
Hacemos una breve referencia actual e histórica de
los cuatro pueblos relacionados con la vida y las actividades personales y pastorales de D. Alberto Morán
Luna.
MOLINASECA, el pueblo donde nací.
DEHESAS, LA MARTINA y SAN JUAN
DE LA MATA, los tres pueblos a los que sirvo pastoralmente.
DEHESAS
A
seis kilómetros de Ponferrada, situado en la parte más llana
de El Bierzo en la margen derecha del río Sil nos encontramos con el
Pueblo de Dehesas “Devesas” o San Pedro de Devesas” como
se llamaba en la antigüedad.
Ya en el siglo XII tenemos noticias de la existencia de Dehesas, como lo acredita
un documento de donación de Marina Monniz en el año 1115...
“discurrente flumine Sile in villa que vocatur DEVESAS”
Lo que allá por el siglo XII y posteriores fue un burgo medieval que
aglutinaba sus edificaciones en torno a la Iglesia de San Pedro fue creciendo
poco a poco y situándose a la margen derecha del rió Sil, por
lo que hoy es la Calle Real que, antes de entrar en el Pueblo y tomar este
nombre, era el camino que unía el pueblo con Ponferrada y el puente
sobre el río Sil para pasar a las localidades vecinas de Villalibre,
Priaranza y toda la margen izquierda del Sil... así mismo esta calle
se prolongaba para comunicar con el resto de los pueblos vecinos como Nancín
(hoy desaparecido), Villaverde de la Abadía, Villadepalos y demás
poblaciones de la margen derecha del río.
Dehesas ha sido un pueblo en constante movimiento y en constante crecimiento.
Las crecidas del Río Sil más de una vez arramblaron con sus
edificaciones con los cual la gente buscaba edificar sus casas en lugares
protegidos de este peligro natural e inevitable. Así fue alejándose
cada vez más del río. Y extendiéndose, no sólo
a lo largo, sino también a lo ancho de su territorio.
Muestra de este crecimiento es la construcción de la Capilla del Bendito
Cristo de las Maravillas, allá por el siglo XVII , cuya campana esta
fechada en el año 1676.
Entorno a esta ermita surge también un núcleo de población
importante lo que lleva en algunos documentos a referirse a “Devesas
de Arriba” y “Devesas de Abajo”, distinguiéndolos
más bien como barrios ya que siempre fueron un mismo pueblo.
Madoz en su “Diccionario geográfico-estadístico-Histórico”
editado entre 1845 y 1850 hace referencia a las crecientes del Sil que causa
daños a la población y nos refiere así del mismo: “
Su clima es algo húmedo, sus enfermedades más comunes, tercianas,
pulmonías y reumas. Tiene 120 casas divididas en los barrios de la
Iglesia de Arriba, de Toralín y de Portugal que aunque edificadas a
ambos lados de la única calle que hay, están entre sí
a tal distancia que ocupan una media legua; la mayor parte son de tierra,
cubiertas de paja por haberlas incendiado los franceses en 1809. La Iglesia
parroquial (San Pedro) está servida por un cura de segundo ascenso
y libre provisión. Hay escuela de primeras letras dotada con 20 reales
a la que asisten 40 niños. Una ermita (el Santo Cristo de la Veracruz)
y varias Fuentes de buenas aguas esparcidas por el Termino.. ...El terreno
es de buena calidad, cubierto de nogales, castaños y otros árboles
frutales y silvestres de notable corpulencia; la fertilizan las aguas del
indicado Sil extraídas por un cauce sobre el que se ven algunos molinos
harineros.
Hay
un bosque de encinas... ...Produce cereales, vino, lino, hortaliza, legumbres
y frutas; cría ganado vacuno, lanar y mular y pesca de truchas y de
anguilas. Su industria son los molinos indicados y telares de lino y lana.
Tiene una población de 109 vecinos y 442 almas.”
Dehesas ha sido a lo largo de toda su historia un pueblo en constante crecimiento.
La inquietud de sus gentes, la llegada de la industria, la cercanía
a Ponferrada, y la construcción del Canal Bajo del Bierzo, posiblemente
haya influido en este devenir de su historia.
Muchos vecinos del pueblo van a trabajar a Ponferrada, compaginando el empleo
con las labores agrícolas y ganaderas. Otros, dado el empuje y crecimiento
de la vecina ciudad que necesita la construcción de nuevas viviendas,
se dedican a trabajar en la Construcción, sin abandonar las labores
del campo.
La abundancia de terrenos de la Jurisdicción de Dehesas, la Concentración
Parcelaria, con todos sus problemas, y la llegada del riego a sus
tierras con el Canal Bajo del Bierzo, dadas las características particulares
de la composición de su terreno, hace que un grupo de gente se dediquen
a la plantación de frutales y sean los pioneros en el Bierzo del cultivo
de frutales como la pera “conferencia” y la manzana “golden”
y “reineta” ésta última, acreditada con su propia denominación
de Origen “Bierzo”.
Como consecuencia del abandono de la cabaña ganadera, la mayoría
de los terrenos, que en su momento eran prados, se convierten en extensas
plantaciones de chopos.
Poco a Poco surgen nuevas edificaciones que se van asentando a ambos
márgenes de la carretera y, lo que Madoz llama un Bosque de Encinas,
en el argot popular “El Monte”, donde antes crecían sólo
encinas y se plantaban algunos cereales se convierte en un vergel de frutales
y una, cada día, más poblada zona residencial, con lujosas y
modernas edificaciones de los vecinos del pueblo y segunda residencia para
otras personas residentes fundamentalmente en Ponferrada.
Todo esto hace de Dehesas un pueblo muy extenso y diseminado, prácticamente
unido, al este con La Martina y al oeste con Posada y Villaverde, pero un
pueblo vivo y con vida que conjuga armoniosamente el pasado con el presente.
En la sección NUESTRA REVISTA CRISAMPE... Puedes encontrar
muchos más datos de la historia y de la vida de nuestro pueblo.
LA MARTINA
“El
día 1 de enero de 1997 se cumplió el ciento cuarenta aniversario
de la fundación de La Martina. Tal día de 1857 La Gaceta de Madrid,
a la sazón Boletín Oficial del Estado, publicaba la Real Orden
de 24 de diciembre del año anterior por la que Isidro Rueda obtenía
el permiso para construir un canal que tomando aguas del río Sil en
el Gericol de Ponferrada convirtiese en regadío la dehesa de Vega Alegre.
Con la apertura del canal y los posteriores trabajos agrícolas de la
zona nació un pueblo. El pundonor de una mujer hizo que tanto la presa
como el caserío llevase su nombre: La Martina y que casi ciento cincuenta
años después, la mitad de sus habitantes lleven su sangre en
las venas. Hoy es una localidad que compagina una gran actividad industrial
con la agrícola.
Isidro Rueda fue "caballero cubierto ante el Rey", un hombre "de una pieza", un "tipo tenaz y decidido", y un "señor".
Los recuerdos de tan insigne personaje del Bierzo decimonónico se transmiten
de generación en generación en La Martina, porque para los habitantes
de lo que deberíamos llamar "casco antiguo", en el que están
las casas situadas sobre la antigua carretera de Orense, es uno más
de la familia. Dicen que es de bien nacidos ser agradecidos, y en este caso
tratan de hacer justicia con la memoria del hombre gracias al que existe el
pueblo.
El licenciado Isidro Rueda decidió invertir en terrenos, en las cercanías
de Ponferrada, en los años cincuenta del siglo pasado. En aquel entonces
el regadío era escaso en el Bierzo, por lo que decidió llevar
el agua él mismo desde el Gericol de Ponferrada (la zona del Sil por
donde cruzaba el camino Ponferrada-Toral de Merayo) al secano en el que invirtió
en la zona llamada Vega Alegre, lo que hoy es La Martina.
El "Canal de riego del Sil" (la presa de la Martina), de seis kilómetros
de largo, fue un ambicioso proyecto de ingeniería para su época,
y un saco sin fondo para las arcas del abogado. En un manuscrito de cinco
folios que data de 1894, conservado en La Martina, Isidro Rueda narra con
detalle la construcción del canal y los problemas que le generaba el
río Sil cada invierno con sus crecidas. La obra fue otorgada por una
Real Orden que firmó la Reina Isabel II en la Nochebuena de 1856, y
tras ser publicada en la Gaceta de Madrid una semana después, pudo
dar comienzo la excavación en febrero de 1847. Tardó un año
y medio en abrir la caja de la presa en los cuatro kilómetros originales,
con sus tres metros de anchura, pero no pudo hacer llegar el agua hasta el
verano de 1860, fecha en la que comienza a sacar partido de las 190 fanegas
que había expropiado para hacer el canal, regando las trescientas hectáreas
con los dos mil quinientos litros por segundo adjudicados.
Pero no sería hasta once años después, en 1872, cuando
su empresa daría término. Las crecidas imprevistas del Sil y
del Boeza, sin domar todavía por los embalses, deshacían la
pieza clave de la obra: la presa que servía de toma de agua.
Tuvo que ir rehaciendo la toma cada vez más arriba, hasta por fin decidirse
a tomar el agua tan solo de un río, del Sil, en las proximidades de
su conl1uencia con el Boeza (junto a la cepa del actual puente del ferrocarril),
a raíz de la enorme crecida de 1871. Atrás quedaban quince mil
reales minados en las reparaciones de las tomas.
De su tenacidad da cuenta su propia mano, cuando escribe en 1893 "Estas
contrariedades en otro cualquiera de tan reducido capital como es el mío
le hubieran obligado a desistir de una lucha con el río en la que para
vencerle eran precisos un caudal de ciencia y otro de dinero con los que yo
no contaba; pero conservaba la fe en la idea; creía tener la
perseverancia necesaria para llevarla a buen término, y, fuerte en esta
convicción y medianamente práctico en el manejo de niveles que
estudié por mi, tan solo una prolongación (...) de tomar el agua 400
metros más arriba”
Y su determinación tuvo éxito.
El coste del Canal del Sil ascendió a 272.554 reales y consiguió
regar las tierras que habían pertenecido a la dehesa del Hospital de
la Reina, divididos en ochenta lotes de los que conservó casi la totalidad.
Allí construyó una casa de campo, con dos corrales, pajar y
cuadras. La entrada de la finca estaba marcada con una caseta o casilla en
la que estaba el guarda de la propiedad. Hoy los vecinos la han restaurado
por su simbolismo, y se conserva en plena carretera. Desde esa “casilla”,
como la llaman, se subía hacia la casa de campo, situada ante jardines
sobre el talud que hay cien metros más arriba.
Esa casa fue el embrión del pueblo, ya que en ella se instaló
la pareja de caseros formada por Romualdo Fernández y Martina, naturales
de Columbrianos y Tombrio de Abajo respectivamente. A la muerte de Isidro
Rueda, que no tuvo descendencia, los terrenos y la presa fueron subastados
por el Estado, y comprados por 19.000 duros (380.000 reales) por la pareja
gracias a un préstamo que le hizo una familia de Ponferrada.
A fuerza de trabajo el matrimonio logró sacar adelante a sus ocho hijos,
el préstamo y aún ampliar la finca.
MARTINA SE HACE CARGO
En Ponferrada Martina se convirtió en una mujer muy
popular, y comenzó a llamarse a la zona la tierra de Martina, y no
Vega Alegre, que era su nombre original. Esta familia ligó para siempre
su destino a la finca, de la que sacó más beneficio que Don
Isidro, ya que éste se lamentaba en 1894 que hasta entonces había
gastado 523.182 reales entre el canal y las tierras (ellos compraron todo
en menos dinero), y le faltaban por recaudar 98.743 para amortizarlo todo...
¡después de administrar la finca 34 años!. Sólo
conseguía 10.520 reales por año.
Romualdo y Martina engendraron ocho hijos: Isidro, Josefa Maruja, Pepe, Rosendo,
Alejandro, Victoriano y Angel. Sólo Josefa (que se casó con
Héctor, un hombre adelantado a su tiempo en muchos aspectos, que tuvo
el primer cine de Ponferrada y una gran fortuna que se evaporó al tiempo
que su razón) no tuvo hijos, pero el resto extendieron el apellido
entre cuatro y diez veces cada uno.
En la actualidad hay 24 casas habitadas por descendientes de Romualdo y Martina
en tercera, cuarta y quinta generación, cien años después
de que éstos compraran la heredad.
Y tienen todos en común el apego a la tierra, que les hace volver más
tarde o más temprano, a edificar entre los letreros que señalan
“La Martina” en la antigua carretera de Orense y en el barrio
de Arriba, formado alrededor de la antigua casa de campo de Isidro Rueda,
que fue partida en siete partes.
Los límites del pueblo no están muy claros, al no conformar
pueblo en sentido estricto. A grandes rasgos, estarían, al norte con
Camponaraya, unos cientos de metros sobre el ferrocarril Monforte-Palencia,
al Sur con Toral de Merayo y la presa que sirve para el riego de Dehesas,
al Este con Flores del Sil a la altura de la Gasolinera, y al Oeste con Dehesas
en las proximidades de la carretera de Orense.
Los más mayores recuerdan haber ido "una vez" al concejo
de Dehesas, acordándose allí que ni los vecinos de Dehesas decidirían
en temas de La Martina, ni los de La Martina en los de Dehesas. Sin embargo
pertenecen a la parroquia de Dehesas, y en su cementerio entierran a sus muertos.
Son vecinos de La Martina, pues, todos los habitantes situados en el tramo
de la antigua N-120, pero también los que viven en la moderna N-120,
en el tramo de enlace con la N-VI, aunque la mayoría de los que se
han ido instalando en estas zonas no tengan relación familiar con
la familia Fernández. Uno de los barrios se llama Sotillo,
ya
que los siete vecinos que lo conforman son emigrantes de Sotillo de Cabrera.
La Martina fue uno de los pueblos que más vecinos acogió de
la montaña próxima en los años sesenta. Los habitantes
de Ferradillo, Santa Lucía, y Paradela, los dos primeros hoy deshabitados,
compraron tierras y edificaron casas.
Las construcciones son en su mayoría recientes. El barrio de Arriba
es el único que conserva algunas de finales del siglo pasado, como
la propia casa de campo de Don Isidro, con sus dos esquinas almenadas y sus
trabajados canalones de zinc. En el pueblo es conocida como la casa "del
jardín", porque tenía uno frente a ella. Hoy está
casi abandonado. Era el centro del pueblo, ya que en ese entorno estaban los
servicios: la fuente y el lavadero alimentado por la presa, y más tarde
el pozo que se construyó cuando las aguas del Sil comenzaron a ser
poco saludables.
También era el lugar en el que se hacía la fiesta, la Ascensión,
que se prolongaba de miércoles a domingo. Las viejas bodegas de barro
siguen dando cobijo al vino casero, y de las cocinas de suelo quedan dos chimeneas
como mudos testigos.
La cercanía de Ponferrada hizo que el desarrollo industrial de ésta
creciese hacia sus ensanches naturales, y La Martina fue uno de ellos. Hoy
hay instaladas más de veinte empresas, entre las que destacan cuatro
sierras, tres talleres y la fábrica de Infusiones La Leonesa. Más
de doscientas personas trabajan diariamente en el municipio, aunque apenas
haya empleada gente original de La Martina.
PUEBLO DE LECHEROS
Este desarrollo industrial por estar en plena carretera de
Orense no ha sido obstáculo para que continúe la agricultura.
Aunque hombres como Joaquín Fernández asegure con pesimismo
que "esto se viene abajo desde la entrada en la Comunidad Europea, y
cada vez peor", apenas quedan tierras sin labrar.
En
los años cincuenta y sesenta fue cuando La Martina experimentó
su mayor desarrollo gracias a la ganadería. El regadío se convirtió
en prados para mantener las vacas, cuando todavía El Bierzo no regaba
con Bárcena, superando alguna casa la treintena en la última
etapa en la que fue todavía rentable, a finales de los setenta y principios
de los ochenta. Desde entonces la cabaña ha ido mermando, y de la docena
de cabezas de media se ha pasado a una docena en total.
La leche era vendida en Ponferrada. Casa por casa, los lecheros de La Martina
casi monopolizaban su venta. Hoy solamente queda uno que mantenga el oficio,
y el precio al por mayor no ha variado en quince años.
El resto del campo se dedicó a huerta y a frutales, y toda la producción
era vendida en los mercados de Ponferrada, sin que fuera necesario desplazarse
a otras ferias. Fue uno de los primeros pueblos del Bierzo en tener grandes
extensiones de terreno dedicadas a la manzana, pera y cereza, gozando todavía
hoy sus frutos de gran prestigio.
El pueblo se unía una vez al año para limpiar el canal y rehacer
la toma de agua. Los más de seis kilómetros eran recorridos
por dos personas de cada una de las siete familias, y, a pico y pala, reabrían
el canal. De las humeras y salgueros que crecían en los taludes repartían
leña para el invierno, y si había buenos troncos los vendían.
Otros los utilizaban para hacer la toma de agua, que cada año deshacía
el Sil. Antes de la construcción del pantano de Bárcena alguna
nube de verano se la llevaba, y tenía que ser rehecha.
La labor se llevaba a cabo en mayo o junio, dependiendo lo húmeda que
hubiese sido la primavera. Cada año le tocaba a una familia encargarse
de avisar al resto. En una semana o diez días quedaba el canal listo.
Este sistema se ha mantenido hasta la actualidad, aunque cada vez es más
corto el tramo a limpiar al estar entubada buena parte. Es probable que este
año se conforme una comunidad de regantes que estipule un precio por
terreno a regar con el fin de lograr una medida equiparable para todos los
propietarios que utilizan el agua, ya que no todos los terrenos que se riegan
son propiedad exclusiva de las siete familias que limpian la presa.
En definitiva, la presa de La Martina ha sido en estos ciento cuarenta años
germen, abono, y lazo de encuentros y desencuentros para una familia que se
ha multiplicado como los linajes de leyenda. García Márquez
escribiría una buena novela.”
Estos datos sobre La Martina están tomados del Articulo
publicado en el Semanario Bierzo 7, en la sección de Turismo rural,
por Angel G. Osorio.
SAN JUAN DE LA MATA
“Al
noroeste de Ponferrada y en borde del balcón semimontañoso,
dentro de las tierras rojas de la hoya berciana, se localiza San Juan de la
Mata en el municipio de Arganza. Pueblo típico de la llanura berciana,
donde las casas de piedra y barro con “rasgos señoriales"
se esconden entre las modernas construcciones.
EI sistema orográfico de Sancedo forma la primera barrera que separa
por el noroeste a la llanura aluvial con la montaña, y San Juan de
la Mata se ubica en esa franja de transición, en un suave valle labrado
por los arroyos del Ramallal y del Ramplo; ambos confluyen en el barrio de
La Chana y continúan juntos formando la reguera de la Vega del Rey
en dirección a Cacabelos.
El Pueblo se distribuye longitudinalmente a ambos lados de la via que comunica
a la Carretera 712 con la 711, paralelo al cauce de la reguera y bifurcándose
a ambos lados de los dos efímeros arroyos. 
Las casas antiguas son de piedra compactada con arcilla, espaciosas y normalmente
de dos plantas, con cubiertas de losa donde sobresalen las buhardillas y las
troneras; en algunos casos tienen interesantes muestras de corredores.
El pueblo está formado por los barrios de ViIlanueva, La Vega, La Chana,
El Malellón, El Campo y El Barredo; si bien, excepto el primero, el
resto están comunicados entre si.
En el barrio de La Chana se localiza una amplia plaza, y en uno de los extremos
se encuentra la artística "Fuente de la Constitución"
con la inscripción del nombre fechada en 1835.
El casco rural, deja paso a un amplio espacio de extensas tierras de cultivo,
la mayor parte de ellas fertilizadas por el Canal Alto del Bierzo. Pueblo tradicional
de tratantes, feriantes y comerciantes, encontró en la agricultura
y la viticultura el recurso económico más importante; aunque
para muchas familias era un recurso secundario a su próspera actividad
mercantil.
