron en San Juan de la Mata, donde La Divina Pastora tuvo tanta acogida, que el día 27 de Abril de este mismo año, los hombres y mujeres de esta villa, con gran devoción, glosaron cantos en su honor y engalanaron las calles para acompañada en triunfante procesión por todo el pueblo.
Desde entonces, año tras año, el segundo domingo después de Pascua, los vecinos de San Juan de la Mata junto con aquellos que un día tuvieron que marchar, celebran con gran devoción y alegría las Fiestas en honor a su patrona.
...Y permítame el lector que agregfue este popular canto del pueblo de San Juan de la Mata a su Divina Pastora:
Adiós Pastora del alma mía,
llegó la hora ya de marchar,
pero mi alma, siempre a tu lado
Pastora mía, siempre estará.
Cuando la lluvia da en los cristales
y se oscurece la luz del sol.
para los pobres, Pastora mía
a tus favores imploro yo.
Adiós Pastora del alma mía,
llegó la hora ya de marchar,
pero mi alma, siempre a tu lado
Pastora mía, siempre estará.
Cuando en los valles en primavera,
en varias flores refleje el sol,
te haré yo un canto, Pastora mía,
sencillo y tierno como el Amor.
Adiós Pastora del alma mía,
llegó la hora ya de marchar,
pero mi alma, siempre a tu lado
Pastora mía, siempre estará.