REFERENCIAS HISTORICAS
La
historia de San Juan de la Mata está ligada directamente al pasado
histórico del pequeño señorío de Arganza, dependiente
del Conde de Lemos primero, y, más tarde, del Marqués de Villafranca,
durante el siglo XV. En la memoria de los vecinos y en las tradiciones orales,
algunas convertidas en leyendas, se habla de un pasado ligado as la historia
monacal de San Andrés de Vega de Espinareda, por lo que las opiniones
de sus habitantes son confusas a la hora de señalar si fueron monjas
o monjes los que gobernaron la mayor parte del pueblo.
Según la versión de algunos habitantes, la finca del palomar,
junto a una antigua casa adyacente a ella, era el lugar de residencia y trabajo
de los religiosos; el palomar es una muestra de arquitectura popular interesantísima.
En cuanto al patrimonio religioso, el antiguo templo parroquial, levantado
en un pequeño montículo fue arrasado en el año 1936,
y el moderno edificio que alberga la actual iglesia se construyó en
el sitio que ocupaba una antigua ermita.
Cuentan igualmente los vecinos que en la reguera de la Vega del Rey, entre
San Juan y Cuelo, se localizaba el puente de San Lázaro y junto a él
una ermita.
En 1850, Pascual Madoz escribió a propósito de San Juan de la
Mata: Ayuntamiento de Arganza. Sito en un valle, su clima es bastante sano;
sus enfermedades más comunes las tercianas. Tiene 120 casas; escuela
de primeras letras, iglesia parroquial (San Juan), servida por un cura de
primer ascenso y libre provisión y buenas aguas potables. por un cura
de primer ascenso y libre provisión y buenas aguas potables. Confina al Norte con Sancedo,
al Este con Finolledo, al Sur con Cueto y al Oeste con Arganza y San Miguel.
El terreno es de buena calidad. Los caminos locales. Produce: vino, trigo,
cebada, centeno, legumbres, frutos y pastos. Cría: ganado lanar, vacuno
y cerda, y caza de varios animales. Población: 124 vecinos, 487 almas.
SU GENTE
En
la actualidad San Juan de la Mata cuenta con aproximadamente 150 habitantes,
En el amplio calendario festivo, se destacan dos importantes celebraciones:
La Divina Pastora, a finales de abril o principios de mayo, y el San Juan,
el 24 de junio. Las onomásticas se prolongaban en distintas fechas
a lo largo del año, "aquí se festejaba el San Pedro, Todos
los Santos, Nuestra Señora, (.. ,)". Comenta un vecino: "La fiesta
de la Divina Pastora era una de las más importantes del Bierzo.
Aquí tenemos dos plazas muy grandes y en esa fecha se llenaban a rebosar",
Las señas de identidad más importes de los habitantes eran las
relacionadas con la actividad comercial, "era el pueblo más rico
de la zona, era un pueblo de tratantes, feriantes y comerciantes, familias
como los propietarios de las bodegas Barrios o los Uría, son naturales
de San Juan de la Mata.
Era un pueblo muy bueno, se dedicaban todos al negocio, pero llegó
la época de la emigración y la población, en beneficio
de otras zonas como Ponferrada, fue abandonando el pueblo", Las bases
económicas también se apoyaban en la agricultura, "también
se vivía del vino cuando tenía valor, de las castañas
y otros productos, pero aquí la mayor parte de la gente pertenecían
a familias de comerciantes".
El
Canal Alto del Bierzo, a su paso por San Juan de la Mata, ha dividido sus
tierras en dos partes, las fertilizadas por el agua y las de secano, "no
obstante, este pueblo si alguna vez tuvo algo de valor fue por el agua, aquí
se regaba por su propio peso, no como en otros pueblos, dígase por
ejemplo Quilós, que aunque tenían el río al lado, hasta
que llegó el movimiento e hicieron una presa no podían regar".
San Juan de la Mata, pertenece al Ayuntamiento de Arganza, "y hoy tiene
todas las necesidades cubiertas, hay luz, hay teléfono, recogida de
basuras, alumbrado público, las calles cementadas (. ..) en ese sentido
está bastante bien".
Estos datos están tomados del artículo publicado
el 15 de diciembre de 1994 por Manuel Ferreiro en la Sección: Turismo
Rural, del Semanario Bierzo 7
MOLINASECA
El
Municipio de Molinaseca que ocupa una superficie de 79,4 km2,
se sitúa al este del Bierzo, en el área de contacto de la hoya
con las estribaciones de los Montes de León. Por esta razón,
en su mayor parte es una zona de montaña, constituida por materiales
paleozoicos -pizarras y cuarcitas-, en la que los ríos Miruelo y Paradasolana,
con sus afluentes (como el arroyo de Las Tejedas), que descienden de las cumbres
de los mencionados Montes de León, han abierto angostos valles encajados
en las pizarras, pues han de salvar grandes' desniveles desde sus cabeceras,
a más de 1200 metros de altitud, hasta los 600 metros de la fosa del
Bierzo, para desembocar en el Boeza, del que son afluentes.
Frente a los valles de fuertes pendientes, son escasos los
espacios llanos, que se limitan al fondo de las vaguadas o más frecuentemente
a rellanos ("chanos" o "lombas"), que de cuando en cuando
aparecen en las laderas, y en los que, generalmente, se levantan los pueblos
del municipio. La única excepción a la montaña es Molinaseca,
en el pie de monte, villa que se agazapa a orillas del Miruelo, cuando ya
éste se abre en un valle amplio hacia la hoya del Bierzo, sobre los
materiales terciarios y cuaternarios arcillosos que en su mayor parte la constituyen.
El clima del municipio es el característico de la
montaña berciana, con una elevada pluviosidad, muchas veces en forma
de nieve; una temperatura anual suave, pero con grandes diferencias térmicas
entre un verano cálido, aunque no en exceso, y un invierno largo y
frío. Sólo Molinaseca, más baja y más resguardada
en el fondo del valle, ve suavizadas esas condiciones climáticas, que
se asemejan más a las del Bierzo Bajo, del que realmente forma parte.
El tapiz vegetal es rico en especies tanto atlánticas
como mediterráneas. Abunda el monte y el matorral de brezo, las escobas
y las carqueixas en las zonas más elevadas, junto con pequeños
bosquecillo s, de roble en las zonas protegidas de las umbrías (abesedos),
y de encina en las solanas1 . En el
fondo de los valles crecen los sotos de castaños, humeiros, fresnos
y otros árboles de ribera.
El Municipio de Molinaseca lo forman los pueblos de El Acebo,
Folgoso y las Tejedas2, Castrillo
del Monte, Onamio, Paradasolana, Riego de Ambrós y Molinaseca. Como
zona de montaña de escasos recursos agrarios, aunque cuenta con abundantes
tierras de pasto y monte, es un espacio en gran medida marginal. Por esa razón,
el municipio ha sufrido a lo largo de este siglo, especialmente durante los
años sesenta, un intenso proceso de despoblación, por lo que
ha visto reducida su población a menos de 1000 habitantes. Varios de
sus núcleos incluso están despoblados, como Castrillo del Monte,
Folgoso del Monte y las Tejedas. Hoy, la mayor parte de sus habitantes se
concentran en la capital del municipio, villa que cuenta con una importante
industria cárnica, en la que sobresalen sus célebres embutidos,
y un atractivo sector turístico, con numerosos establecimientos de
hostelería.
LA VIA ANTIQUA Y LOS CASTROS
El abrupto relieve de Molinaseca y las duras condiciones climáticas
descritas podrían hacemos pensar que este municipio, como
buena parte de la Tierra de Montes, a la que en puridad pertenece, fue una
comarca tradicionalmente aislada y deshabitada; todo lo contrario. El municipio
de Molinaseca fue durante siglos la vía natural de acceso al Bierzo
y a Galicia desde la Meseta, a través del puerto de Foncebadón,
por el que discurren la Via Augusta o Antiqua y el Camino de Santiago. Sólo
durante el periodo romano, en el que se valorizó la entrada por Manzanal,
con la construcción de la Via Nova en el siglo I, aquel paso fue temporalmente
poco utilizado. Por el contrario, desde el siglo VII hasta el siglo XVIII
(en que Carlos Lemaur construye por Manzanal, y en gran parte utilizando el
antiguo trazado de la Via Nova, la nueva carretera a Galicia), el puerto de
Foncebadón fue el paso más intensamente utilizado por viajeros,
peregrinos, comerciantes y por los segadores gallegos. El abandono de esta
vía de entrada al Bierzo y el paulatino aislamiento de sus habitantes
fueron las principales causas que propiciaron, desde los años sesenta
de este siglo, la actual despoblación.
La ruta de Foncebadón fue en la Antigüedad y
en la Edad Media el factor más importante en el origen y en el desarrollo
del poblamiento del municipio de Molinaseca. Se trata de una vieja ruta prerromana,
cuyo origen delatan esos montones de piedras, como el famoso en el que se
levanta enhiesta la Cruz de Ferro, formados por la acumulación de morrillos
por los caminantes, como una especie de exvoto a los dioses viales, y que
deposita cada peregrino o viajero que pasa. Mons Mercurii o Montes de Mercurio
les llamaron los romanos, continuando la vieja tradición de los Amilladoiros
indígenas3, aunque ahora dedicándoselos a su propio dios, como
más tarde harían los cristianos, cristianizándolos.
Esta ruta sería utilizada por Augusto durante las
guerras de conquista, entre los años 29 al 19 a C., cuando sometió
a los astures que habitaban la comarca del Bierzo. Según algunos autores,
ésta coincide con los números 19 y 20 del Itinerario de Antonino,
aunque con algunas variantes. De Asturica (Astorga) por Foncebadón,
la ruta bajaba a Manjarín y Folgoso del Monte4. Desde aquí unos
la continúan siguiendo el posterior Camino Francés, es decir
por El Acebo, Riego de Ambrós y Molinaseca; y otros por Paradasolana
y Val de Santiago hasta enlazar en el valle del Boeza con Interamnium Flavium,
ya en la Via Nova5.
Jalonando la ruta se perciben los vestigios de algunos castros,
como el que menciona el texto de la nota cuatro, con el nombre de "castellum
de Xano", probablemente situado en las inmediaciones de Castrillo del
Monte y varios otros a los que luego nos referiremos.
Los castros pueden definirse como poblados fortificados,
pues se encuentran siempre en zonas elevadas y protegidas, añadiendo
además toda una serie de estructuras defensivas, que juntas conforman
el recinto castreño: fosos, taludes y muralla, todo ello combinado
de la manera más variada. Dicho recinto suele ser de poca extensión,
de unos 100 metros en su eje mayor aproximadamente; y las viviendas, normalmente
de planta circular, están diseminadas por el espacio sin formar calles6
.
Uno de los castros cercanos a la ruta, lo que es un nuevo
indicio para la datación del camino en el periodo prerromano, se encuentra
en El Acebo, donde se conserva el topónimo El Castrillo, y en el que
aún se perciben restos de paredes. Más abajo, siguiendo la vía,
hay otro castro al Este de Molinaseca, en el lugar llamado El Castro, a la
derecha del río Miruelo, sobre un terreno esquistoso. Se trata de un
castro en horquilla de forma alargada u ovalada, en el que las murallas apenas
se conservan, excepto en la ladera norte, donde hay amontonamientos de piedra
probablemente testigos de aquélla. Tiene también foso, pero
se desconoce la existencia de materiales arqueológicos, pues no ha
sido excavado. Fuera de esta ruta, en Onamio, hay un paraje conocido como
la Era del Castro, de planta alargada, en el que no se aprecia muralla, pero
tiene un foso bastante amplio en la parte Sur, que es la zona de contacto
con la montaña7 .
Durante
la dominación romana no se abandonó completamente esta ruta
de Foncebadón, pese a que en el siglo 1 se construyó la Via
Nova por Manzanal, de trazado más suave y menos peligroso. Los puentes
del Mal Paso, sobre los arroyos Grande y Pequeño, que aguas abajo forman
el río Miruelo, comunican la vía Augusta, a través de
Lombillo, Valdueza y Ferradillo con las antiguas explotaciones auríferas
de las Médulas8. Los puentes del Mal Paso son dos, y la mayor parte
de los autores los consideran de probable origen romano. Están construidos
sobre la roca, con sendas bóvedas de cañón de mampostería
concertada y rejuntada con mortero, siendo más perfecta la del primero
sobre el arroyo Grande que la del segundo. Los arcos son algo peraltados,
con un radio de 5 metros y un ancho de 3,20 metros. Los puentes carecen de
pretil y al parecer nunca lo tuvieron9.
Los romanos llegaron al Bierzo después de una cruel
y desigual guerra, que la historiografía denomina como "guerra
contra cántabros y astures", y que se desarrolla entre los años
29 al 19 antes de Cristo 10. Las causas de esta guerra son complejas, pues
a los aspectos estrictamente militares de control definitivo de la Península,
se añaden motivaciones políticas, como una operación
de propaganda y prestigio del nuevo régimen inaugurado por Augusto.
Pero no faltaron los motivos económicos, sobre todo la explotación
del oro del Bierzo, que aquí, como en las zonas limítrofes de
Asturias y Galicia, se encuentra en las arenas de los ríos, en las
rocas de las montañas que lo circundan y especialmente en los terrenos
sedimentarios que en la mayor parte lo constituyen.
Durante los dos primeros siglos de nuestra era fueron lavados,
por diversos procedimientos hidráulicos, llamados arrugia (ruina montium,
sistema de arados o coronas de explotación) varios cientos de millones
de metros cúbicos de tierra, de los que Roma obtuvo grandes cantidades
de oro, que Sánchez Palencia cifra en algo más de 230.000 kg
11 Son clásicas y espectaculares en el Bierzo las explotaciones de
Las Médulas, La Leitosa y las numerosas que salpican el valle del Boeza12.
Una de estas últimas es la explotación de Castropodame, en las
inmediaciones de nuestro municipio, y hacia la que discurren varios carriles,
que por Paradas ola recogen aguas de la zona de Castrillo del Monte y de las
Tejedas. Hay incluso cerca de Paradasolana un túnel tallado en la roca,
de 15 metros de largo por dos de ancho, que se utilizó para canalizar
el agua hacia las explotaciones de Castropodame. El castro de Onamio, del
que ya hemos hablado, debió ser también un emplazamiento romano
para vigilar los carriles que llevaban agua a dichas explotaciones13.
LA REPOBLACIÓN MONÁSTICA
La
crisis del Bajo Imperio romano facilitará, en el siglo V, la invasión
de la Península Ibérica por varios pueblos germánicos,
algunos de los cuales, como los suevos, se asientan en el Noroeste, en la
antigua Gallaecia, en la que permanecerán hasta su integración
en el reino visigodo, en la segunda mitad del siglo VI. El Parrochiale Suevum
o Divisio Theodomiri, que incluye a Bergido en la diócesis de Astorga,
confirma que el Bierzo formó parte del reino suevo. Del mismo modo,
la moneda de Sisebuto, acuñada en Bergido -Bergido pius-, y la vida
de san Fructuoso, hijo de un dux visigodo y natural del Bierzo, relatada por
san Valerio, son dos pruebas elocuentes de la presencia de los visigodos en
la comarca y, por supuesto, en esta zona de los Montes de León. Aquí
san Fructuoso erigiría, en el siglo VII, los monasterios de Compludo
y Rupiana, para cuyos monjes escribiría «reglas» de enorme
durezal4. Será en un privilegio del rey Chindasvinto a san Fructuoso,
del año 646, en relación con el monasterio de Compludo, cuando
se mencione por primera vez al río Molina, que dará nombre al
municipio: u quorum vaselica vel monasterium (de Compludo) situm est iuxta
ribuZum quod dicitur Molina sub monte lrago in confinioVergidensi"15.
En el siglo VIII la Península se verá invadida
por los musulmanes, que llegan al Bierzo en el año 714. Su presencia
en la comarca tiene un carácter precario y efímero, pues desde
muy pronto se proyectan sobre ella las apetencias del nuevo reino asturiano,
nacido con don Pelayo y sus sucesores. Las fuentes mencionan en el 791 una
batalla en Burbia, cerca de Villafranca del Bierzo, en la que las tropas de
Bermudo I fueron totalmente derrotadas por Yusuf ben Bujt16 .
Probablemente esa presencia esporádica musulmana provocó
la despoblación de los núcleos más importantes, entre
ellos Bergido, su capita!, y la huida de sus pobladores hacia las montañas
más occidentales, donde se sentirían más protegidos.
La zona de Molina, cruzada por una de las rutas viarias de penetración
al Bierzo, es probable que también se despoblase momentáneamente,
pues años más tarde san Cenadio tendrá que restaurar
los monasterios abandonados, como los de Rupiana (ahora con el nombre de San
Pedro de Montes) y Compludo, que están, como hemos dicho, en sus inmediaciones17.
La repoblación y colonización del Bierzo se
inicia en los años centrales del siglo IX, en los que el conde Catón,
personaje al que el rey Ordoño I encomienda su dirección, lo
mencionan las fuentes con el significativo título de «conde del
Bierzo»; denominación que supone la existencia de un territorio
que, además de entidad geográfica propia, forma una unidad político-administrativa,
gobernada por un conde. El Bierzo pues, fue en la Alta Edad Media un condado;
es decir, un territorio confiado por el rey a un noble para que, en su nombre,
lo gobernase y ejerciera sobre él un poder de mando. Los condes tenían
a su cargo la protección militar del territorio, el mantenimiento de
la paz, la administración de justicia y la recaudación de impuestos.
En la repoblación del Bierzo, además del conde
Catón, jugaron un importante papel los monjes y las comunidades aldeanas.
Fueron tan numerosos los monasterios de repoblación nacidos en los
siglos IX Y X, que el P. Flórez, en el siglo XVIII, no dudó
en llamar a esta tierra la «Tebaida berciana», comparándola
con aquella egipcia poblada en los siglos IV Y V por miles de anacoretas y
cenobitas. Entre esos monasterios, que alcanzan la cifra de 37, podemos citar
los más cercanos a nuestro municipio, como los de San Miguel de Almázcara,
San Pedro y San Pablo Castañedo, San Andrés de Argutorio, San
Facundo, Santa Marina de Montes, Santa Cruz de Montes, San Juan de Cerecedo,
San Martín de Montes, San Juan de Irago, Santa María de Tabladillo,
Compludo, Santo Tomás de Montes, Peñalba, San Andrés
de Montes, San Pedro de Montes y Santa Lucía de Montes18 .
De estos monasterios, el de Santa María de Tabladillo
fue el único que se erigió en el municipio de Molinaseca. Se
ubicaba en
la bajada de Foncebadón al Bierzo, a mano derecha del Camino, en un
valle delicioso y recoleto, por el que corre el arroyo Tablatello o Tabladillo,
ya mencionado en el documento del año 64619 . La existencia de este
monasterio se remonta, al menos, al siglo X; pues en el año 940 su
abad Sebreano asiste a una asamblea celebrada en el monasterio de Peñalba,
que presiden el obispo de Astorga Salomón y el rey Ramiro II 20. Otro
abad, de nombre Vicemalo, estuvo también en el concilio de Irago, en
el año 946, que probablemente se celebró en el monasterio de
Compludo21. Durante el concilio, el rey Ramiro II le hizo una importante donación22,
estableciendo los límites de su coto monástico.
Más tarde, corno la mayoría de estos pequeños
monasterios de repoblación, el de Santa María de Tablatello
pasó a manos de la iglesia de Astorga, corno nos lo confirma en 1162
el papa Alejandro III23 . Por entonces ya sólo era una iglesia, convertida
en parroquia del pueblo surgido a su vera, Las Tejedas. Todavía en
1908, don Silvestre Losada Carracedo escribía: "Aún quedan
las paredes de su iglesia monacal, dignas de mejor suerte, y en el más
lamentable abandono"24. Hoy también el pueblo está abandonado,
al igual que el cercano de Folgoso del Monte, del que aquél era anexo.
Este último pueblo también es mencionado por primera vez en
el documento del año 946 ya referido.
Los numerosos monasterios de repoblación bercianos
darían paso, en los siglos XI Y XII, con las reformas cluniacense y
cisterciense, a un reagrupamiento en tres grandes cenobios masculinos, los
benedictinos de San Pedro de Montes y San Andrés de Espinareda, y el
cisterciense de Santa María de Carracedo; y dos femeninos, también
de esta última orden, los de San Guillerno de Villabuena y San Miguel
de las Dueñas. Estos monasterios, sobre todo en el siglo XIII, llevarían
a cabo una amplia labor repobladora y roturadora, convirtiéndose en
propietarios de extensos dominios señoriales. Dichos dominios se irían
formando en esos siglos por las dadivosas donaciones de monarcas, señores
y campesinos; y por las compras y permutas que hacen los austeros monjes.
Los dominios monásticos los explotan los monjes ya
de forma directa, por medio de granjas y monjes conversos corno hacen los
cisterciense s, ya por medio de prioratos y trabajadores siervos, corno quieren
los benedictinos25 . En todo caso, a partir del siglo XN ambas órdenes
religiosas utilizarán los foros o contratos enfitéuticos, corno
la forma más generalizada de explotación de la tierra; sistema
que sin grandes modificaciones se mantendrá hasta la exclaustración
del siglo XIX. El interés de algunos de estos monasterios, corno los
de San Pedro de Montes, Carracedo o San Miguel, así corno el de otros
cenobios de fuera de la comarca, corno los de Carrizo, Sandoval o Sobrado,
sobre el municipio de Molinaseca lo veremos más adelante.
EL CAMINO DE SANTIAGO
Al
compás del movimiento monástico de los siglos XI Y XII, el auge
de las peregrinaciones a Santiago de Compostela, lugar en el que en el siglo
IX se descubre la tumba del apóstol Santiago el Mayor, favorecerá
el nacimiento y desarrollo de importantes burgos en el Bierzo, corno los de
Molinaseca, Ponferrada, Cacabelos y Villafranca En estos burgos, junto a las
labores agropecuarias, características de la época, renacerán
la vida urbana y las actividades artesanales.
La ruta de peregrinación propiciará la creación
de un eje en torno al cual se va a polarizar el pro- ceso de ocupación
del territorio, valorizando el espacio cercano a ella, especialmente en el
Bierzo Bajo, que será la zona de la comarca que experimente un mayor
desarrollo urbano y económico26. Tanto la monarquía y la nobleza,
como los obispos y monasterios, potenciarán dicha ruta, concediéndole
privilegios, favoreciendo con fueros a sus principales núcleos, abriendo
albergues y hospitales, etc.; pero no debemos olvidar que los verdaderos protagonistas
serán los peregrinos (término ambiguo con el que se alude a
todos los que se mueven por la ruta, por motivos diversos y no siempre religiosos),
que inundan durante varios siglos el Camino de Santiago, y muchos de los cuales
se asentarán en las villas jacobeas.
El Camino de Santiago, al que las fuentes denominan en el
Bierzo como strata Sancti Iacobi (1106), Camino Francisco (1162), Camino Sancti
Iacobi (1162), stratam peregrinorum (1205), viam francorum (1269), y camino
francés (1323), entra al Bierzo por Foncebadón, sigue por el
Acebo, Riego de Ambrós, Molinaseca y Ponferrada; continúa por
Camponaraya,"Cacabelos, Villafranca y el Valle de Valcarce para salir
a Galicia por el Cebrero. En su recorrido de setenta kilómetros por
la comarca va dejando pueblos y villas, con sus hospitales y alberguerías,
en los que los peregrinos encontraban un lugar donde alojarse y reponer sus
fatigadas fuerzas. El Codex Calixtinus, del siglo XII, y los numerosos itinerarios
(el inglés, 108 del Señor de Caumot, Künig von Vach, von
Harff, Viluga, Laffi, etc.), que se suceden desde el mencionado siglo XII
hasta el XVIII, siguen siem- pre ese Camino. Hubo también otro, menos
utilizado, por Manzanal; y variantes que, desde Foncebadón, bajaban
al valle del Boeza por Fonfría y Poibueno27, donde existió un
monasterio de canónigos de San Agustín28 .
El camino entraba en el Bierzo por Foncebadón, puerto
áspero y penoso, cubierto de nieve durante la mayor parte del invierno;
pero con un trazado más corto que el de Manzanal y por el que no hay
el obstáculo de los ríos que cortan la comarca de Norte a Sur.
La dureza del puerto de Foncebadón, a 1500 metros de altitud, llevó
a varios ermitaños ya algunas instituciones religiosas a construir
hospitales y albergues para los peregrinos, que contaron siempre con el apoyo
de los reyes y con el de los obispos de Astorga. Uno de estos albergues fue
el erigido en lo más alto del puerto por un ermitaño de nombre
Gaucelmo, a finales del siglo XI o a principios del XII, al que las fuentes
deno- minan como Alberguería de San Salvador de Irago o simplemente
de Irago, o como Hospital de Foncebadón o de Yrago. Por decisión
de su fundador este hospital y su iglesia pasarían a la catedral de
Astorga, que lo mantuvo abierto durante las épocas medieval y moderna29.
Este hospital de San Salvador de Irago no debe confundirse
con el de San Juan de Irago situado 11 in ter fontem sabbatonis et majorinus
et vocatur Astorica de Rodada", de probable fundación real, pues
Fernando II lo entregó en 1180 a un ermitaño de nombre Elvite
Juan30 .
El hospital, ya en el límite con el municipio de Molinaseca, villa
al que un documento de 1138 sitúa también debajo del monte Irago31
, tuvo en ésta varias propiedades, algunas de las cuales conocemos
por las fuentes. Así, en 1189 se determina una viña adquirida
por el monasterio de Sobrado de este modo: “per terminum de hereditate
sancti Iohannís de Yrago” 32; en 1195 otra viña se sitúa
“ex alía parte per illam uíneam Sanctí Iohannís
de Irago”33; en 1210 en otra escritura de foro se dice que de lo que
trabajen y hagan paguen al hospital la mitad: “de alíís
vero laboratibus quod feceretis medíetatem detis ad hospítale
Sancti Iohannís de Irato”34 . En 1237 incluso conocemos a un
clérigo de este lugar llamado Rodrigo Pérez, “clerícus
Sanctí Johannís de Iragol”, que vende al monasterio de
Sandoval una tierra en Molinaseca35 .
Como se puede ver, son muchas las citas que mencionan el
hospital de San Juan de Irago, pero no sabemos si todas ellas se refieren
a este San Juan de Irago o a otro que, con el mismo nombre, hubo en Riego
de Ambrós, y al que luego aludiremos.
La importancia del Camino de Santiago en nuestro municipio
lo delatan, en los siglos XII y XIII, las numerosas referencias al mismo,
26 de las 65 que recoge Durany en su libro para todo el Bierzo36. De ellas
sólo citamos aquéllas que aluden a los distintos nombres del
Camino. Por ejemplo, en 1162, venta de unas plazas a Sobrado
“qui sunt in camino sancti Iacobi in Molina Sicca inter domum Martii
Pelagii et inter possessionen Sacte Marie Superadi”37; en 1166, venta
de unos molinos en Molinaseca “de una parte strata que discurrit ad
Sanctum Jacobum” 38; en 1198, compra de viñas en Molinaseca "per
stratam francorum”39 ; en 1200, venta a Sobrado de una viña "perviam
publicam Sancti Iacobi”40; en 1215, otra al mismo monasterio de una
plaza “que iacet in camino Sancti Iacobi in Molina Sica”41 ; etc.
La importancia jacobea de Molinaseca es indudable, no solo por las menciones
referidas, sino por que todos los pueblos, a excepción de Onamio42
y Paradasolana,43 que no están en la ruta, se sitúan en el Camino
de Santiago y mantienen durante siglos una clara vocación jacobea.
Antes
de llegar a el Acebo y un poco desviado del Camino se encuentra el pueblo
de las Tejedas. Su origen, como vimos anteriormente, estuvo en el monasterio
de Santa María de Tabladillo, que ya conocemos desde el siglo X. En
torno a la iglesia monástica surgió más tarde una aldea,
que pronto debió quedar abandonada y su iglesia derruida. En el siglo
XII el sacerdote Juan Estévanez, con el permiso y el apoyo del obispo
y el cabildo de Astorga, erigió de nuevo o reconstruyó la iglesia,
y a su lado fundó un hospital de peregrinos. Poco después, en
1124, el fundador, probablemente para perpetuar su obra, donó ambos
a la iglesia de Astorga, con la condición de que sus obispos "no
lo diessen en aprestamo, sino que siempre mantubiessen el hospicio de peregrinos
por cuio fín lo auia fundado"44. El lugar se mantuvo habitado
durante la Edad Media, pues en 1344 Nuño González, ar- cediano
de Reina, donó en este lugar de Tabladillo, bienes a su hermano Rodrigo
Alvarez de Bendaña45
Siguiendo la ruta se halla el Acebo, pueblo estrechamente
vinculado con la peregrinación a Santiago. El Camino pasa por el centro,
por la llamada calle Real, con sus típicas casas serranas de corredores.
Las menciones a este lugar son tardías, aunque su iglesia de San Miguel,
con espadaña tardorrománica, nos indica que su origen puede
remontarse a los siglos XII o XIII. Sabemos por un privilegio de los Reyes
Católicos, fechado en Medina del Campo el 21 de mayo de 1489, "que
el concejo de El Acebo ha fecho agora un hospital", para acoger a peregrinos;
pero todo el importante privilegio de los reyes evoca la vocación jacobea
del Acebo. Por él los reyes eximen a sus vecinos de pechos y tributos
a cambio de colocar 800 palos o estacas, que jalonen el camino durante el
invierno, pues las copiosas nevadas lo ocultaban a la vista, con grave peligro
para los viandantes46.
Desde el Acebo el camino desciende a Riego de Ambrós,
lugar que en el año 1169 concedió el rey Fernando II, con el
hospital de San Juan de Irago, a la iglesia de Astorga: "Hospitale sancti
Johannis de Monte Irago(...) do etiam villam dictam Regum de Ambro”47.
Esta escritura, bastante ambigua, lleva a pensar a M. Durany que el hos- pital
de San Juan de Irago estaba situado en Riego de Ambrós. Años
antes, en 1120, este hospital había sido donado a la abadía
de Santa María de Cluny de Villafranca por la reina doña Urraca
: "in qua ecclesiam Sti Johannis et ospitale de Monte Irago Cluniaco
monasterio consessi”48 . La do-nación de Fernando II sería
confirmada por Alfonso IX en 1203 : “Regalengum de Congosto, deinde
Regum de Ambroz cum hospitale sancti ]ohannis de Irago et cum casa de Molina”
49.
Creo que Con el nombre de San Juan de Irago se mencionan
dos hospitales diferentes: uno el cercano a Foncebadón, otro el de
Riego de Ambrós. Los datos ofrecidos no permiten, en mi opinión,
confundirlos; pues mientras el primero fue entregado por Fernando II a Juan
Elvite en 1180, éste de Riego de Ambrós lo fue a la iglesia
de Astorga en 1169. Lógicamente no pueden ser el mismo hospital, pese
a que tengan la misma advocación. De Riego conocemos otra referencia,
como la donación “al altar de San Salvador y Santa María
de Foncebadón. a su hospital y al abad don Nuño", que hizo
en 1171 Ean Froilaz, de varias posesiones que tenía en Riego de Ambrós”5o.
Su origen es probablemente anterior, del siglo XI, y como vemos también
está estrechamente ligado al Camino.
LA VILLA DE MOLINASECA
Una
de las manifestaciones más evidentes del proceso de ocupación
del territorio y de la ordenación física del mismo, es sin duda
la configuración del poblamiento, tanto por el surgimiento de nuevos
núcleos de población, como en el desarrollo urbano de loS mismos.
Lo hemos visto en pueblos como el Acebo y Riego de Ambrós, dos típicos
pueblos-calle, con casas que se alinean a lo largo del Camino de Santiago,
con sus respectivas iglesias y hospitales; con sus huertos, cortinas y monte
en los alrededores. Pero sin duda la que mejor refleja este hecho es la villa
de Molinaseca, pues a semejanza de las otras que surgen en el Bierzo a la
vera de Camino Jacobeo, Molina llegará a tener un carácter "urbano"
o "semi-urbano". La villa se nucleará en torno al puente
que cruza el río Miruelo, también llamado Molina, el Camino,
la iglesia de san Nicolás y de varios hospitales.
El origen de Molinaseca está estrechamente relacionado
con el Camino jacobeo. La población ya existía a finales del
siglo XI, pues en 1097 Vita Pelayz y sus hijos donan a San Pedro de Montes
varias viñas en Campo, pueblo aledaño, una de las cuales se
encuentra "sub illa carraria que discurrit ad Molina Sicca", es
decir en el camino de Campo a Molinaseca; y además "duas terras
in Molina Secca" que tienen en un pago que se llama Viniola51. Ésta
es la primera referencia documental, pero seguramente el origen de la villa
hay que retrasarla a los primeros años del siglo XI cuando el Camino
de Santiago comienza a adquirir un prestigio, que lo inundará de peregrinos
hacia Compostela. Desde 1097 no tenemos más referencias hasta 1134,
pero en la de este último año se la denomina "villa"
, y se nombran viviendo en Molinaseca artesanos como Villelmo Zapatero, Pedro
Mercatán; y cuenta ya con " conc!lio" o concejo52, lo que
quiere decir que ya estaba or- ganizaba la vida administrativa de la villa.
Será a partir del siglo XII cuando la villa experimente
un acelerado desarrollo económico y urbanístico, como lo demuestran
las numerosas alusiones al Camino de Santiago; las menciones a actividades
económicas que realizan en la villa los monasterios de Carrizo, Sandoval,
Montes y Sobrado; la existencia de varios molinos, un horno de tejas, etc.
El crecimiento urbano lo deducimos de las frecuentes ventas de solares y casas;
pero sobre todo por la existencia de aquellos tres elementos que caracterizan
las villas jacobeas bercianas: el puente, las iglesias y los hospitales. Tampoco
podían faltar las alusiones a nuevos pobladores, que vienen de distintas
partes de la Península e incluso de más allá de los Pirineos,
como deducimos de algunos antropónimos de vecinos de Molina, como Petro
Petri de Castrocalvón, Spaniol, Giraldus Gros, etc.53, o las referencias
explícitas a francos (María Franca, Martinus Franco, Dominicus
Franco) e incluso un "vico .francorum", o barrio de francos.
Sin duda alguna, el puente sobre el río Miruelo, que
el Camino necesariamente ha de atravesar para proseguir en dirección
a Pon- ferrada, fue un factor decisivo en el nacimiento y en el desarrollo
de Molinaseca, como ocurre con Pon- ferrada, Cacabelos y Villafranca. El puente
es un claro elemento jacobeo, y no es casualidad que ya en la primera mención
del mismo, en el año 1166, aparezcan con él los otros dos elementos
que caracterizan la villa: el Camino de Santiago y los molinos. El 2 de julio
del mencionado año, un tal Melendo Johannis, con su mujer (María
Grayel) y sus hijos (Pedro, Azenda y María) donan (la mitad) y venden
(la otra mitad) una heredad a San Pedro de Montes, que está "in
villa que vocitant Molina secca", y que se compone de "unum molinum
et unum solum". Dicha heredad se delimita por una parte “strata
que discurrit ad sanclum Jacobum", y por la otra "del Spaniol"
(nombre característico, como ya dijimos, de gentes ultrapireanicas
asentadas en la villa). Más adelante, el documento precisa ("illo
molino, qui esl circa pontem") que el molino está cerca del puente54
.
A dicho puente se refiere también otra escritura de
junio de 1198, por la que el monasterio gallego de Sobrado adquiere una viña,
que está "in uilla que uocitant Molina sicca et iacet iuxta pontem"55
.
Desde entonces son numerosos los documentos que hablan del puente, como uno
de 1202 en que Iohannes Uilelmiz vende a Sobrado una "plaza quam habeo
in Sicca Mulina, iusta pontem in capite pontis", al lado del puente y
en la cabeza o comienzo del puente; plaza que tiene por términos, "de
una parte dom Ramiro et de domna Stephanina, de alía parte Marina Uilelmiz".
Nueva referencia al Camino, pues continúa diciendo que de allí
sale al Camino de Santiago: "exiit in caminum Sancti Iacobi"56.
El Cammo y el puente los recuerda también otra escritura de 1212, por
la que María Ramírez vende a Juan de Spania una era y un pedregal
que "iacet ultra ponte et est terminato, de una parte, per terminos Sancte
Marie Villefrance”57, “et per terminos de Superado et per camino
francisco, et quomodo diuiditur usque riuulo Maiori, et per ipsa pon-te”58
.El río Miruelo se lo conoce frecuentemente como el río Ma-
yor, que se forma de los arroyos Grande y Pequeño, como ya hemos dicho.
El origen del puente puede ser romano, como afirman algunos
autores, pues en la parte próxima a la población, la fábrica
presenta tres bóvedas más antiguas que sus compañeras,
hoy embotadas en el conjunto del puente. Éste sufrió varias
ampliaciones y restauraciones en el curso de su historia, en parte como consecuencia
de las variaciones del lecho del río. Una de éstas se llevó
a cabo en el siglo XVIII; otra fue realizada en 1980 por la Dirección
General de Arquitectura, con proyecto de José C. Velasco. El puente
es de sillería con siete bóvedas de luces que van de los 4,20
a los 8 metros; las tres primeras por la margen derecha pertenecen, como hemos
dicho, a un puente más antiguo y están semienterradas por lo
que sus arcos de medio punto parecen escarzanos; el resto son más modernas,
de medio cañón y peraltadas, aunque hoy también modi-
ficadas. El ancho del puente varía de 2,6 metros en su lado Este hasta
casi 4 metros en la bajada hacia la calle Real. Posee pretiles hechos de mortero
y el pavimento es de cantos rodados59 .
Molinaseca debe su nombre, probablemente, a la existencia
sobre el río Miruelo de varios molinos. De hecho, su nombre es un derivado
de "molinum", en la forma plural neutra "molina", por
ser no uno sino varios los molinos que existieron en la villa, como vamos
a ver; y del adjetivo " siccum " , con el significado de "molinos
secos"60. Es posible que lo de los molinos secos se explique porque,
al estar construidos sobre el curso del río, las modificaciones de
éste los dejaba temporalmente en seco. Por eso, más tarde hubo
de construirse acequias y nuevos molinos en ellas, para que movieran sus rodeznos.
Según Javier García, "Seca", como otros topónimos
leoneses (la Seca, Canseco) podría no derivar del adjetivo latino mencionado,
sino de la raíz hidronímica SE(I)G o SEGH, con el significado
de molinos del río 61, explicación que me parece también
muy plausible.
Los molinos estaban construidos sobre el río y sobre
una presa, como la que todavía discurre paralela por su orilla izquierda.
Las fuentes, lo hemos dicho, docu- mentan varios molinos en la villa. Unas
veces lo hacen de forma genérica, empleando el término Ilmolendino"
(molino), como ocurre con un documento de 1198 que habla de una viña
situada “a carrali de molendino”62 , es decir, en el camino del
molino; o otro de 1200, que menciona el camino que va al molino: “concluditur
uia que ducit ad molendinum "63 .
Más frecuentemente, las escrituras hablan de ventas
o nombran propietarios de molinos, casi siempre en relación con monasterios
con propiedades en Molinaseca, como los de San Pedro de Montes y Sandoval.
De la documentación de Montes ya hemos referido anteriormente una escritura
de 1166, por la que este cenobio adquiere un molino y un suelo en Molinaseca,
la mitad por donación y la otra mitad por 40 maravedís64 .No
será el único testimonio. En 1202 Miguel García y su
mujer le donan y venden una casa, dos viñas y dos molinos: “ex
duobus molinis quam habemus de patre nostro”. A su vez la casa está
determinada por una de sus partes por el “aqua discurren te de molinis”;
y los molinos están, uno "ante casa de malatos” (un hospital),
y el otro "iacet subtus ecclesiam sancti Nicholai” y está
limitado “ex una parte per viam ecclesie (...) ex altera parte per matrem
fluvius”, es decir entre 1a iglesia y el río. Pro- bablemente,
el primer molino estaba al lado de una presa y el segundo al lado del río.
De este último se dice también que el monasterio de Carrizo
tiene una dieciseisava parte: “' de isto molino habet Carrizo de XVL
partes una"65 .
El monasterio leonés de Sandoval, señor de
Molinaseca con el de Carrizo y el obispo de Astorga, tiene en la villa muchas
propiedades, y entre ellas también varios molinos, adquiridos por donación
y compra. Así, en 1214 Domingo Pérez le dona "medietatem
molendini, qui est ante Sanctum Lazarum”66 , molino que posiblemente
es el mismo que antes citamos ante la “casa de los malatos”, o
uno diferente a su lado (la Casa de Malatos es el hospital de San Lázaro).
En 1252 don Arías y su mujer doña Elvira le venden "un
medio molino so la campana de San Nicolao de Molinaseca, en carrera del Forno”67,
que está también cercano a otro, sino es el mismo que ya vimos
antes debajo de San Nicolás.
Estos molinos pasaron más tarde, por un cambio de
propiedades del que luego hablaremos, a Carracedo. Este monasterio, a su vez,
afora en 1443, una molinaria a Fernán Alonso con la condición
de que éste debe hacer en ella un molino68 . En resumen, no es posible
determinar el número exacto de molinos que hubo en Moli- naseca durante
la Edad Media. Domenico Laffi, un viajero italiano, en 1763 1a denominó
como Settemolini, que algunos traducen como siete molinos. Creo que es un
error de transcripción o del propio Laffi, pues en el Catastro de Ensenada,
hecho unos años antes, sólo se mencionan cinco molinos en el
siglo XVIII. Desde el punto de vista técnico, se trataba de pequeños
molinos de rodezno, como los que existieron en el Bierzo hasta el siglo XX
a orillas de acequias o arroyos, con una o dos ruedas a lo sumo.
Si el puente y los molinos son dos elementos claves en el
origen de Molinaseca, no lo es menos la organización de la vida urbana
en torno a la iglesia de San Nicolás, que se levantaba en la margen
izquierda del río, sobre un altozano, desde el que se domina el puente
y el conjunto de la villa. Dicha iglesia se menciona ya en uno de los primeros
documentos que conocemos de Molinaseca, del año 1134, cuando al delimitar
una viña, se dice que está “quomodo cumcludit in termino
Sancti Nicholay”69 . Se trata ya de una iglesia parroquial, como deducimos
de las frecuentes referencias a su dezmario y territorio, con las significativas
expresiones de collación, sub aula, so campana, etc, que vemos en las
donaciones y ventas que se hacen en la zona: “collatione Sancti Nicolai
de Molini” 70 “in uilla nucupata Molina Sica sub aula Sancti Nicholai”
71, “sub signum Sancti Nicolai” 72 “so campana de San Nicolao
de Molina Seca” 73, etc. A veces los documentos hablan de los sacerdotes
que están al frente de la iglesia. Así, en 1224 está
“Domenico presbiter tenente ecclesia Sancti Nicolai” 74 ; y en
1240 “habente ecclesiam Sancti Nicolai de Mulina Garcia Petri”
75 .
La iglesia debió ser de fundación particular
(iglesia propia), pues en 1168 el conde Ramiro Froilaz, la incluyó
en la dote que concedió a su segunda esposa, la condesa doña
Elvira Osorio, junto con la villa de Molinaseca76 (en realidad, como ya veremos
sólo le cedió la mitad, pues la otra mitad la recibirían
los hijos del primer matrimonio). La condesa doña Elvira, a su vez,
la donó, con la mitad de la villa, a la iglesia de Astorga ya su obispo
don Arnaldo en 1172, poco después de morir su espo- so77. En torno
a ese año, la otra mitad pasaría al monasterio de Carrizo, y
en 1193 también al de Sandoval, monasterios fundados por los condes
Ponce de Minerva y Estefanía Ramírez, hija del primer matrimonio
de Ramiro Froilaz.
Durante algún tiempo hubo problemas entre el obispado
y la abadesa de Carrizo sobre la propiedad de la iglesia y la jurisdicción
de la villa de Molina, que sólo se solucionaron en 1192 con un acuerdo
arbitrado por el obispo de Oviedo y el abad de Sandoval, del que hablaremos
más tarde. Sin embargo, los enfrentamientos por los diezmos y por el
patronazgo de la iglesia de Molinaseca continuarían entre Astorga y
Carrizo hasta 1260, en que una nueva sentencia arbitral, no muy clara por
la parquedad de los documentos, confirmará a Astorga la mitad de la
iglesia, ya Carrizo y Sandoval la otra mitad a partes iguales; y de igual
forma, los derechos a la percepción de los diezmos78.
Sin embargo, la sentencia no acabó definitivamente
con el pleito sobre los diezmos, pues todavía en 1361 fray Mendo, monje
de Carracedo (monasterio que cam- bió con Sandoval sus propiedades
y derechos en Molinaseca), en unión del sacerdote de esta villa, Alfonso
Pérez, comparecieron ante el chantre de Astorga y Vicario General del
Obispado, don García Domínguez, que a la sazón estaba
en Salas de los Barrios, para firmar un acuerdo, ratificado por dicho Vicario.
Pues en el juicio celebrado el día 3 del mismo mes se demostró
que los monasterios de Carrizo y Carracedo “estovieran e estaban en
possesión de tanto tiem po, que non era memoria de omes en contrario,
de llevar la meatade de todos los diesmos, e fueros, e derechos de la dita
eiglesia, e que pagasen la meatad de los fueros e des fueros que la ditaeiglesia
avia de fasser” ; y que el tesorero y el cura llevaban "la otra
metad, e que pagase la otra metad de todos los fueros e desafueros. E que
servisen la metad de la dita eiglesia, diesen clérigo idóneo
que la servise. E que los dichos monasterios, que servisen la otra metad,
e diesen cléri- go ydóneo que la servise” 79 .
Además
de la iglesia de San Nicolás, de origen medieval aunque el edificio
actual es del siglo XVII, Losada Carracedo y A. Quintana hablan de un santuario
medieval, el actual de las Angustias, muy ligado al camino jacobeo. Dice aquél
que "principió por una capilla en el siglo XI, levantada alIado
del camino y al pie de la montaña; pasó después a ser
iglesia, en los siguientes; ya fines del siglo XV! era ya un gran templo”
80 . Sin embargo, yo no halló ninguna referencia medieval a una iglesia
con esa advocación; ni siquiera he encontrado otra templo o ermita
diferente a la de San Nicolás, con excepción del hospital de
San Lázaro, que seguramente contaba con su propia capilla. No niego
la existencia en la Edad Media de una iglesia a la Virgen, pero no está
documentada, y el edificio actual del santuario de las Angustias es del siglo
XVIII81 .
En torno al puente, la iglesia y el Camino de Santiago se
va creando toda la trama urbana, que en gran parte aún se conserva.
La calle Real, que va de este ( donde está el puente) a oeste (hasta
un crucero), nuclea la villa, con sus casas de piedra y sus palacios. Perpendiculares
a ella hay varias pequeñas calles, estrechas y recoletas que se dirigen
hacia el norte, por donde corre el río y hacia el sur, hacia la montaña.
A un lado de la villa se situaba en el siglo XIII el barrio franco, en el
sector oeste, en la margen izquierda del río, cerca de la iglesia de
San Nicolás, pues una escritura de 1227, por la que el monasterio de
Carracedo afora una plaza en Molinaseca, se dice que está situada "per
viam qua vadit sancti Nicolai, et exiit in vico francorum” 82 ; es decir,
por el cami- no que va a San Nicolás y sale al barrio de los francos.
La presencia del elemento franco, tan importante en las villas jacobeas, la
reflejan en Molinaseca además algunos nombres como los de María
Franca, Martinus Franco, Dominicus Franco, que salpican la documentación.
También en ese siglo aparecen algunos judíos y gallegos 83 .
En una villa como Molinaseca, tan ligada al Camino, no podían
faltar los hospitales, que tanto la iglesia como la sociedad civil erigieron
en gran número durante la Edad Media, para atender las necesidades
más imperiosas de la población indigente y las de los peregrinos.
Los hospitales cumplían fundamentalmente funciones de hospitalidad;
es decir, atendían a peregrinos, pobres y en menor medida enfermos,
a excepción de algunos hospitales especializados como los lazaretos.
Por esa razón era muy variada la tipología de estos establecirnientos,
aunque en general, con la ex- cepción de los albergues monásticos
y los lazaretos, la mayoría de los hospitales no son más que
simples casas con un par de habitaciones, una para hombres y otra para mujeres,
y una cocina84 .A veces cuentan en sus inmediaciones con una capilla.
El primer hospital que conoce mos es el llamado " casa
de los malatos", al que cita un documento de 1203. Se trata sin duda
de una institución fundada el siglo anterior, y que el documento sitúa
"per caminum sancti Iacobi”85. Estaba por tanto al lado del Camino
de Santiago, probablemente a la salida de la villa, como era normal en este
tipo de establecimientos, pues el término malatos suele utilizarse
casi siempre en relación con enfermos de piel frecuentemente leprosos,
los cuales estaban bajo la protección de san Lázaro.
Con la denominación expresa de San Lázaro conocemos
varias referencias a un hospital de la villa, que sin duda es el anteriormente
mencionado. G. Cavero dice que estaba situado en el camino francés,
"fuera del "núcleo poblacional, a la salida de Ponfe- rrada"
; M. Durany, que lo identifica erróneamente con el hospital Casa de
Molina, señala que, al parecer, saliendo de Molina en dirección
a Ponferrada había una ermita dedicada a san Lázaro, que ya
no existe. En mi opinión, este hospital debió de estar cerca
del río, pues en varias ocasiones se dice que la casa de malatos y
san Lázaro estaba cerca o enfrente de un molino: 1203 "unus autem
ex istis molinis, ante casa de malatos” 86 ; 1214 "in Molinasicca,
it est medietatem molendini, qui est ante sanctum Lazarum” 87 .También
se lo sitúa cerca de un camino que se dirigía al río
Molina: 1241 venta de un huerto "in Mulina ante la porta de san Lazaro;
Iª parte carrera antigua que ven de la villa para el Molina, IIª
otra carrera antigua que sal al camino francisco; III y IIII frandes de San
Noal" (frailes de Sandoval)88.
Desde el siglo XII se constata la existencia de un hospital
llamado, en 1188, hospital Casa de Molina, que pertenecía a la iglesia
de Astorga por concesión regia de Alfonso IX de León: "Deinde
Regum de Ambroz, cum hospitali Sancti Joannni de Irago, et cum casa de Molina”
89. A principios del XIII todavía estaba en manos de As- torga, pues
en 1210 el archidiácono Gundisalvo Fernandi, con consejo del obispo
y de los canónigos de Astorga, cede a Micaheli Pelagi de Fonti Sabbaton,
a su mujer ya su hijo "ipsum hospitale de Molina Sicce” por sus
vidas, con la condición de que cada año les den "unum pede
de uindemia positum una uice et unam massam de ferro”90 .Este hospital
debió desaparecer al final de la Edad Media, como veremos más
adelante, siendo reemplazado por un nuevo hospital construido por el obispo
de Astorga, don Sancho Acebes, en 1512.
Un último motivo jacobeo es la existencia de un crucero,
que se menciona en una donación que en 1202 hace doña Igobor
al monasterio de Sobrado. Por ella conce- de a los monjes numerosas propiedades
en Molinaseca, (in Sicca Mulina), entre ellas “aquas et molendinos”;
pero exceptúa, "una area cum sua casa et suis parris et cum suis
exitibus et unam uineam apud Crucem” 91. Este "junto a la Cruz”,
creo que debe entenderse en ese sentido mencionado, es decir junto al crucero.
De hecho hay uno a la salida de Molinaseca que, aunque no parece medieval,
probablemente sí puede estar en el mismo lugar que el otro anterior.
EL SEÑORÍO DE MOLINASECA
El
Bierzo como unidad geográfica y política, estuvo en la Edad
Media subdividido en unidades geográficas más pequeñas,
pues desde el siglo X conocemos algunas, como Valdueza, Valcarce, Boeza, Ancares
y Fornela; sin embargo, la existencia de estas unidades geográficas
no parece entrañar, al menos en los siglos IX y X, ninguna subdivisión
política del denominado «territorio bergi- dense». Todo
él forma una sola unidad política gobernada por condes de nombramiento
real, de los que en esos siglos conocemos a Gatón, a su hijo Sarracino
ya algunos más, hasta los primeros años del siglo XI.
Desde mediados del siglo XI dejan de mencionarse los condes
como gobernadores del territorio bergidense, siendo sustituidos por los «merinos»,
cuya primera referencia la encontramos en un documento del año 1043,
en el que a un tal Ecta Alvariz se le denomina «majorino in Bergido,
sub manu regis et regina». La aparición de merinos en el Bierzo,
signo de una mayor fortaleza de la monarquía, refuerza el carácter
político-administrativo del cargo y su dependencia directa de los reyes
leoneses. No es éste un cargo hereditario, sino de nombramiento real
y por tanto revocable. El merino actuaba en nombre del rey; y sus funciones
eran simplemente administrativas, económicas y judiciales.
A partir del siglo XII se invierte el proceso de fortalecimiento
monárquico, iniciándose entonces un progresivo proceso de feudalización
del reino castellano-leonés. De este modo, el territorio bergidense
sufrirá una fragmentación en unidades políticas más
pequeñas, las tenencias. Mercedes Durany señala que en los siglos
XI al XIII, el Bierzo se organiza territorialmente en trece tenencias, de
las cuales cinco comprenden únicamente el territorio de una población
con su alfoz: Villabuena, Molinaseca, Ponferrada, Villafranca y Bembibre;
mientras que las ocho restantes abarcan comarcas más extensas: Bierzo,
Ulver, Ancares, Boeza, Aguilar, Valcarce, Ribera y Losada; estas dos últimas
en los límites del Bierzo, en la actual comarca de la Cabrera. Al frente
de cada una de estos territorios se hallaba un tenente, con la función
de regir- los y administrarlos, ejerciendo en ellos podetes públicos
y jurisdiccionales92 .
En una primera etapa, esas tenencias dependen directamente
del rey o del merino que tiene en el Bierzo, siendo pues cargos revocables.
Actúan como gobernadores en su jurisdicción, la defienden desde
sus castillos, estratégicamente situados en cada una de las entradas
al Bierzo (Cornatel, Aguiar, Autares, Fresnedelo) y dictan justicia, por lo
que a veces se les denomina «judex terrae». Posteriormente, ya
en los siglos XII y XIII, el proceso de feudalización se acentúa
considerable- mente, iniciándose la enajenación de la jurisdicción
real sobre estos territorios y tenencias, que pasan, de forma vitalicia y
hereditaria, a manos de una nobleza que logra en ellos derechos de inmunidad.
Molinaseca aparece como una tenencia ya en los primeros años
del siglo XII, pues en un documento de 1134, por el que se donan unas viñas
al monasterio de Montes en este lugar, se menciona a un "RamiTo Froylaz
dominante Ulver et Molina et alias pluTes” 93 . Augusto Quintana deduce
de este documento que por entonces ya estaba constituido el señorío
de Molina y que, seguramente, dicho señorío se lo había
concedido el rey Alfonso VII, del que aquél había sido alférez94.
Este Ramiro Froilaz era miembro de una familia noble leonesa, cuyos orígenes
se remontan a la época altomedieval. Dicha familia lograría
en los últimas décadas del siglo XI un gran protagonismo en
la política del reino, gracias a la ocupación de puestos cercanos
al monarca y al desempeño de cargos relacionados con la administración
central y territorial. Ramiro Froilaz fue hijo de Froila Díaz, hermano
de Jimena Díaz, mujer de Rodrígo Díaz de Vivar, el Cid,
e importante personaje de la corte de Alfonso VI. Por su parte, Ramiro Froilaz
fue alférez de Alfonso VII, cónsul de Astucias, tenente de las
Torres de León; y estuvo al frente de numerosas tenencias, como las
Astorga, Aguilar y León, y de las principales circunscripciones bercianas
95.
Este Rarniro Froilaz estuvo casado en primeras nupcias con
la condesa doña Inés, de la que tuvo dos hijos, Alfonso y Froila,
condes que detentarían el dominio de numerosas tenencias bercianas
y leonesas; y una hija, Estefanía Ramírez casada con el conde
Ponce de Minerva, mayordomo y también alférez de Alfonso VII,
así como tenente de Cea, Mayorga, Castrotierra, Melgar y Castro- verde.
En terceras nupcias, Ramiro casó en 1168 con la condesa doña
Elvira Osoriz, de la que tuvo un último hijo, García Ramírez.
A esta tercera esposa le concedió como dote el lugar de Molinaseca
:
“ Puesto que es tanta la fragilidad que, aún las Cosas que aparecen
más claras, por la nube del olvido, Con el paso del tiempo, se oscurecen,
quiero dejar bien claro que yo, Ramiro, conde, te doy a tí, Elvira,
puesto que, según loS preceptos del Señor y de la ley de la
religión cristiana, Voy a hacerte mi esposa, te doy por este motivo
y te concedo Como dote y arras, aquella mi villa que llaman Mo1inaseca, Con
todos sus derechos, y 25 morabetinos de oro. Esta dote te doy yo, el conde
Ramiro, a ti, la condesa Elvira, para que desde ahora lo tengas, lo disfrutes,
lo des o lo vendas a quien o a quienes quisieres” 96 .Como hemos visto
ya, esta donación incluyó no solo el señorío,
también donó a su esposa la iglesia de Molinaseca.
Después de la muerte del conde Rarniro Foilaz, que
debió ocurrir hacia 1169-1170, el 20 de agosto de 1172 la condesa doña
Elvira Osoriz, ya viuda, cedió al obispo de Astorga, don Fernando,
la mitad de la iglesia de San Nicolás, así como la mitad de
la villa, en las mismas condiciones en las que ella las había recibido:
"Yo, la condesa Elvira Osoriz, por mi alma y la de mi marido, el conde
don Ramiro, ofrezco y doy a Dios y al altar de santa María siempre
Virgen de Astorga ya vos, padre mío y señor, Fernando, venerable
obispo de esa misma iglesia, la mitad del derecho sobre la iglesia de Molinaseca,
llamada de San Nicolás, cuya mitad de la iglesia con la mitad de la
villa de Molinaseca me dió a mi en arras el mencionado serenísimo
conde de bienaventurada memoria”, y matiza más adelante: "Doy
a Dios y al sacrosanto altar de Santa María, como he dicho, la mitad
de la iglesia de San Nicolás de Molinaseca con sus casas, tierras,
viñas, huertas, décimos y pertenencias todas, para que, con
los emolumentos de que aquí tenga, ilumine el dicho altar de Santa
María, y los clérigos de su sacristía, que allí
sirven a Dios de día y de noche, tengan su sustento, y por mi propia
alma y por la del conde Ramiro, mi marido” 97 , De este modo, el señorío
de Molinaseca pasaba al obispado de Astorga.
La referida donación, pero más explícita
aún en lo que al señorío se refiere, la ampliará
doña Elvira al año siguiente con motivo de su nueva boda con
el noble leonés Gutierre Rodríguez; pues el mismo día
de ésta, el 12 de julio de 1173, y con el consentimiento de su nuevo
marido, daba nueva- mente a Astorga ya su obispo Arnaldo "la mitad de
la iglesia de Molinaseca, con todos sus réditos y emolumentos, y además
la mitad de la misma villa con toda la heredad que le pertenece en entradas
y salidas, tie- rras cultivadas y sin cultivar, viñas, solares, árboles
frutales y no frutales, prados, pastos, lagunas, corrientes de agua, molinos,
.fuentes, montes y valles, por sus cotos y términos antiguos, hasta
la cosa más mínima, según yo lo recibí en arras
del conde Ramiro". y añade aún más: "Todo lo
que aquí poseo lo doy y confirmo a la iglesia de Astorga y para que
don Arnaldo, obispo de la misma sede, y sus sucesores lo posean por los siglos
infinitos” 98.
En estos dos escritos, lo que dona la condesa doña
Elvira es la mitad de la villa y de la iglesia, diciendo al mismo tiempo que
dona "todo lo que aquí poseo". Esto, sin embargo, parece
estar en contradicción con la donación de su primer marido,
pues la dote parecía incluirlo todo. No debió realmente ser
así, sino que una parte pasó a los hijos del primer matrimonio,
en concreto a la condesa doña Estefanía Ramírez, de la
que ya dijimos que estaba casada con el conde Ponce de Minerva. Un documento
de San Pedro de Montes, de febrero de 1180, incluye en la data la siguiente
expresión: “Astoricensis episcopus et comitiisa Stephania dominantes
Molinasec” 99, lo que significa que tanto el obispo como la condesa
era entonces señores, a partes iguales, del señorío de
Molinaseca. ¿ Cómo ocurrió esto ? Lo veremos dentro de
un momento al hablar de la (condesa doña María.
De doña Estefanía, que falleció en 1183,
la mitad del señorío de Molina, que como hemos visto le pertenecía,
pasó a su hija, la condesa doña María Ponce, que más
tarde sería abadesa del monasterio cisterciense de Carrizo, fundado
unos años antes por sus padres, al igual que el monasterio cisterciense
de Sandoval. Un documento de 1189 la menciona ya, con el obispo de Astorga,
como tenente de Molina : "Eodem episcopo (Fernando) et comitissa domna
María tenentibus Molina Sica” 100 . No parece haber en estas
dos últimas menciones discrepancias sobre el señorío.
Sin embargo, las relaciones entre ambos tenentes no son buenas.
Un documento de 1192 recuerda que "traían contienda Lope, obispo
de Astorga y la condesa doña María Ponce sobre la mitad de la
iglesia y la mitad de la villa de Molinaseca. Porque ella aseguraba que le
pertenecía a ella por derecho de herencia". Según la abadesa,
doña Elvira Osoriz recibió de su abuelo esta propiedad no en
arras, sino en concepto de hipoteca por 300 áureos "y no de otra
forma". Por ello, alegaba que satisfechos los 300 áureos al obispo
la propiedad debería revertir en ella. Por el contrario, el obispo
defendía que la iglesia de Astorga poseía Molina y la iglesia
por do- nación de doña Elvira, que a su vez las había
recibido como dote y arras, lo que a la vista de los documentos parece más
cierto. Fuera o no verdad lo alegado por cada una de las partes, lo cierto
es que había una disputa, que enturbiaba las relaciones de dos instituciones
eclesiásticas. Al final se impuso la cordura y se llegó a un
arreglo, sometiéndose ambos al fallo del obispo de Oviedo y el abad
de Sandoval. Éstos acordaron dejar las cosas como estaban, pero que
el obispo pagara a la abadesa, mientras viviese, los 330 áureos anuales
que pedía, más otros 300 de una sola vez. A cambio, doña
María reconocería el señorío del obispo sobre
la mitad de Molina l01 .
Ese
año o a comienzos del siguiente murió doña María,
pues en 1193 aparece ya como señora de Molinaseca y como nueva abadesa
de Carrizo su sobrina Teresa Rarnírez 1O2. Coincidiendo con ese cambio,
o quizá venía ocurriendo desde un tiempo atrás, la villa
de Molina no vivía sus mejores tiempos por los graves altercados entre
dos grupos familiares, encabezados por Pelayo Pita y Miguel Rodríguez
respectivamente; enfrentamientos que provocaron la muerte de Martín
Rodríguez, enconando aún más los ánimos de los
vecinos. La violencia desatada en la villa por esta muerte obligó a
los señores a intervenir y poner orden entre sus habitantes. Y para
que todos respeten el orden, el obispo don Lope y la abadesa doña Teresa,
el 29 de julio de 1193103 , concedieron a Molinaseca un texto foral, muy conciso,
bastante confuso, sin un orden lógico en su exposición, pero
de una extraordinaria dureza.
El fuero tiene como ámbito de aplicación la
villa de Molinaseca, cuyo contorno, coto o alfoz se determina de este modo:
"Desde el Portillo de Campo hasta el co- mienzo del Molina, y de allí
por el Brañadero, la Escrita, la Retuerta, y en general según
caen las aguas hacia Molina por todos los montes que rodean la villa".
Estos términos aluden al territorio concejil de Molina, no a su actual
ayuntamiento como es lógico.
Comprende, más o menos, desde la circunscripción
de Campo, pueblo del alfoz de Ponferrada que está al suroeste, hasta
el comienzo del río Molina, que habrá que entender más
o menos hasta las puentes del Mal Paso, pues es allí donde se unen
los dos arroyos que originan dicho río; es decir, el valle del río
más las vertientes del mismo.
La carta foral, hecha con el con- sentimiento y beneplácito
del concejo de la villa, sin duda cansado de tantas disputas y violencias,
pretende en primer lugar estable- cer la paz pública, con un rigor
casi sin precedentes en el grupo foral de Benavente, en el que según
J. Rodríguez debe clasificarse éste de Molina: "Si algún
vecino diere muerte a otro, aunque sea su enemigo, dentro de los términos
de la villa y fuera preso, póngasele bajo el muerto en la fosa; mas
si no fuera preso pierda todo cuanto posea y nunca sea admitido en la villa;
y si alguno lo recibiere en su casa, pública u ocultamente, por manera
que pueda probarse con certeza, pague cien maravedís, de los cuales
pertenecerá la mitad al señor obispo ya la señora abadesa,
y otra mitad se divi- dirá al medio entre el concejo y los allegados
al muerto" .
La ofensa armada de un vecino contra otro, aunque no lo hiera,
se castigará con una multa de sesenta sueldos; pero si además
lo hiere pagará 160 sueldos. Si como consecuencia de las heridas, el
vecino muriese se enterrará al agresor debajo del muerto. Se trata,
por tanto de impedir la violencia entre vecinos, que enturbiaba gravemente
la paz de la villa. No sólo se pretende la paz, se busca conseguir
también un alto grado de solidaridad vecinal, pues se exige que "
si un enemigo de cualquier vecino viniese de otro lugar a la villa o hasta
dentro de su coto, todos los vecinos han de ayudar a su vecino contra él
y salir en apellido con su vecino; y quien no lo haga así pague cien
maravedís" . Es decir, que todo habitante de Molina llamado en
ayuda de un convecino está obligado a dársela, se lleve bien
o mal con él, porque de lo contrario será castigado con una
elevada multa.
La carta regula también aspectos relativos a la propiedad
particular, especialmente el robo de ganado por los propios vecinos o por
personas poderosas. Los que lo hagan serán castigados con una multa,
lo mismo que quien pretenda tomar por señor a uno distinto del obispo
de Astorga o de la abadesa de Carrizo. Señala a conti- nuación
que, conseguida ya la paz, si algún miembro de los linajes de Pelayo
Pita y Miguel Rodríguez, resucitase la memoria de la muerte de Martín
Rodríguez, pague diez maravedís, y si hierese a alguno se le
castigue a la paga de cien. Por último, el texto vuelve a incidir en
los delitos por malos tratos, imponiendo una pena de cien maravedís,
que se han de cobrar a partes iguales por los señores, el concejo y
la persona ofendida.
El fuero habla solamente de dos únicos señores
en la villa: "Si alguno buscase otro señor en Molina, fuera del
obispo y la abadesa, que son los señores únicos de la villa”,
e incluso castiga al que pretenda tener un nuevo señor; sin embargo,
desde 1193 y en los años siguientes se menciona en la documentación
otro señor más, que comparte con aquellos el señorío.
El nuevo señor es el abad del monasterio de Sandoval, al que se cita
con frecuencia. Así en 1198: "Eodem episcopus (Lupus) et jeminis
deodicatis de Carrizo et fratibus de Saltu Nol;lale tenentibus Molinam Sicam”
104; en 1204: "tenente SiccaMulina ipse episcupus (Lupus) et abbas Santinouale
et abbatissa de Carrizo” 105; en 1225: "Tenente Molina, Petro episcopo
in Astorica, abbatisa domina Theresa de Carrizo, et abbate domino Andres de
Santnovalis” l06 ; y así hasta más de treinta documentos
de Carrizo, Sobrado, Montes y Carracedo du-rante el siglo XIII.
¿Por qué surge ahora un nuevo señor?
La razón se debe a la donación de doña María Ponce,
hacia 1192 o 1193, de la villa de Molina y su iglesia, a partes iguales, a
los dos monasterios cistercienses, que habían fundado sus padres los
condes Ponce de Minerva y Estefanía Ramírez, como reconoce un
documento de esa fecha : "Esta es la carta del pacto y convenio que hacemos
yo, Juan, abad de Sandoval, y yo, Teresa 1O7, abadesa, y el convento de Santa
María de Carrizo, sobre la heredad y la villa que llaman Molinaseca,
que nosotros y nuestra iglesia, y vosotros y vuestra iglesia poseemos por
donación de la condesa de buena memoria doña María”
108. Desde entonces, cada uno de estos monasterios será señor
de una cuarta parte, y de la otra mitad el obispo de Astorga. No habrá
más novedad hasta el siglo XIV. Las datas de los documentos reiteran,
como hemos dicho, una y otra vez la tenencia en esas tres manos.
En el siglo XIV esta situación se modificará
levemente, como consecuencia del acuerdo a que llegan los monasterios cistercienses
de Sandoval y Carrácedo;) Aquél, se- ñor y propietario
de numerosas heredades en Molina estaba, sin embargo, muy alejado de este
lugar, pues se ubicaba a orillas del Esla, cerca de Mansilla la Mayor. Carracedo,
el poderoso monasterio berciano situado a orillas del río Cúa,
a su vez, poseía tierras, casas, viñas e iglesias en Villarroán,
Valencia de don Juan, Valdesaz y hasta León, que, probablemente tampoco
podía atender como quisiera; pero estaba muy interesado por Molinaseca,
villa en la que ya había adquirido en los años precedentes algunas
propiedades.
Por esta razón ambos monasterios hermanos decidieron,
en 1336, realizar un cambio de todas las propiedades que cada uno poseía
en ambas zonas: "Era de mill e tresientos e setenta e quatro, primero
día de julio, don Asensio e fr. Domingo de Villamizar, monges de Sant
Naval, procuradores de su abad don Alfonso (. ..) otorgan a vos, don Fernando,
por la gracia de Dios abat de Carracedo, y al convento, en con cambio y jur
de herdat, todas las herdades, así de casas como de bodegas, como de
plazas, como de suelos, como de tierras, como de viñas, como de huertas,
como de prados, como de exidos, como de pesqueras, como de molinos y molineras,
árvores, fueros, sullariegos, eglisarios e todas las cosas que avían,
de qualquier manera, su campana de la eglesia de Sant Nicolás de Molinaseca
e en todo el Bierzo”. A cambio Carracedo cede a Sandovallo que posee
en los lu- gares de León anteriomente men- cionadosl09 . De este modo
Carracedo se hacía con las propiedades que Sandoval poseía en
Molina y con su parte del señorío.
Como señores de Molinaseca, el obispos y los abades
de ambos monasterios (Carrizo y Sandoval/ Carracedo), además de las
rentas que percibían por sus propiedades, tenían atribuciones
públicas, como gobernar, administrar justicia, lo que ya hemos visto
en el caso del fuero otorgado en 1192, cobrar tributos, etc.11O. Estas funciones
no las ejercían directamente sino mediante mayordomos, como el que
menciona el tumbo de Sobrado en 1195 : "maiodormus de abbatissa domnus
Iulianus in Molina Sica"111 ; o por los alcaldes. No debe ser casualidad
que las fuentes mencionen siempre en esta villa dos alcaldes, que gobiernan
al mismo tiempo, de los que conocemos los nombres de varios de ellos (CUADRO
I). Como puede verse, algunos alcaldes repiten durante varios años,
como ocurre con Miguel García (1212, 1219), Domingo Martínez
(1219,1224,1237), Pedro Calvo (1223, 1225), Martín Pérez (1224,1225,1237).
En ciertos años aparecen no dos sino cuatro alcaldes diferentes, dos
y dos cada vez, unos en la primera mitad del año, otros en la segunda.
Probablemente fueran de nombramiento anual, lo que se debía hacer en
la primavera, por eso unos aparecen antes del mes de junio, otros después.
Una institución que aparece pronto en la documentación,
con voz propia y autonomía es el con- cejo. Las fuentes no informan
si esos alcaldes era nombrados por los señores,.lo que es muy probable,
o si eran nombrados o al menos refrendados por el concejo. La primera mención
al concejo de Molina es del año 1180, en la con- firmación de
una viña al monasterio de Montes: “Omnis concilio de Molina sicca
audientes et confirmantes” 112. A veces se indican además los
nombres de algunos de los que asisten, como en 1196: "qui presentes fuerunt:
totum concilium de Molina Sica, Petrus Molina, Fernandus Monici, Pelafl.ius
de Fita, domnus Ramirus, et alius Ramirus, Giral Gras, Petrus Menendi”113
.
El concejo, probablemente abierto, atendía a todas
aquellas cuestiones que atañían al gobierno y policía
de la villa. Sus acuerdos obligaban a los vecinos, ya veces se tomaban por
escrito, por el notario del concejo, como el que se menciona en 1277, en un
acuerdo entre Sandoval y un vecino de Molina: “ e you Domingo Perez,
notario jurado del conceyo de Molinaseca, a rogo das partes escrivi este instrumento”114.
La existencia del concejo era además un freno al poder de los señores
no sólo ju- risdiccionales, también territoriales.
Los monasterios bercianos de Montes y Carracedo, el gallego
de Sobrado y los leoneses de Carrizo y Sandoval eran propietarios de numerosas
fincas y heredades. Esas posesiones las lograron por las donaciones de señores
y campesinos, pero también por las compras y cambios que ellos hicieron,
como podemos ver en los CUADROS II al VII. Normalmente dichas donaciones o
compras se mencionan con términos genéricos como "hacienda"
, montes, pastos y prados, etc; pero muy frecuentemente se especificaba el
tipo de tierras, o se indicaba si eran solares, casas o molinos. Sin duda
ninguna, el interés mayor de estos monasterios fue la adquisición
de viñas, pues la zona de piedemonte de Molinaseca era muy apreciada
para este tipo de cultivo. No haremos ahora un estudio detallado de los cuadros,
pero las viñas constituyen más del 90 por ciento de las compras,
y el dinero que los monasterios han de pagar suponen fuertes cantidades, como
pueden verse en los mencionados cuadros.
El más importante propietario de Molinaseca fue el
monasterio gallego de Sobrado de los Montes, muy interesado en el viñedo,
pues la zona de la Coruña, en la que se ubica, no era muy adecua- da
para ese cultivo. En el Bierzo tuvo propiedades en Villafranca y en Molinaseca.
En esta última recibe importantes donaciones, nor- malmente de heredades;
pero las compras que hace son casi siempre de viñas. Hizo incluso algunos
cambios, uno de ellos con el monasterio de Poibueno115 .
Para trabajar todas estas propiedades, Sobrado tuvo desde
el siglo XII una granja, de la que tenemos varias noticias: 1196, en una venta
a este monasterio ya “Petro Martini magistro grangie Sancti Tirsi”
se dice “quos dedit Petrus Martini frater Superaddi, magister grangie
sancti Tirsi” 116 . Este Pedro Martín es pues el fraile encargado
de la granja, que tiene por nombre Santo Tirso. La granja se encontraba en
Molina, como claramente lo expresa un texto de 1207 en que se nombra a "Frater
Martinus et Petrus Cibdat, tenente grangia de Molina”117 .
También Sandoval adquirió en el siglo XII muchas
propiedades por donaciones y compras, entre ellas varios molinos y muchas
viñas. En el caso de este monasterio no se menciona explícitamente
una granja para la explotación de sus propiedades, sino una casa y
monjes que habitan en ella; pero evidentemente se trata de una granja, pues
es ese el peculiar sistema de explotación que caracterizó a
los cistercienses, utilizando para ello monjes conversos. Monjes de Sandoval
se mencionan, por ejemplo, en la compra de una viña que el cenobio
hace en 1216: "Dominicus Andreas e Isidorus, .fratres vestros de Molinaseca"118
. En 1252 se nombra como “ tenente e la casa de Sanoal" a “frei
Dominico et frei Joan e frei Dominico"119; y en 1277 en un convenio entre
Sandoval y un vecino se habla de un "Don Pedro, celareyro de San Noal”
120. El celareiro o cillero era el encargado de la cilla o despensa monástica.
Como hemos dicho todas estas propiedades pasaron en el siglo
XIV a Carracedo, monasterio que ya tenía en Molina algunas
pro-
piedades, y que en el siglo XIII, abandonada la explotación directa
con monjes conversos, las afora a vecinos de ese lugar. Este monasterio sí
tuvo aquí una granja, probablemente la misma de Sandoval, granja abandonada
y en muy mal estado, que en 1462 afora al bachiller Pedro Femándes
de Campo, su mujer e hijos y veintinueve años más: "la
dicha granja de Molina Seca, con todas las cosas a ella pertenescientes desde
el portillo que disen de Molina, contra Molina; asi en termino de Ponferrada,
como de o Campo, e de Molina, casas, casares, suelos, e tierras, e vinnas,
e polas, etc., diezmos, e ofiertas de iglesia, e fueros, e renta, e censos,
etc." con la condición de " que fagades la casa que se dise
de la granja que es cerca de Molina, según que está comenzada,
e pagades por ello todo de fuero al abad por tiempo fue- ra, tres mill maravedises
de la mone- da corriente al tiempo de las pagas, puestos en paz en el dicho
monaste- rio por el día desant Martino. E mas que diedes cada un anno
una juntar al ducho abad si la fuera a comer con dos servidores suyos e no
mas"121.
También el cercano monasterio de Montes tiene propiedades
en Molina; pero los monasterios no fueron los únicos; pues conocemos
muchos propietarios privados, pequeños campesinos que trabajan sus
tierras centenales y elaboran vino. Esta economía campesina presenta
una clara simbiosis agrícola-ganadera, que encuentra su razón
de ser en la complementaridad de ambas actividades. Aunque no es posible hablar
de especializaciones, pues el papel de los cereales (centeno, trigo y cebada)
lo impregna todo, como vemos en las rentas forales que han de pagar los campesinos,
no cabe duda de la mayor dedicación ganadera de las zonas de montaña,
como el Acebo y Riego de Ambrós, mientras que el viñedo ocupaba
una gran extensión de las tierras de piedemonte y de la hoya del Bierzo,
como Molinaseca.
Como señala M. Durany, hasta mediados del siglo XII
los grupos campesinos tuvieron un destaca- do papel en la creación
de nuevos viñedos, no sólo porque figuran como Propietarios
de majuelos, sino porque tenemos constancia de que han sido plantados por
ellos mismos. Sin embargo, desde el siglo XIII vemos incrementarse el papel
de los poderes señoriales en el proceso de colonización de tierras
marginales y también en la intensificación del viñedo
en el Bierzo Bajo.
Además de la agricultura y la ganadería, en
Molinaseca se mencionan algunas actividades artesanales, ejercitadas por francos
y pobladores autóctonos. Entre esas actividades se nombran sastres
y zapateros: 1134 un Willelmo zapatero, 1208, un Dominico zapatero, 1214 Ioanes
Martinit sapatero, Domingo sapatero. También hay constancia de un horno
de tejas, como atestigua un documento de 1203 sobre la. venta de una viña
que está “alía auten vínea jacet in loco que dícítur
Forno de tegulas” 122, que seguiría la vieja tradición
de origen romano, seguramente.
EDAD MODERNA
Con
la excepción de Molinaseca que, como hemos visto, fue durante la Edad
Media una villa señorial, del resto de los pueblos del municipio carecemos
de datos fia- bles sobre su condición jurídica. Folgoso, Tabladillo
y Riego de Ambrós parecen haber estado en manos de la iglesia de Astorga,
como se deduce de la donación de sus iglesias y hospitales por Fernando
II en el siglo XII, y porque todavía en el censo de 1591 forma- ban
parte de la Abadía de Compludol23 , una jurisdicción del obispado
de Astorga, que estaba bajo la dirección de un canónigo con
el título de abad. Esta situa- ción cambió radicalmente
en la Edad Moderna, aunque no sabemos exactamente porqué, aunque probablemente
por el mismo o parecido motivo que Molinaseca, a la que ahora nos referiremos.
Molinaseca, el Acebo y Onamio aparecen en el censo de 1591
como lugares realengos; los dos primeros con jurisdicción de por si,
y Onamio integrado en la de Pon- ferrada124. En las respuestas del Catastro
de Ensenada, de 1752, los vecinos de esta última población responden
que “es realenga y que por esta razón no percibe derechos algunos
el real patrimonio”l25. Algo semejante contestan los vecinos de El Acebo,
pero en este caso añaden que " a sus magestades contribuyen con
el derecho de alcavalas y moneda forera".
Molinaseca también se declara realenga “y que
por esta razón no reciue el real patrimonio derechos algunos”
Se trata; por tanto, de lugares realengos, aunque en la Edad Media eran de
jurisdicción señorial.
¿Qué es lo que pasó en Molinaseca, el
caso mejor conocido, con su señorío? Creo que, al igual que
otras poblaciones del obispado de Astorga, como Salas de los Barrios, las
dificultades del obispo de Astorga por las protestas antiseñoriales
en algunos lugares de su jurisdicción, durante la Baja Edad Media,
le obligaron a poner- los bajo la justicia real, lo que debió ocurrir
hacia 1499. Es decir, y G. Cavero lo explica muy bien en su libro sobre los
conflictos y revueltas contra la mitra asturicensel26 , algunos lugares de
Astorga no soportaban el dominio episcopal, en gran parte a causa de los intereses
de otros estamentos como la monarquía, la nobleza y los concejos. Desde
la segunda mitad del siglo XIV se percibe el fortalecimiento de la organización
concejil y el interés de la oligarquía local por cuestionar
el vasallaje que deben al obispo ya la abadesa y abad de Carrizo y Carracedo.
La mano dura de estos señores no fue suficiente para acallar las protestas
y al final, como hemos dicho, tuvieron que ponerlo bajo la protección
de la justicia real.
Poco después Astorga se deshacía definitivamente
de Molinaseca, Salas, San Esteban de Valdueza, Campo y otros lugares, permutándolos
con Carlos V por la abadía de Santa Marta de Tera127. Respecto a la
jurisdicción de Carrizo y Carracedo debió ocu- rrir algo semejante;
o probablemente, a semejanza de otros lugares de señorío eclesiástico,
pasaron a la Corona en tiempos de Felipe II por bula de Gregorio XIII 128
. Luego los reyes los enajenaron en algunos casos, comprándolos nuevos
señores o adquirieron la jurisdicción los propios pueblos. Esto
es lo que debió pasar con Molinaseca. Todavía en el Catastro
de Ensenada, al hablar de los bienes del concejo, se dice que éste
tiene cien fanegas de tierras en Valdefamelgo, Valdecumbión y la Majada
"cuyas tierras compró el Real Patrimonio tiempo ha, haviéndose
aplicado entonces a la Corona por valdíos y pagaron entre todos los
vecinos por iguales, partes, por cuya ra- zón tiene el derecho de que
entre ellos se repartan de seys en seys años por suertes, como así
se practica pagando cada vecino al concejo por ello tan solamente quatro reales
en todo este tiempo”129 . Si el concejo compró esos bienes comunales
a la Coro- na, cuando sabemos que antes eran señoriales, es posible
que también lo hiciera con la jurisdicción.
Riego de Ambrós, Folgoso y Tabladillo, en manos de
Astorga en el siglo XVI, en el XVIII era también realengos, como declaran
sus vecinos en las respuestas del Ca- tastro de Ensenada. Los de Folgoso “dijeron
que este lugar y sus anexos (Tabladillo y las Tejedas) - que constituían
el Préstamo de Tabladillo- son de realengo”; y los de Riego de
Ambrós ya fuera de esa jurisdicción, y con el título
de villa también se declaran reaengos: “ digeron que ésta
dicha villa es de su Magestad (que Dios guar- de)”. Por último
Paradasolana y Castrillo del Monte pertenecían a la jurisdicción
de la Tierra de Bembibre, de la que era señor el conde de Alba de Liste.
La organización concejil y la administración
de las villas y lugares variaba en razón de su pertenencia jurisdiccional.
Los lugares señoriales, como Paradasola y Castrillo del Monte, se regían
por un alcalde mayor, nombrado para toda la Tierra de Bembibre por el conde
de Alba de Liste, mientras que los vecinos elegían anualmente dos regidores
por cada pueblo. En Onamio, así como en el Préstamo de Tabladillo,
El Acebo y Riego de Ambrós, había, en cada uno de ellos, un
alcalde de la hermandad o juez ordinario y dos regidores, nombrados anualmente
por el concejo. Molinaseca, vi- lla de mayor complejidad administrativa, contaba
con un juez ordinario, un teniente de Juez, cuatro regidores ( dos por los
hijosdalgos y dos por el de los Homes Buenos), un procurador y dos alcaldes
de hermandad. Todos estos cargos tenían carácter anual y eran
nombrados por el concejo130 .
Un símbolo de la autoridad señorial y concejil
era la existencia de picotas y cárceles en algunas localidades. En
el Acebo hubo
una picota o rollo, en el que se expo- nían a la vergüenza pública
a los delincuentes. Estaba situada en el llamado Campo de la Forca, y según
Luis Barcia, fueron ejecutadas en ella tres personas: en el siglo XIII el
peregrino Sigiberto de Soissons, por abusar de una moza; la comadrona Rosy,
por sus prácticas ilícitas; y Odenato de Torney, flautista y
bailarín, por tahúr y fullero131 .En Molinaseca había
en el siglo XVI una cárcel, en la que en 1572 se menciona como preso
a un condenado a galeras, un galeote132 .
Aunque la mayoría de los pueblos del municipio de
Molinaseca eran realengos y no señoriales, sus habitantes no escapaban
a la asfixiante fiscalidad de la época; pues pagan impuestos como el
servicio ordinario, los cientos, las alcabalas, los millones, el de moneda
forera, y otras rentas y prestaciones. Onamio declara en las respuestas del
Catastro que " el vecindario de este lugar está mui cargado de
seruizio ordinario y extraordinario y mas tributos, pues en cada un año
pagan por dicho seruizio sesenta y dos reales, de alcauala trecientos treinta
y seys, de sisas setenta y ocho, de zientos ziento y zinquenta, de fiel medidor
ziento y treinta y dos reales de vellón, que di- chos componen un milI
y ochenta reales. También paga por el derecho de penas de Cámara,
Campo y Ordenanza doze reales".
Molinaseca contribuye a las arcas reales anualmente con l0.072
reales que paga por servicio ordinario, cientos, alcabalas y millones. También
declaran sus vecinos que el concejo paga 18 reales “a la xusticia y
reximiento de la ciudad de León por un derecho antiguo que llaman yantar”
y otros 18 reales “ a la santa y glesia Cathedral de Astorga por otro
igual antiguo derecho que yntitulan martiniega”. Se trata de dos derechos
señoriales más honoríficos que onerosos. Por el contrario,
las alcabalas, cuya cantidad ascendía en todo el municipio a 6.268
reales (de los cuales Correspondían a la villa de Mo1inaseca 2.350),
era un impuesto muy oneroso, pues gravaba todas las Compraventas realizadas
en villas y poblados. Era un impuesto real, pero en el Bierzo estaba enajenado
por la Corona al marqués de Villafranca, quien lo tenía a su
vez arrendado133 .
Algunos pueblos, como El Acebo, solo pagaban este impuesto
y el de moneda forera; del resto estaban exentos por privilegio de los Reyes
Católicos, aunque no siem- pre éste les fue respetado. Por ejemplo,
los recaudadores de las rentas provinciales de León, alegando que en
los libros de la Contaduría General de Millones no constaba la exención
del lugar de El Acebo, obligaron a pagar a sus vecinos por el Servicio y Arbitrios
de la Sisa de los vinos, vinagre y aceite, entre 1714 y 1717, 53.492 maravedís,
y cantidades semejantes cada cuatrienio hasta 1726. En 1727 por fin consiguieron
éstos, después de un largo litigio, que se les reconocerán
sus privilegios. La sentencia dictada obliga a que "se haga cumplir y
ejecutar en todo y por todo lo que en el Privilegio (de los Reyes Católicos)
contiene, previene y manda, sin los contravenir ni permitir que los contravengan
en manera alguna, con ningún pretexto ni motivo. y lo mismo ejecute
en la par- te que le corresponde el concejo y vecinos de dicho lugar del Acebo”
(es decir, lo de las 800 estacas)l34.
A
estas contribuciones reales y señoriales se han de añadir varios
tributos eclesiásticos, como la Primicia, el Voto de Santiago y especialmente
los Diezmos, que gravaban todo tipo de productos cosechados hasta alcanzar
no el diez sino a veces hasta el 25 por ciento de la cosecha bruta. En Molina-
seca los diezmos mayores pertenecían por mitad a la iglesia de Astorga
y, a partes iguales, a los monasterios de Carrizo y Carra- cedo, los cuales,
en el siglo XVIII, los tenían aforados, el primero a don Pedro Velarde,
de Oviedo, y el de Carracedo a don Joseph de los Barrios, de Molinaseca. Los
diezmos menores los cobraba el cura párroco.
Los diezmos mayores de este lugar ascendían cada año
a “ciento y veinte fanegas de centeno, treyntaydos de ceuada, quatro
de tri- go y doscientas quarenta cantaras de vino mosto, haviendo ya vajado
de esta porción ciento y viente cántaras que en primero lugar
se sacan para el expresado cura”. Los diezmos menores, por su parte,
“suman ciento treinta y dos cantaras de vino mosto, incluso dicho situado,
veynte fanegas de centeno, una de trigo, otra de ceuada, media de garbanzos,
diezyseis carros de yerba, los diez de primer pelo y los seis de otoño,
ocho fanegas de alubias, tres azumbres de miel, tres libras de zera, media
arroba de pi- miento, seis arrobas de manzanas y peras, trfs de guindas, una
de zerezas, arroba y media de ziruelas, una de melocotones, dos de uba moscatel,
una de lana, seis crías de vacas, y por cada una medio real, una docena
de pollos, ocho cerdillos, seis corderos y seis cabritos” l35 . Por
la contribución del diezmo podemos ver cuáles eran las producciones
características de este lugar, a las que luego nos referiremos.
Los diezmos de Onamio los cobraba el cura del lugar “con
la pensión de pagar en dinero zinquenta y cinco reales de vellón
cada un año al licenziado don Francisco Pablo Muñoz, residente
en Madrid”. Los de El Acebo "los de los nuebos arrotos los percive
por entero el cura de este lugar, y los demás diezmos de solo pan,
lleva la tercera parte el mencionado cura que es o fuere de este lugar, otra
terzera parte el Abad de Compludo, y la otra restante don Juan Antonio Lozano,
como administrador del Préstamo que llaman de Tabladillo”. Los
de Riego de Ambrós los percibía "Don Andrés de la
Puente cura de este lugar, y Don Santiago Nieto, Dignidad de la Ziudad de
Astorga”; y los Folgoso y sus anexos, los llevaba el prestamero de la
jurisdicción de Tabladillo. En estos últimos lugares, la parte
principal de los diezmos mayores era el centeno, y la de los menudos algunas
cabezas de ganado136 .
En general, como vimos en el caso de Molinaseca, los diezmos
se arrendaban. El montante de esos diezmos reducidos a dinero puede verse
en el CUADRO VIII. Las primicias, por su parte, las cobraban las iglesias
parroquiales y el Voto de Santiago, la catedral de Santiago de Compostela,
y en general también se arrendaban. La primicia, en especie y destinada
a la manutención del párroco o para la fábrica de la
iglesia, sólo alcanzaba una pequeñísima parte del valor
del diezmo. En Molinaseca consistía en pagar medio real cada vecino,
y en Onamio "se reduze a que cada vezino, incluyendo las viudas, paga
cada uno un quartal de cen- teno que perziue la parroquial de este lugar”.
En el resto de los lugares era Parecido.
El Voto de Santiago, por último, lo pagaban los campesinos
en relación con el número de parejas de bueyes, que utilizaban
para trabajar la tierra, o en proporción al grano o uva recogida. Por
ejemplo en Molinaseca se pagaba de esta manera: “cada labrador de par
de labranza, cogiendo quatro fanegas de pan, y de ahí arriba, ha de
satisfacer ( ...) tres zelemines de zenteno; y el que solo tubiere medio par,
y aunque no lo tenga, cogiendo dicha porción contribuye la mitad; y
el cosechero de vino que llegare a doce cántaras media, y no llegando
a las expresadas cotas de pan y vino, está en práctica no darse”.
En los demás pueblos del municipio ocurría algo semejante, sin
casi ninguna variación.
Todos estos tributos, derechos y prestaciones eran pagados
por una población escasa en número y pobre en recursos. El CUADRO
IX recoge la población de los pue- blos del municipio en los años
1587,1591 y 1752, medida en vecinos. Dado el carácter fiscal de los
censos mencionados es necesario aplicar un coeficiente, normal- mente se utiliza
como tal e14, para conocer el número total de habitantes. Hecho esto,
vemos que en general se trata, con la excepción de Molinaseca, de pequeñas
aldeas que a penas llegan a los ciento cincuenta habitantes. En conjunto;
la población alcanzaba poco más de los 1.200 habitantes.
Un rasgo de la demografía del Antiguo Régimen
en el Bierzo es su lento crecimiento, por no decir su casi estancamiento secular.
Si nos fijamos en el caso de Molinaseca, cuya población la estima J
.M. Bartolomé en 399 habitantes en 1591, sube a 418 en 1631"desciende
a 364 en 1752 y ligeramente vuelve a subir a 386 en 1787. El resumen de dos
siglos es claramente, de estancamiento demográfico137.
Pese a todos estos impuestos y a la pobreza de sus habitantes,
durante la Edad Moderna estos pueblos ligados al Camino de Santiago, siguieron
mostrando, como en la Edad Media, su solidaridad hacia los pobres y peregrinos.
En el Acebo se mantenía la costumbre, derivada del privilegio de los
Reyes Católicos138, de colocar estacas para que los peregrinos no se
perdieran por la nieve, como atestigua en 1532 Claude de Bronseval en su viaje
a Galicia. El viajero come en Rabanal y “después de comer continuamos
el camino, y comenzamos poco a poco a subir altas montañas que forman
la frontera del reino de Castilla. Cuando habíamos andado ya cerca
de una legua, encon- tramos a lo largo de la ruta grandes y gruesas estacas
de madera, hincadas en las cimas de las montañas y en las empinadas
pendientes; en el invierno, cuando abunda la nieve, sirven para indicar el
camino a los viajeros. Estas seña- les se encuentran en la montaña,
allí donde el peligro es mayor”139 .
Además de las señales, también se mantenía
la tradición hospitalaria en todos los pueblos del Camino. En el Acebo,
según el Catastro, “ai un hospital para amparo de pasajeros y
peregrinos que no tiene más renta que lo que suple el concejo”,
el cual pagaba cada año 400 reales "en la asistencia y manutención
del hospital de este lugar”. El hospital era una pequeña casa,
semejante al de Riego de Ambrós que, según las mismas respuestas
del Catastro, tiene "un hospital con dos camas para todo género
de enfe mos y pobres peregrinos con la renta an ual de diez reales “
, más otros cien que le que le da el concejo "para poder mantenerse
dicho ospital con sus camas y además dan los vezinos de este lugar
la limosna posible para el refugio de los mencionados pobres”. De esas
dos camas, normalmente en habitaciones separadas, una era para hombres y otra
para mujeres.
En Molinaseca subsistía el hospital mandado hacer
en el siglo en 1512 por el obispo de Astorga, don Sancho de Acebes, probablemente
sobre el solar de otro anterior medieval. José Mª. Luengo dice
que este obispo lo reconstruyó pues había sido destruido por
un voraz incendio 140 .Según un documento posterior tenía 296,80
m+ de superficie141, era por tanto bastante grande y seguramente con varias
salas y dependencias. El Catastro de Ensenada señala, sin embargo,
que "unicamente hay una casa de hospicio reducida, de mala fábrica,
y cortas rentas, la que sirbe de recoger de noche a los pobres que caminan
a quienes por una vez comunica el tasado alimento de sopas y un huevo, ruyos
gastos suple la cofradía intitulada del Hospital, con los rédi-
tos de unos censos de poca entidad y un prado que administra situado en este
término”. Malo el hospital, o tal vez no tan malo como quieren
hacer verlos vecinos, pero hospi- talario el concejo que ofrece a cada peregrino
como alimento una sopa y un huevo.
La mayoría de la población del municipio se
encuadra socialmente en el estado general, es decir era pechera, pues había
muy pocos nobles. El censo de 1591 (CUA- DRO X) nos informa que todos los
habitantes del municipio, con la excepción de algunos vecinos de Molinaseca,
son pecheros. En conjunto suponen e185,5 por cien del total de habitantes,
mientras que los del estado noble apenas superan el 12 por cien. En el siglo
XVIII no se modificó sustancialmente esta situación. En Onamio,
de 34 vecinos sólo uno era del estado noble; en Paradasolana los 38
vecinos eran del estado general.
Sólo
eran relativamente numerosos en Molinaseca, donde estaban establecidas algunas
familias nobles, propietarias de ricos viñedos. Entre las casas solariegas
que aún se conservan está la casa- palacio del señorío
de Cangas-Pambley, del siglo XVIII, ornada con numerosos escudos, con las
armas de los Cangas-Pambley y los Seranos Picones, y una inscripción
que dice: "ESTAS ARMAS D E LA CASA DE CANGAS y PANBLEY CON SU CASTILLO
Y DRAGONES SON PORCALLAS. SERANOS TICONES DEFENSo- RES DE LA LEY SON DE SAN-
GRE DE LOS GODOS MUI FA- MOSOS CA VALLEROS Y EN LAS CORONICAS SE ALIARON CON
EL YNFANTE PELAYO. SON RESTAURADORES PRIMERO".
En general todos los habitantes son labradores, con la excepción
también de Molinaseca, villa en la que hay algunos artesanos (de los
que luego hablaremos) y varios profesionales, entre ellos barberos, sangradores,
notarios, escribano, etc.
La economía del Antiguo Régimen tuvo como base
la agricultura y la ganadería, siendo de escasa importancia en nuestro
municipio las actividades artesanales o el comercio, con excepción
de la venta del vino. La agricultura tenía un carácter autosuficiente,
de ahí el policultivo como elemento más característico
del paisaje agrario; pero existían grandes diferencias entre Molinaseca
y el resto de los pueblos del municipio. Mientras en aquella villa había
una gran variedad de terrenos y cultivos, en el resto, pueblos de montaña,
lo que abundaban eran las zonas de monte (de pastos o in- cultas), y las tierras
centenales. Por ejemplo, el Catastro de Ensenada clasifica de este modo las
especies de tierras de Molinaseca:
-Una de regadio que se disfruta todos los años dos
veces, la primera de ceuada en verde, y la segunda de diferentes legumbres
que se siembran y cogen por el otoño.
-Otra también de regadio que asimismo da dos frutos de yerva, uno que
llaman de pelo la qual siega y coge por san Juan, y otro por otoño.
-Otra también de regadio en dicha especie de prados que solo tienen
sus dueños el primer fruto o pelo de san Juan-y luego que- dan pastos
comunes.
-Otra asimismo de regadío que produce todos los años alubias.
-Otra de secano que produze también todos los años alubias,
-Otra de prados de secano nominados llamas que producen anualmente
-Otra de la misma especie y nombre y de secano, que produce cada segundo año,
-Otra de secano que produze trigo anualmente.
-Otra de la misma especie y de secano que produce trigo cada segundo año.
-Otra de secano centenal que produce anualmente
-Otra de la misma especie de secano que produce cada segundo año
-Otra de secano que produce ceuada en verde anualmente.
-Ota de secano que produce cada segundo año ceuada en seco.
-Otra de secano que son las viñas y dan fruto todos los años.
Algunas de dichas tierras de secano de zeuada, trigo o centeno fructifican
todos los años, aunque en corta porción de unos de dichos tres
géneros respectivamente y el siguiente año garbabzos.
-Otra de montes altos y vajos, matorrales, escobas y otras malezas que sirben
de pasto común y corta de leña para los hogares, re- parar y
componer sus casas sin interés por uno no otro al concejo.
-Y ultimamente de tierra ynfructifera y pelada por ser peñas, varrancos
intransitables, debiendo prebenir que en dicha especie de secano para centena
se dan tierras que necesitan quatro años de hueco para que fructificquen
por su ruindad que se azerca a ynfructifera.
Por el contrario, en el Acebo y el resto de los pueblos de
montaña estas tierras se reducían a solo cinco especies:
-Huertos de ortaliza de secano que fructifican todos los
años
-Tierras zentenales de secano que produzen un año y descansan otro
-Prados de regadío y secano que producen todos los años, unos
dos pelos y otros uno.
-Praderas de rozo y pasto que comen a pico los ganados de este lugar y
sus comuniegos.
-Tierras inclutas por naturaleza, brañas, puertos y montes que no producen
utilidad alguna.
En la villa de Molinaseca, cuyo término comprendía
3.080 fanegasl42 , las tierras se distribuían de este modo: 105 fanegas
y media de huertos, 411 fanegas y media de tierras de cereal (de las cuales
362 se dedicaban al cultivo de centeno), 503 fanegas (o 4.026 jornales) de
viña, 69 fanegas de prados y 1.981 de monte, de las cuales parte inculta
y parte cultivada, según un sistema de rozas o bouzas. Estas 1.981
fanegas signi- ficaban el 64 por ciento de la superficie del pueblo de Molina,
por lo que las tierras útiles no alcanzaban más del 36%.
De estas tierras, casi la mitad se destinaba al cultivo de
la vid, convirtiendo a Molinaseca, tierra excelente de piedemonte, en uno
de los lugares del Bierzo en el que ese cultivo alcanzaba una proporción
más elevada. También resulta llamativa la extensión de
la huerta, un 9 por ciento, muy superior a la media del Bierzo en ese siglo,
que no llegaba ni al uno por ciento del terrazgo. Entre los productos cosechados,
la respuesta once del Catastro señala: Vino, trigo, cebada, centeno,
garbanzos, alubias, cebollas, pimiento, calabazas y frutas, cuyo número
y producción indicamos en el CUADRO XI.
En
el resto del municipio las tierras de cultivo no alcanzaban ni el diez por
ciento del terrazgo; la mayor parte era monte y pasto. No es extraño
el importante pa- pel de su ganadería. El CUADRO XII, en el que se
refleja el número de cabezas de ganado de todos los pueblos, muestra
la importancia económica de este sector tan fun- damental en la vida
campesina. La abundancia de montes y dehesas explica la importancia del ganado
ovino y cabrío, pues ellos solos suponen el 83 por ciento del total;
pero no son desdeñables tampoco el ganado vacuno y el porcino, aquél
para el trabajo de los campos y éste para el consumo humano. La media
del ganado de cerda viene a ser de poco más de un cerdo por vecino.
La miel era también un importante ingrediente de la dieta, por ello
hay un número tan elevado de colmenas, sobre todo, porque las abejas
podían utilizar la abundante urz para libar el azúcar de sus
flores.
Dejando a parte Molinaseca, villa en la que se mencionan
algunos artesanos (3 tallistas, un carpintero, un herrador, 2 herreros, 3
zapateros, 2 sastres, un tejedor de lienzos y un maestro de postas), la única
actividad industrial del municipio eran los molinos. La mayoría de
los pueblos contaban con uno o varios pequeños molinos, casi siempre
de una rueda, de propiedad privada, aunque algunos pertenecían a instituciones
religiosas. En Molinaseca había cinco molinos, dos de dos ruedas, uno
propiedad de doña María de los Angeles González, y otro
de la iglesia parroquial; y tres de una sola rueda, de Joaquín Tejón,
Juan de Valle y Bernardo Ponce, respectivamente. En Onamio había tres
de una rueda (uno de ellos de don Cristóbal de la Vega, presbítero);
en el Acebo cuatro, de una rueda cada uno; en Folgoso cinco, también
de una sola rueda, y en Riego de Ambrós sólo uno, pero de dos
ruedas.
EL MUNICIPIO DE MOLINASECA
El
siglo XIX se abre con una profunda crisis política y social, en la
que las viejas bases del edificio del Antiguo Régimen serán
puestas en cuestión. Entre ellas la pervi- vencia de los señoríos
jurisdiccionales, la enorme concentración de la propiedad de "manos
muertas" , la división estamental de la sociedad y el absolutismo
monárquico. Este proceso se vió acelerado como consecuencia
de la Revolución Francesa y sobre todo por la Guerra de la Independencia,
pues a la par que se luchaba contra el invasor francés, las Cortes
de Cádiz llevaban a cabo una ingente labor legislativa, disolviendo
los viejos vínculos señoriales y elaborando una Constitución,
la de 1812, cuya corta vigencia no empece su importancia programática
en el curso del siglo XIX.
La guerra trajo consigo desastres sin cuento. Los franceses llegaron al Bierzo
a finales de 1808 persiguiendo al general inglés J. Moore, que buscaba
Coruña para embarcarse en la flota que lo esperaba con destino a Inglaterra143.
Desde Astorga, Moore, que no acepta los planes del general español
que está la mando del ejército, Pedro Caro Sureda, marqués
de la Romana, de resistir en los Montes de León, huye hacia Coruña
por Manzana!. La Romana debe hacerlo por Foncebadón, en aquel invierno
nevado y frío, como recuerda el informe de don Hilario Giral: "El
ejército español, en el mes de enero, salió de Astorga,
por la parte de Galicia llamada de Juan Cebadón (Foncebadón),
y llegamos al oscurecer a Rabanal del Camino, en donde nos alojaron en los
pajares, por estar nevando. A eso de las once de la no- che, nuestro coronel
D. Ramón Osén se presentó por dichos pajares, llamándonos
con el mayor sigilo para que fuésemos a formar a la plaza; pero la
tropa tenía pocas ganas de salir de su alojamiento; pero al fin condescienden
al mando de su Gefe, y nos fuimos a reunir a la plaza: Emprendimos la marcha
con dirección al pueblo del Acebo, a eso de las doce de la noche, que
a pesar de que caía mucha nieve, había bastante luna y estaba
la noche clara. Al subir la primera cuesta nos encontramos con unas cuan-
tas carretas cargadas de paño azul, las cuales iban a ser cojidas por
los enemigos, por la que nuestro Coronel nos dijo que cortásemos cada
uno unas cuantas varas de aquel paño para abrigarnos el cuerpo, y que
no le quedase nada al francés. Seguimos nuestra marcha por entre la
nieve, por escalones, para abrir el camino, relevándonos por compañías.
Al amanecer llegamos al Acebo, ya poco continuamos la marcha hacia los Barrios,
desde cuyo punto distinguíamos las columnas enemigas que se hallaban
en Ponferrada” 144 .
Por su parte, el marqués de la Romana en carta dirigida
desde el Cuartel General de Orense al Ministro de la Guerra, el 18 de enero
de 1809 recuerda que ('el uno de enero llegué a Molina Seca, y establecí
mi cuartel General, y el día próximo (. ..), a las doce de la
noche, salí para los Barrios, donde me detuve hasta que amaneció”
145: De allí, por Valdeorras, se dirige a Orense para de este modo
escapar de las garras de los franceses, e iniciar en Galicia la resistencia.
Molinaseca, aunque de forma esporádica, se vió envuelta en los
avatares de la Guerra de la Independencia, por ella pasaron destacamentos
de soldados, y contribuyó con sus medios al sostenimiento del ejército,
no sin algunas quejas del concejo dada la penuria de los tiempos.
Pero junto a los desastres de la guerra, también en esos años
se llevan a cabo los primeros intentos de reforma social y política,
como la desaparición de los señoríos jurisdiccionales,
que en nuestro municipio afectará únicamente a Paradasolana
y Castrillo del Monte, pertenecientes a los con- des de Alba de Liste. La
principal reforma política será la reorganización territorial
de España en provincias y municipios, que aprobará en 1834 el
ministro Javier de Burgos. Entre los municipios creados, e integrado en el
Partido Judicial de Ponferrada, se constituirá el de Molinaseca, del
que Madoz, en 1845, dice que lo integran los pueblos de “Acebo, Folgoso
y las Tejedas, Castrillo del Monte, Onamio, Parada Solana y Riego” 146.
Su organización municipal, también según Madoz, estaba
formada por un alcalde, un teniente de alcalde, seis regidores y un síndico.
La principal reforma social de los liberales del siglo XIX
fue la Desamortización, que llevan a cabo Mendizábal y Madoz
con sendas leyes aprobadas en 1836 y 1855 respectivamente. Dicha desamortización
afectará a los bienes de manos muertas de la iglesia, a las cofradías
e instituciones de caridad ya los propios bienes co- munales de los pueblos.
No es objeto del presente trabajo hacer un estudio de la Desamortización
en el municipio de Molinaseca, para lo que remitimos a los libros de Miguel
J. García, pero sí mencionar lo ocurrido con algunos hospitales,
por su relación con el Camino jacobeo, que tanta importancia ha tenido
en la historia de nuestro municipio.
Por ejemplo el de Riego de Ambrós que, como ya hemos
señalado anteriormente, era un pequeño y pobre hospital de
peregrinos y pobres, cuyos bienes se reducían a seis pequeñas
fincas rústicas, las cuales fueron tasadas en 1.312 reales y vendidas
en 1874, por 4.004 reales, al madrileño Luis Moreno Souza. Por su parte,
el edificio y los bienes del hospital de Molinaseca, se vendieron en varios
lotes: el edificio y una pequeña huerta aledaña lo adquirió
en 8.600 reales, ello de mayo de 1859, el vecino de Molinaseca Andrés
Rabanal; dos fincas rústicas de 1 hectárea y 88 áreas,
las adquirieron en 31.300 reales, el 1 de octubre de 1859, Ramón Fernández
y otros convecinos; y por último, el 14 de junio de 1864, el abogado
ponferradino Valentín Ortiz Ramos, compraba en 10.100 reales un terreno
de buena calidad en el “sitio de Santa Catalina”, en el pueblo
de Campo. En total se vendieron una finca urbana y tres rústicas, valoradas
en 28.315 reales y rematadas en 50.000 reales.
La Desamortización no mejoró ni las condiciones
de los pueblos ni la de los campesinos de Molinaseca. La población
del municipio varió muy poco a lo largo de estos siglos, por un estancamiento
crónico, que se ha visto afectado aún más en estos últimos
años por un grave proceso de despoblación. Según Madoz,
fuente no muy fiable, el municipio tenía 250 vecinos y 1125 habitantes.
Probablemente esta exigua cantidad se explique por la gran epidemia de cólera
del año 1834 que afectó de una forma muy intensa a Molinaseca,
pues 62 vecinos sufrieron la enfermedad, de los cuales 23 fallecieron147 .
Aquella cifra de Madoz asciende a 1974 habitantes en el primer censo oficial
de 1857, lo que supone un crecimiento espectacular, pero que hay que tomar
con reservas por las cifras tan bajas de Madoz.
Desde entonces, lenta pero inexorablemente el municipio ha
ido perdiendo población: 1887, 1707 hab.; 1900, 1640 hab.; 1940, 1547
hab.; 1980, 710 hab, En esta última década de siglo, la población
ha crecido levemente, pero todavía está hoy por debajo de los
1.000 habitantes. Con excepción de Molinaseca, que tiene algo más
de 600 habitantes, el resto son pequeños pueblos, que no llegan al
medio centenar; incluso, como hemos dicho, varios pueblos de montaña
están abandonados, como las Tejedas, Folgoso y Castrillo del Monte.
Sí
ha habido, por el contrario, algunos importantes cambios en las actividades
económicas del municipio. En el siglo XIX, la actividad fundamental
seguía siendo la agropecuaria. Madoz señala que la riqueza imponible
de Molinaseca se desglosaba así: el 97,24 por ciento correspondía
a la riqueza territorial y pecuaria, y el 2,75 a la riqueza industrial y comercial;
cifras que muestran el peso abrumador de las actividades agropecuarias. La
agricultura a penas sufrió alguna modificación, aunque Madoz
señala en todos los pueblos el nuevo cultivo de la patata, introducida
en el Bierzo a finales del siglo XVIII. En nuestro siglo, después de
la filoxera, el cultivo que ha experimenta- do un mayor crecimiento es el
viñedo, pues de las 530 hectáreas labradas, 117 se dedican a
ese cultivo, lo que significa más de 22 por ciento del terrazgo.
Sin embargo, el cambio más espectacular ha sido el
que afecta al sector ganadero. Madoz menciona en el siglo XIX como característico
de muchos pueblos el ganado vacuno, lanar y cabrío; es decir, el tipo
de ganadería que ya hemos visto en el Catastro de En- senada. Así
se mantuvo hasta bien entrado el siglo XX. En 1945, había en Molinaseca
318 cabezas de ganado bovino, 650 de ovino, 600 de caprino, 214 de equino
y 100 de ganado porcino. En 1980 las cifras habían cambiado muy levemente,
afectando sobre todo al ganado caprino (170 cabezas) y al ovino (385), que
descienden como consecuencia del abandono de los pueblos.
Pero a partir de entonces se ha incrementado de forma muy
notable el ganado de cerda, que en el censo de 1990 alcanzaba ya casi las
5.000 cabezas. La razón no es otra que las granjas, especialmente la
de Frimols, que la utiliza como engorde de su propia empresa de embutidos.
y es que en relación con esta ganadería, se ha desarrollado
una poderosa industria cárnica (Frimols, Armols, Pirri, Embutidos el
Abuelo), que sacrifica al año más de 20.000 cerdos, y que ha
hecho famosos los embutidos de Molinaseca, especialmente el botillo l48 ,
plato rey de la gastronomía berciana. Sin duda es hoy el sector más
dinámico y con un gran futuro que, junto con la cercanía a Ponferrada,
puede cambiar el sentido negativo de la demografía, pues la villa es
atractiva como residencia secundaria.
Pero Molinaseca no ha olvidado su tradición jacobea.
En estos últimos años se han abierto nuevamente algunos albergues
para peregrinos, como los de el Acebo y Molinaseca, este último restaurando
la vieja ermita de San Roque, a la salida del pueblo en dirección a
Ponferrada. En estos momentos se está construyendo uno nuevo en Riego
de Ambrós, con un presupuesto de 28 millones de pesetas.
Mo1ina no es sólo tierra de paso en el Canino, también
es tierra acogedora, con un gran atractivo turístico. Cuenta con varias
casas rurales (El Palacio, Casa San Ni- co1ás) y numerosos restaurantes
(Mesón real, Casa Ramón, Posada Muriel, Casa de Marcos, El Puente
Romano y otros muchos). En definitiva, Mo1inaseca y los pueblos del Camino
se han volcado hacia el turismo, mejorando sus infraestructuras y restauran-
do su patrimonio. No es casualidad que se esté incoando un expediente
de Bien de Interés Cultural de todo el conjunto histórico-artístico
de la villa, pues realmente se lo merece.
NOTAS:
1 Uno de los pueblos se llama
Paradasolana, en frente se encuentra un lugar denominado El Abesedo.
2 Las Tejedas aparece mencionado otras veces como las Tejadas. Lo mismo ocurre
con el río de Molinaseca al que unos documentos denominan Molina o
río Mayor, mientras que actualmente se le nombra como Miruelo o Meruelo.
3 T. MAÑANES (1981): El Bierzo prerromano y romano. León, p.
304-305. En 1774 el viajero inglés Whiteford, al pasar por Foncebadón,
comenta lo vivo de esta tradición: "Noté montones enormes
de piedras con cruces de madera; mi compañero de viaje me dijo que
cada gallego de regreso a su país, se creía obligado a echar
un piedra sobre esos montones, lo que a la larga ha formado como montañas".
4 Un documento del año 946, en tiempos de Ramiro 11, que habla de una
asamblea en el Monte trago (Foncebadón) cita ya esta STRATA (término
que en la Edad Media identificaba las antiguas calzadas romanas): "Per
terminos de 11I0 Espinazo quomodo descendit de Monte Irago ad ipsum riuulum
quem uocitant Tablatello... et inde tornat per ipsam stratam de Penna Galendi
sicut discurrit per Folgoso ad ipsum uallem qui est iuxta ipsam ciuitatem
desuper Tablatello, et deinde descendit per ipsum uallem que exit ad castellum
de Xano et reducit ad ipsam stratam de Irago, deinde quomodo conclusit ipsa
strata ipsos montes quousque se tornat de ipso Espinazo unde incipit".
Tomado de J. RODRIGUEZ (1970): "Las vías militares romanas en
la actual provincia de León". En Legio VII Gemina. León,
p. 417.
5 T. MAÑANES : Ob. Cit., p. 300 Y ss.
6 F. MIGUEL Y J.A. BALBOA (1994): "El Bierzo prerromano". En Historia
del Bierzo, Diario de León, p. 4 Y ss.
7 T. MAÑANES (1987): Arqueología de la cuenca leonesa del río
Sil (Laceana, Bierzo, Cabrera). Valladolid, p. 70-72. 6 MA RABANAL (1988):
Vías romanas de la provincia de León. León, p.45.
9 J. FERNÁNDEZ ORDOÑEZ (1988): Catálogo de puentes anteriores
a 1936. Madrid, p. 93-96.
10 A. RODRIGUEZ COLMENERO (1979): Augusto e Hispania. Conquista y organización
del Norte peninsular. Bilbao; EJ. LOMAS SALMONTE (1989): Asturia prerromana
y altoimperial. Oviedo.
11 EJ. SÁNCHEZ-PALENCIA (1983): "las explotaciones auríferas
y la ocupación romana del Noroeste de la Península Ibérica",
11 Seminario de Arqueología del Noroeste. Madrid, p. 226-246; IBIDEM
(1983): "Explotaciones auríferas en el Conventus Asturum",
Indigenismo y romanización en el Conventus asturum”. Madrid Oviedo,
p. 68-87.
12 J. SANCHEZ-PALENCIA (1983): "Explotaciones auríferas en el
Conventus Asturum", Indigenismo y romanización en el Conventus
asturum. Madrid-Oviedo, p. 6887. Ver especialmente los mapas y planos de las
pág. 83 Y 85.
13 T. MAÑANES (1987): Ob. Cit., p. 71-72.
14 J.I. GONZÁlEZ RAMOS (1994): "El Bierzo Altomedieval",
en Historia del Bierzo. Edit. Diario de león, p. 25 Y ss.
15 G. CAVERO Y E. MARTiN (1999): Colección documental de la catedral
de Astorga. I (646-1126). León, p. 51. El documento, que algunos consideran
falso, continúa: "Sicuti duscurrit per ipsas valles et sicut noscitur
ribulus de Molina, de parte de foras usque in terminum qyi exiit ad strata
de Irago per roboretum de aqua et quomodo discurrit ipsa strata usque in valle
de Gontes; et inde exiit per ipsas convalles usque in Tablatello.."
16 J. A. BALBOA: "Castroventosa en la Edad Media". En Actas de las
Jornadas sobre Castro Ventosa. Cacabelos, 2003, p. 143.
17 A. QUINTANA (1968): El obispado de Astorga en los siglos IX Y X. Astorga,
p. 65-203.
18 A la mayoría de ellos ha dedicado A. QUINTANA pequeñas monografías,
publicadas en diversas revistas, y recogidas en 1984 en tres tomos, con el
título de Estudios Bercianos, publicados por la editorial Bérgida
de Ponferrada.
19 Así lo sitúa el documento del año 946, que sobre el
concilio de Irago, publica el P. FlÓREZ (1762): España Sagrada,
t. XVI. Madrid, p. 438 Y ss.: "Vicemalo Abbas
Monasterii Sanctae Mariae, quod situm est justa rivulum quem vocitant Tablatello
sub Monte lrago, in confinio Vergidense".
20 A. QUINTANA (1963): Peña Iba. león, apéndice 1.
21 A. QUINTANA (1983): "Compludo, sede del concilio de Irago", Temas
Bercianos, Ponferrada, 403-420.
22 P. FlÓREZ: Ob. Cit. pág. 439.
23 A.H.N. Códice, nO 970, fr. 20 Y 372.
24 S. LOSADA CARRACEDO (1908): "Monasterios bercianos", en libro
de la Coronación de la Virgen de la Encina. la Coruña, p. 128.
25 J.A. BAlBOA (1997): El monasterio de Carracedo. león, p. 98 Y ss.
26 M. DURANY (1989) La región del Bierzo en los siglos centrales de
la Edad media (1070-1250) Santiago de Compostela, p. 30 y ss.
27 A QUINTANA (1984) "Pueblos y hospitales de la ruta jacobea en la diócesis
Astorga”, en Temas ber- cianos Ponferrada, t. III, p 521-582 ; G. CAVERO
(1987). Peregrinos e indigentes en el Bierzo medieval (s XI-X VI) Ponferrada,
p 44-100.
28 A QUINTANA (198)r "Poibueno y San Martín de Montes", en
Temas Bercianos Ponferrada, t. III p 339-40402 "
29 A QUINTANA (1984) Foncebadón (ensayo sobre su historia) Temas Bercianos
Ponferrada, t. I, p 119- 274.
30 IBIDEM, p. 231.
31 Tumbo Negro de Astorga, n° 306 ."Donación a la Yglesia
de Astorga echa por Pedro Petriz de Castrocaluon y su mujer Da Eluira, sus
hijos e hijas, de toda la heredad que adquieron por su dinero en los confines
del Vierzo en el lugar de Molina Seca, deuajo del monte Irago, que se compone
de tierras, viñas, huertas, árboles, prados, montes y de otras
qualesquiera cosas que allí les pertenezca".
32 P. LOSCERTALES (1976): Tumbo del monasterio de Sobrado de los Monjes (cit.
T. SOB.). Madrid, tomo II, n° 245
33 T.SOB., n° 216
34 T.SOB. n° 211
35 M. MARTINEZ (1997): Cartulario de Santa María de Carracedo (Cit.
C.C.), n° 388
36 M. DURANY (1989}" La región del Bierzo en los siglos centrales
de la Edad Media (1070-1250). Santiago de Compostela, p. 30.
37 T.SOB, n° 223
38 A. QUINTANA (1971): Tumbo Viejo de San Pedro de Montes (cit. T.V.M), n°
202
39 T.SOB., n° 219.
40 IBIDEM, n° 228.
41 IBIDEM, n° 232.
42 ONAMIO es un pueblo al que ya mencionan escrituras del siglo X. Así
en el año 950 Fredenanda dona al monasterio de Peñalba una heredad
en el lugar de Unamio (AHN, códice 1197 B); en el 991 dan al monasterio
de Bárcena "todos los bienes entre los términos de Riego
de Onamio (sic), San Feliz y Tabladillo" (B.N. Ms 4357, f. 101, esc.
351); en 1217, entre los confirmantes de una escritura hay un "Fernandus
Petri de Unamio" (C.Carrizo, n° 100); en 1240 Pedro González
y su mujer venden a Sandoval "una terra cum suo monte in termino de Unamio,
sub signo Sant Salvador, in Val de Salgueiros" (C. C. n° 23), escritura
en la que ya se menciona su iglesia parroquial, con la advocación de
San Salvador.
43 De PARADASOLANA no he hallado ninguna mención antes del siglo XVI.
44 B.N. Tumbo Negro de Astorga, n° 249.
45 G. CAVERO (1992): Catálogo del fondo documental del monasterio de
Santa Clara de Astorga, León, n° 75.
46 Privilegio de los Reyes Católicos. "Por cuanto nos somos informados
que en el camino Real que es entre el lugar de Acebo y el hospital de Fuencebadón
que son en el Puerto de Rabanal de la entrada del reino de Galicia, a causa
de la mucha nieve que en el dicho Puerto cae peligran muchos Romeros de los
que van en Romería a visitar la Iglesia de santiago de compostela,
y nos, queriendo que Nuestro Señor sea servido, mandamos al concejo
de homes buenos del dicho lugar de Acebo que pongan ochocientos palos en todo
dicho camino que es del lugar del Acebo hasta el Hospital de Fuencebadón,
los cuales pongan fincados en la tierra y salidos y descubiertos mucha parte
de ellos por manera que, aunque en el dicho puerto caiga tanta nieveque en
cubra a los caminos, queden descubiertos todos los palos para que los Romeros
se-puedan guiar por allí y salir a poblado. Otrosi, los mandamos que
cuando cayese la nieve tan grande que des pues cubiertos los caminos queden
peligrosos, de mandar al concejo sea obligado de enviar personas que abran
y fagan sendas en los Lugares peligrosos que hubiere desde el lugar del Azebo
hasta el Hospital de Fuencebadón y porque en dicho lugar del Azebo
no podía cumplir lo susodicho que por nos le es mandado cumplir, los
vecinos son pobres y es pequeño el pueblo, y asimismo porque movidos
de piedad el dicho Concejo a fecho agora un Hospital en el dicho lugar en
que los pobres Romeros son acojidos y hospedados y le dan algunas cosas para
su sostenimiento, y por hacer bien y merced al dicho Conzejo y vecinos y moradores
del Lugar, es nuestra merced y voluntad que agora y de aquí'adelante
para siempre jamás, sean francos de pagar y que no paguen pedidos,
ni monedas, ni hermandades, ni martiniegas, ni yantares, nin velas, nin rondas,
ni otros qualesquier pedidos ni derramas, nin empréstitos nin repartimientos
que nos debían de dar y pagar, como lo que echaremos de aquí
adelante, así nos, como los Reyes que después de nos vinieren
para siempre jamás, y otrosi es nuestra merced y voluntad que no vayan
ni sean llamados a ninguna guerra que nos ficieramos ni a las que los Reyes
que después de nos vinieren, ficere de manera que no nos hayan de pechar
ni pagar cosa alguna, que lo susodicho, nin de otros pechos nin derechos,
salvo la Alcavala y Monedaforera que es nuestra merced y voluntad que nos
10 paguen, según que nos 10 paguen10s otros vasallos de los reynos
y señoríos. Tenemos por bien y mandamos que, esta nuestra carta
de merced, sea guardada y cumplida en todo, según que en ella se contiene
tanto que el Concejo y homes buenos del lugar del Acebo sean obligados a cumplir
lo dicho. E mandamos a los nuestros arrendadores y recaudadores mayores y
fieles y cofrades y terceros y mayordomos y otros cualesquier personas que
tienen y tuvieren en renta o en fieldad o en otra cualquier manera en el dicho
lugar del Acebo que non pidan ni demanden al Concejo y homes buenos cosa dicha
de los susodicho, ni parte de ello, nin otra cosa excepto la Alcabala y moneda
forera, lo cual todo que dicho es nuestra voluntad y merced que asi se haga
y cumpla no embargante cualesquier Leyes de nuestros Reynos que en contrario
de esto sean o ser puedan. ( ) ada en la noble villa de Medina del Campo aveinte
y un dia de mayo año del nacimiento de Nuestro Señor Jesuscristo
de mil cuatrocientos y ovhenta y nueve años". Tomado de J. CARRO
(1955)' Maragatería, El Bierzo, Galicia, Siria y palestina, en antigua
y desconocida ligazón histórica. Madrid, p. 64-67.
47 AHN., códice 1197
48 M. DURANY (1989): La región del Bierzo en los siglos centrales de
la Edad Media. Santiago de Compostela, p.74.
49 P. FLOREZ, E.S., XVI, p. 492
50 A. QUINTANA (1984): "Foncebadón (Ensayo sobre su historia)".
En Temas Bercianos, I, p. 184.
51 TVM., n° 99
52 TVM, n° 148 y BN. T. Negro, n° 170
53 M. DURANY (1989): Ob. Cit, p. 35.
54 TVM., n° 202
55 T.SOB., n° 230
56 T. SOB., n° 239.
57 Esta Santa María de Villafranca es el monasterio de Cluny de esta
localidad. Por el documento sabemos que también tenia propiedades en
Molinaseca
58T.SOB., no246.
59 J. FERNANDEZ ORDO~EZ (1988} Catálogo de puentes anteriores a 1936.
Madrid, p. 97-102
60 JESUS GARCIA (1994): Pueblos y ríos bercianos (significado e historia
de sus nombres). Ponferrada, p. 170.
61 JAVIER GARCYA (19-92):-EL significado de los pueblos de León. León,
p. 245.
62 T.SOB., n° 227
63 T.SOB., n° 228
64 TVM., n° 202.
65 TVM., n273 ..
66 C.C., n° 249
67 C.C., n 47
68 C.C., n° 1048
69 TVM., n° 148
70 T.SOB., n° 218 y 216
71 T.SOB., n° 220
72 T.SOB., n° 231
73 C.C., n° 475
74 T.SOB., n° 25.1
75 C.C., n° 407.
76 AHN, codice, n° 990, f. 179v: "do e! concedo tibi dotem sive arras,
scilicet villam illam, que dici!ur Molina sica, cum omni directo suo, et morabitinos
vigenti aureos..
77 AHN, códices, n° 992, f. 182: "offero e! dono ...medietatem
ecclesie jure de Molinaseca, vocabulo Sancti Muchaelis quam ecclesie medietatem,
cum medietate (ville) de Molinaseca". En realidad la iglesia, como veremos,
no tiene esa advocación de san Miguel sino la de san Nicolás.
78 A. QUINTANA (1984): "El Señorío de Molinaseca",
Temas Bercianos, III, p. 79-83
79 C.C. n° 879.
80 LOSADA CARRACEDO (1908): "Santuarios marianos en el Bierzo".
En Libro de la Coronación de la Virgen de la Encina, Ponferrada, p.
163.
81 Las puertas de este santuario, en otros, fueron protegidas con planchas
de hierro, porque los peregrinos tenían la costumbre de arrancar astillas
para llevárselas como reliquia. También se cuenta la costumbre
de los segadores gallegos de dejar en el templo, como exvoto, las hoces al
regresar de la siega en tierras de Castilla.
82 C.C., n° 319
83 G. CAVERO (1987): Ob. Cit, p. 66
84 Para este tema de la hospitalidad ver G. CAVERO (1987): Peregrinos e indigentes
en el Bierzo medieval. S. XI-X VI. Hospitales en el Camino de Santiago. Ponferrada.
85 T. V.M, n" 273. En este documento hay un error en la data, pero todos
loS datos, según Quintana, llevan a proponer el año 1203 Como
el de su fecha más correcta. G Cavero, por el contrario, lo fecha en
1173 (ob. Cit., p. 137).
86 TVM, nº 213
87 C.C., nº 249
88 C.C., nº 413.
89 P. FLOREZ, E. S., p. 492
90 T.SOB., nº 211
91 T.SOB., nº 213.
92 M. DURANY (1989): Ob. Cit. P. 92 y ss.
93 TVM, nº 148. .
94 A. QUINTANA (1984) : "El Señorío de Molinaseca",
en Temas Bercianos. Ponferrada, t. 111, p. 34 y ss.
95 M. DURANY (1989): Ob. Cit., p.227
96 A. QUINTANA (1984): El Señorío de Molinaseca", en Temas
~ercianos, 111, p. 40. En el apéndice I, p. 101, se incluye el documento
original.
97 IBIDEM, p. 42. Apéndice II, p. 102.
98 IBIDEM, p. 44. Apéndice 111, p. 103.
99 TVM, n° 224
100 T.SOB.. nº 217
101 A. QUINTANA (1984)" Ob. Cit., t. 111, p. 53 y ss.
102 Esta Teresa es sobrina de la condesa doña María, como hija
de Ramiro Ponce, hermano de doña Teresa.
103 El texto, con su estudio, 10 publicó J. RODRIGUEZ (1972) : "Fuero
de Molinaseca". Tierras de León, n° 16, p. 13-23; y también
IBIDEM (1981) Los fueros del Reino de León, León, t. I p. 183-189,
t. II, 154-156. Este autor lo fecha, en ambos textos, en 1 de agosto de 1196;
pero A. QUINTANA (1984). Ob. Cit., p. 60 y ap.doc. 5, con mejor criterio.
prefiere el 29 de julio de 1193.
104 T.SOB., n° 230
105 T.SOB., n° 218
106 C.C., n° 310
107 Doña Teresa como sobrina de doña María, sin duda
fue encargada por su tía de hacer efectivo su testamento.
108 A. QUINTANA, Ob. Cit., T. III, p. 64. Apéndice, p. 107
109 C C n° 838
110 En 1.201 Alfonso IX, estando en Benavente, acotó el lugar de Molinaseca
en favor de la condesa María Ponce, liberando el lugar de todo pecho,
pedido, fonsado y hacendera, así como de cualquier otro derecho perteneciente
a la Corona; prohibiéndose la entrada del merino al lugar. Lo mismo
hizo más tarde Alfonso X, en 125?
111 T.SOB.. n° 220
112 TVM. nº 224
113 T.SOB., . nº 240
114 C.C.. . nº 629.
115.T~nR . nº fi~
116 T.SOB., . nº 240
117 T.SOB., n° 235
118 C.C., n° 256
119. C.C., n° 472.
120 C.C., n° 629.
121 C.C., . nº 1133.
122 TV M . nº 273
1231NE (1984): Censo de la Corona de Castilla de 1591 (vecindarios). Madrid
.
124 La Jurisdicción de Ponferrada, como se dice en los nombramientos
de los corregidores de esta villa, compredía en el siglo XVI los pueblos
de Onamio, Columbrianos, Fuentesnuevas, Toral de Merayo, Pajariel, Paradela,
Ozuela, Orbanajo, Villalibre, Devesas (Dehesas), San Pedro de Devesas, Priaranza,las
Cabañas del Fabero, Carracedelo, Arganza y sus aldeas (Canedo, Campelo,
Villanueva, Cueto y Cabañas del Portiel), San Lorenzo, Campo de Ponferrada,
Santo Tomás, Posada del Río y Barcena.
125 AHP.LEÓN. CATASTRO DE ENSENADA(Cit. CAT. ENS.) Todas las citas
del Catastro pertenecen a las Respuestas Generales y están tomadas
de los microfilms que guarda el archivo histórico provincial.
126 G. CAVERO (1996) “Conflictos y revueltas contra la mitra asturicense
(S. XI-XV). Ponferrada, p. 140 y ss..
127 IBIDEM p. 95.
128 J.A. BALBOA DE PAZ (1984)' "El Antiguo Régimen. La sociedad".
En Historia del Bierzo. León, p. 114
129 AHPL. CAT. ENS. Molinaseca
130 J.M. BARTOLOMÉ (1996): Vino y viticultores en el Bierzo. Sociedad
y estructuras económicas durante el siglo XVIII. León, 51. El
Catastro, sin embargo, menciona los siguientes cargos: Juan Alvarez, alcalde
por el estado noble; Joseph González y Antonio Alvarez, regidores por
el estado noble; Josep Balboa y Juan Martínez, regidores por el estado
llano; y Lázaro Teijón, procurador general por el estado llano.
131 Cit. Por F. GONZALEZ (1997)" Cárceles ponferradinas. Ponferrada,
p. 126.
132 IBIDEM, p. 109.
133 AHPL. CAT. ENS. Respuestas Generales (Molinaseca)
134 J. CARRO (1955): Ob. Cit., p. 67-69
135 AHPL. CAT. ENS. Respuestas Generales (Molinaseca)
136 AHPL. CAT. ENS. Respuestas Generales (Onamio, Acebo, Riego de Ambrós)
134 J. CARRO (1955): Ob. Cit., p. 67-69
137 J.M. BARTOLOMÉ (1996): Ob. Cit. P.268. 138 Censo de 1591 (Ob. Cit.}
"El Acevo no pagais servicio por privilegio que dello teneis con cargo
de poner ochocientos palos en todo el camino que ba desde el dicho lugar hasta
el ospital de Fuen98vadon hincados en la tierra descubiertos porque los caminantes
no peligren quando la niebe biniere tan grande que cubra los caminos. Seais
obligaaos a hacer sendas y porque este es un ospital para acoxer los romeros
mandó que en dicho privilegio se os guarde, cumpliendo vos el dicho
concejo todas las cosas en él contenidas y que de otra manera no goceis
del y mandó que el corregidor de la villa de Ponferrada tenga cargo
de hacer ver por bista de ojos si aveis fecho y cumplido y haceis y cumplís
todo lo contenido en dicho privilegio y ynbie relación dello a los
mis contadores maiores e que los escritores deste partido notifiquen este
capítulo al dicho Corregidor e la dicho concejo y envien testimonio
dello a los mis contadores mayores dentro de noventa primeros dias siguientes
so pena de perder los quince mrs. Al millar que lleva de salario con esta
rreceptoria y que a su costa enviare persona desta corte que haga las dichas
notificaciones y traiga los dichos testimonios".
139 Cit. En C. CASADO v A. CARRERA (1984). Viajeros por León. Siglos
XII-XIX. León, p. 146.
140 J.M. LUENGO (1952)" "Molinaseca y sus piedras de armas".
Promesa, 7 septiembre, p. 21.
141 M.J. GARCIA (1993): "Desamortización de los b(enes de los
hospitales del Camino de Santiago en el Bierzo. Problemas de subsistencia
(siglos XIX-XX)" Revista Bierzo. Basílica de la Encina.. p. 42
142 Las medidas que se utilizan son dos, una para tierras de pan y prados
y otra para viñas. Para la primera se utiliza la fanega (unas 2.304
varas castellanas cuadradas) y sus múltiplos: cuarta, cuartal, celemín,
medio y cuartillo. Para las viñas la medida de tierra es el jornal,
que equivale a un celemín y medio, por lo Que ocho jornales hacen una
fanega de tierra.
143 F. GONZLEZ (1987): Retirada de Moore y batalla anglofrancesa de Cacabelos.
Cacabelos, 110 p. 144 R. LÓPEZ (1989): Valdeorras en la Guerra de la
Independencia. Barco de Valdeorras, p. 95.
145 IBIDEM, p. 102.
146 P. MADOZ (1845-1850)" Diccionario geográfico-estadístico-histórico
de España. Madrid. Edidicón Facsimil. Tomo de león. Valladolid,
1983, p. 214.
147 BOPL, 2 de septiembre de 1834, p. 303.
148 J. A. BALBOA DE PAZ (1995): "El Bolillo del Bierzo". Separata
de 16 pág. de la rev. Bierzo a Punto. n° 24.